Foto: ¡Pacifista!

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Al paso que vamos, llegará un día en que los colombianos nos sentemos a recordar una época más simplista en la que de ese gran asunto que para nosotros ha sido la cocaína, solo nos preocupaba la exportación. Ahora los datos del último Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas indican que la cantidad de consumidores de cocaína en el país aumentó un 30 % entre 2008 y 2013.

“Colombia dejó de ser un país exclusivamente productor y pasó a ser también consumidor” puede leerse  un informe  publicado en noviembre año pasado por Planeación Nacional. El documento también calculó que hoy en día hay unos 250.000 colombianos aspirando al amargo polvito blanco.

Vea también: ‘Del poporo indígena a la pipa basuquera’

Ahora que los datos sugieren que nos estamos volcando cada vez más hacia el consumo de cocaína,  también valdría la pena que nos fuéramos quitando también algunas de las malas prácticas que tradicionalmente han estado asociadas al consumo de ‘perico’, que en la mayoría de casos tienen que ver con higiene y salud. 

 Aquí les presentamos algunas de las mañas que esos 250.000 consumidores de ‘pérez’ deberían comenzar a reconsiderar:

1.  Usar llaves, billetes, etc.

Que tire la primera piedra el que  nunca lo haya hecho. Las llaves y los billetes son elementos populares para inhalar cocaína porque, idealmente, siempre están a la mano y porque cumplen con la tarea a cabalidad. Sin embargo, no son la manera más segura de consumir.

“El problema es la contaminación que puede tener una llave”, dice la doctora Juliana Quintero, del departamento de toxicología de la Universidad de Antioquia. Según la doctora, de por sí, inhalar cocaína irrita las mucosas que hay adentro de la nariz y hace que sean más susceptibles a pequeñas heridas. Introducir un pedazo de metal o papel cochino, como el de un billete, en nuestras narices lastimadas solo es una forma de buscarse una infección bien incomoda y pendeja. Podría compararse con hacerse una perforación casera.

Un pedazo de pitillo recortado, o una pequeña cuchara que solo vaya de la bolsita a la nariz y viceversa son una alternativa mucho más limpia que andar metiéndose las YALE en las narices.

2.  Oler borracho

Los propiedades estimulantes de la cocaína le han ganado una reputación como ‘paraborrachos’ por excelencia. Sin embargo, al mezclarse en nuestro cuerpo, los efectos de la cocaína y el alcohol no se cancelan sino se potencian (de ahí que el trago y perico vayan de la mano como hermanitos).

De hecho, según el doctor Jairo Téllez del grupo de investigación en sustancias psicoactivas de la Universidad Nacional, la mezcla de alcohol y cocaína es transformada por nuestro cuerpo en un tercer compuesto llamado cocaetileno.

Según el doctor Téllez, el cocaetileno es un compuesto es más peligroso que el alcohol o la cocaína individualmente, ya que “sensibiliza el músculo cardiaco, haciendo que la persona sea más propensa a sufrir un infarto agudo”.

Aunque parezca un poco extraño eso de oler sobrio, esta es la forma más ‘saludable’ de consumir perico. Después, la alternativa menos dañina, claro, es no darse garra mezclándolo con el trago. 

 

3. Untarse el sobrado en las encías

Pura maña de periquero viejo: abrir la bolsita plástica para extraer el último residuo de cocaína que se queda en las esquinas y esparcirlo por las encías. Tiene sentido, al fin y al cabo: las encías también son mucosas sensibles a la cocaína. Sin embargo, como vía de administración, las encías son mucho menos eficaces que la nariz.

Además, el doctor Jairo Téllez afirma que al contraer las pequeñas venas que se alojan en encías y lengua, el uso frecuente de cocaína por la vía oral expone a los usuarios a infecciones bucales.

4.  Fumarse el perico

El ‘pistolo’, un cigarrillo al que se le espolvorea un poco de cocaína adentro solo porque sí, es una práctica vieja y estúpida. Sin embargo, no hace daño, de hecho, no hace nada.

Según el doctor Jairo Téllez, exponer a la cocaína al fuego lo único que hace es destruirla, sin que esta cause ningún efecto en el cuerpo. Es cierto que existen algunas variedades  de cocaína que sí se pueden fumar, sin embargo estas son preparaciones que vienen mezcladas con amoniaco o bicarbonato de sodio, como el crack gringo. O se trata simplemente de base sucia de coca, mejor conocida como basuco.

Echarle fuego al perico que se vende y se compra, cada vez más, en las calles de Colombia es un desperdicio. Punto.       

5.  Envenenar la coca

Esta maña no es vieja ni estúpida, pero sí peligrosa. Según la doctora Quintero, desde hace un par de años los consumidores de perico en Medellín, especialmente, descubrieron que existe un insecticida de venta libre que potencia los efectos psicoactivos de la sustancia. Esto, al ser inhalado antes de consumir cocaína.

La combinación se ha hecho popular entre los paisas porque funciona. Según Quintero, quien por obvias razones se reserva el nombre del insecticida en cuestión, la mezcla puede incrementar tanto los efectos de la cocaína, que incluso ha llevado a varios consumidores  a la sala de urgencias.

Otros, cuenta la doctora, terminan intoxicados porque, bueno: están inhalando insecticidas.        

        

 

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