Irak

El Ejército de Irak cuando avanzaba hacia la ciudad de Faluya el pasado 24 de mayo. Foto: Thaier Al-Sudani/Reuters

Faluya, una ciudad en Irak que está bajo el control del Estado Islámico, ha sido escenario de fuertes combates en los últimos días. Mientras las fuerzas de seguridad del gobierno iraquí, en conjunto con las tropas aliadas, continúa sus ataques ofensivos, al menos 21 civiles han muerto en la operación, según aseguró un trabajador del hospital de Faluya a la agencia Reuters. 14 combatientes del Estado Islámico también fueron abatidos. VICE News no pudo verificar estas cifras.

Las agencias humanitarias ya encendieron las alarmas por la situación que viven los civiles en este lugar. Faluya ha estado sitiada durante seis meses y las Naciones Unidas pidieron protección para los habitantes que intentan escapar de los combates. Por su parte, el Consejo Noruego para los Refugiados (CNR) advirtió esta misma semana que hasta 50.000 personas podrían estar atrapadas dentro de una ciudad de cerca de 100.000 habitantes.

Vea también: Estado Islámico impide la salida de civiles de Faluya para usarlos como escudos humanos.

“Hay miles de personas atrapadas en Faluya mientras ocurren intensos combates en las puertas de sus hogares”, expresó el director de la CNR en Irak, Nasr Muflahi, a través un comunicado. Y añadió: “Las familias que han estado sufriendo escasez de alimentos y medicamentos en los últimos meses están en riesgo de quedar atrapadas en el fuego cruzado y es absolutamente vital que se les facilite rutas seguras para salir de allí, así podremos ayudarlos. Todas las partes en este conflicto tienen que ofrecer salidas seguras para los civiles”.

El presidente del consejo local de Faluya, Isa al-Isawi, declaró a la agencia Associated Press que cerca de 600 personas lograron escapar de la ciudad. “No va a ser una lucha fácil en absoluto”, expresó Isawi desde un campo de refugiados en las afueras de Faluya, “quienes escaparon de la ciudad contaron cómo se preparan los militantes de ISIS para esta batalla. Los civiles residentes son las únicas víctimas de esta lucha”.

Agregó que posiblemente el Estado Islámico utilizaría a los habitantes de Faluya “como escudos humanos para evitar que las fuerzas iraquíes recuperen la ciudad”.

El principal clérigo chií de Irak también instó a las fuerzas del gobierno a proteger a los civiles atrapados en la ciudad que está en manos del Estado Islámico desde enero de 2014. La petición del ayatolá Ali al-Sistani refleja la preocupación de que un gran número de civiles muera en los combates. Lo que podría agravar las tensiones sectarias en Irak, pues el gobierno de este país ha estado liderado por los chiíes desde la caída de Saddam Hussein en 2003, miembro de la minoría suní.

“Sayyid Sistani reafirma sus recomendaciones de que se respete la ética de la guerra santa islámica”, dijo en un comunicado su representante, el jeque Abdul Mahdi al-Karbalai. “No sean extremos, no sean traicioneros. No maten a un anciano, ni a un niño, ni a una mujer. No corten un árbol a menos que tengan que hacerlo”, insistió, citando palabras de Mahoma.

La ofensiva en Faluya responde a una estrategia del gobierno iraquí para forzar al Estado Islámico a retroceder en los territorios que domina al norte y oeste de Irak. Las fuerzas oficiales ya recuperaron Ramadi, capital de la provincia de Anbar, cerca de Faluya, en diciembre. Sin embargo, el gran desafío sigue siendo Mosul, la mayor ciudad del norte de Irak que también está bajo el control del Estado Islámico.

Un portavoz militar iraquí informó que las tropas estaban tratando de intensificar el cerco de Faluya con una avanzada en el frente occidental, cerca del pueblo de Khalidiya.

La Asociación de Eruditos Musulmanes de Irak, una organización política de línea dura formada después de la caída de Hussein para representar a los suníes, consideró el asalto a Faluya como “una agresión injusta, un reflejo del espíritu vengativo de las fuerzas del mal contra esta ciudad”.

Sistani ejerce una enorme influencia sobre los chiíes de Irak. Fue tras una demanda suya que las milicias chiíes se reagruparon en 2014 en una coalición conocida como Hashid Shaabi (Movilización Popular), para detener el avance del Estado Islámico en el norte y oeste del país.

Precisamente, Hashid Shaabi tomará parte en la ofensiva sobre Faluya, pero no entrará en la ciudad a menos que el ejército iraquí fracase en su intento. Así lo expresó Hadi al-Amiri, líder de la Organización Badr, el componente más grande de la coalición chií.

“Nuestra decisión es rodear la ciudad desde el exterior y dejar que las fuerzas de seguridad operen. Si las fuerzas de seguridad no son capaces de limpiar la ciudad, entonces entraremos”, expresó en una grabación de vídeo en el canal de televisión estatal .

La coalición liderada por Estados Unidos está proporcionando apoyo aéreo a las fuerzas de seguridad del gobierno iraquí  e informó que atacaron una unidad táctica y destruyeron varios vehículos del Estado Islámico.

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, la plataforma de noticias de VICE. 

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