Fotos: Mario Zamudio Palma

“Carlos Antonio Acosta” es el segundo comandante del Sexto Frente de las Farc. Fotos: Mario Zamudio Palma

Todas las miradas estaban sobre él. El domingo 30 de octubre, a las 10 de la mañana, en el colegio de Monteredondo de Miranda, Cauca, apareció “Carlos Antonio Acosta”, el segundo comandante del sexto frente de las Farc, para iniciar la Vigilia por la Paz en ese municipio.

Decenas de campesinos se acercaron para saludarlo. “Está flaco ola”, le dijo una señora mientras se reía. Es pequeñito, tiene cara de campesino, bigote y siempre estuvo con gorra. Iba de civil, como todos los guerrilleros que fueron a la Vigilia, y no sabía muy bien cómo manejar la presión de estar al frente de un evento que terminó alojando a más de 2500 personas.

“Carlos Antonio” nació en el Valle del Cauca, es hijo de un comunista y pudo terminar el colegio. Hizo parte de las Juventudes Comunistas y, dice, fue pionero de esta ideología en la región. Un día, hace 26 años, se subió a las montañas de Corinto para integrarse a las filas de las Farc. Dice que empezó como cualquier empleado de empresa: desde abajo.

Fue uno de los dos delegados de esta estructura a la Décima Conferencia de esa guerrilla, donde recibió la noticia de la derrota del Sí en el plebiscito. Tiene confianza en el proceso, le teme a los paramilitares y a que el Gobierno incumpla lo pactado.

Hablamos con él, uno de los hombres fuertes de la guerrilla en el suroccidente del país, sobre la Vigilia por la Paz, la vida en los campamentos tras el 2 de octubre y la relación de este grupo armado con sectores de la sociedad civil caucana. Entrevista.

 ¿Cuál es su nombre de nacimiento?

Mi nombre es Carlos Antonio Acosta, ese es mi nombre en las Farc.

¿Cuántos años lleva en la guerrilla?

26 años

¿Cómo llegó a las Farc?

 Yo tuve la oportunidad de estudiar, de hacer primaria y secundaria y me vinculé al proceso de la Juco, fui pionero del Partido Comunista y, gracias a mi padre, fui entendiendo este proceso y vi que verdaderamente podía aportar mucho a esto, que tenía el conocimiento para darle a esta lucha.

 ¿En qué lugar del país se vinculó a las Farc?

 En el Valle, yo soy valluno. Me vinculé oficialmente en las montañas de Corinto al sexto frente de las Farc. He estado en otras unidades de manera transitoria, pero siempre he estado aquí.

 El sexto frente es, después de las estructuras marquetalianas, uno de los más históricos de la guerrilla. ¿Qué significa para usted llegar a ser el segundo comandante?

 Para uno es un gran honor, un gran orgullo en medio de esta confrontación tan dura llegar a estas instancias. Haber vivido, haber compartido con tantos camaradas y aprender de las experiencias que nos han dejado. Está el caso del camarada Miguel Pascuas, que es un heroico guerrero marquetaliano, fundador del sexto frente.

Lo que me llena de orgullo es que he logrado seguir sus banderas, seguir sus ideales y mantener esas ideas que son las que nos han llevado a sostenernos en esta lucha, por más dura que haya sido la confrontación.

El Cauca ha sido azotado como pocos por la guerra. Ahora que la paz parece estar cerca, ¿usted mira para atrás y cómo ve esos 26 años de conflicto que vivió?

 Se me vienen momentos que, uno diría, no tuvieron que haber sucedido. Ojalá todos los momentos fueran como ahora. Este proceso ha servido para que verdaderamente nos encontremos quienes hemos hecho parte de la confrontación: el Ejército, la Policía, nosotros. Hemos tenido la oportunidad de encontrarnos y darnos la mano. Ahí pienso que somos colombianos y que esta confrontación nunca tuvo que haber sucedido.

¿Algún arrepentimiento personal?

 No, de la lucha no me arrepiento. Al contrario, yo me siento orgulloso de esto. Sin embargo, existen muchos momentos dolorosos que nunca debieron haber pasado. Algunas mentes malvadas condujeron a los colombianos a la guerra. Si todos hubiéramos abogado por la paz 50 años atrás, nos hubiéramos evitado más de 8 millones de víctimas. A Colombia no tenía por qué haberle pasado esto.

¿Cómo recibieron en el sexto frente, y usted personalmente, la derrota del Sí en el plebiscito?

 Nadie esperaba la noticia del No. Los colombianos que hemos abogado por este proceso nunca esperamos que el plebiscito se fuera a perder. Igual, fue una iniciativa del Gobierno con la queestuvimos en desacuerdo. Nuestra propuesta siempre ha sido la Asamblea Nacional Constituyente porque pensamos que es más integral.

Con la victoria del No, creemos que el proceso cogió más fuerza. Hemos visto que los mismos que votaron por el No ahora se están vinculando a este clamor, porque vieron que tenemos esa opción grande de dar este paso hacia la paz y que los colombianos no podemos perder esa oportunidad. El pueblo necesita la paz, y la victoria del No nos toca a nosotros y nos incita a vincularnos más con el proceso.

¿Dónde estaba ese día?, ¿cómo lo vivió?

 Yo fui delegado por el sexto frente a la Décima Conferencia de las Farc, y allí recibimos la noticia. Nos miramos, muchas miradas de desconsuelo, pero nos reunimos y fuimos conscientes de que si el pueblo colombiano va a ser capaz de pasar esta etapa, nosotros también.

Siempre el optimismo nos ha embargado en este proceso, y nunca nos hemos visto con intención de desfallecer. Jamás nos hemos sentido derrotados.

¿Cuál fue el mensaje con el que llegó para los guerrilleros del Cauca?

El camarada Carlos Antonio Lozada nos dijo antes de salir de la Décima Conferencia que de aquí en adelante el pueblo se iba a ver más comprometido con el proceso, que también íbamos a superar este obstáculo y que teníamos que llenarnos de optimismo para transmitirle eso a la guerrillerada. Yo les dije a mis hombres y mujeres del sexto frente que sabía que esta etapa era difícil, pero que no era imposible de superar. Que los colombianos se iban a vincular en mayor proporción.

Fotos: Mario Zamudio Palma

Fotos: Mario Zamudio Palma

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Alguien interrumpe la entrevista. Es un señor viejo, de cachucha gris y pelo blanco, barriga grande y camisa de rayas. “Comandante, necesito hablar con usted”, le dijo en tono bajito. “Carlos Antonio” me miró buscando aprobación, yo asentí. “Es que tenemos problemas arriba en la vereda, a ver si nos pueden ayudar”, le dijo el hombre.

“Usted sabe que nosotros no somos el Estado”, dijo el comandante guerrillero y no pudo evitar mirarme. “Nosotros damos iniciativas pero las soluciones las tienen que buscar entre ustedes, entre las organizaciones”, le dijo “Carlos Antonio”. El señor se fue insatisfecho, y nosotros continuamos la entrevista.

Pude ver esta imagen, la de campesinos pidiéndole a la guerrilla que solucione sus problemas –como si fueran el Alcalde o el comandante de Policía– más de 20 veces en los dos días de Vigilia.

***

¿Usted por qué cree que perdió el Sí?

 Desinformación, mucha desinformación. Los acuerdos no se han explicado, el No supo manejar las debilidades políticas, sociales y económicas de este gobierno. Los colombianos, del campo y la ciudad, quieren sentir que la paz llega a sus territorios, y como no han visto aún la implementación no apoyaron los acuerdos.

Y el engaño, se engañó mucho al pueblo colombiano. De ahí que el mismo jefe de campaña del Centro Democrático aceptó que había dejado de explicar los acuerdos.

¿Le cabe alguna responsabilidad a las Farc en esa derrota?

 Nosotros hicimos lo que estuvo a nuestro alcance: estamos dando la pedagogía con objetividad, limitados porque tenemos los medios limitados. Que si pudimos dar más o no, eso habría que evaluarlo por regiones, pero en cada lugar hicimos lo pertinente.

¿La victoria del No es el triunfo de un país que no los quiere ver haciendo política?

 No, no consideramos que sea así. Son unos colombianos que han vivido en una generación de guerra y confrontaciones, y no saben qué es la paz. No saben cómo va a llegar la paz a su territorio y todavía no sienten este proceso.

En la medida en que la implementación vaya dando, el país va a empezar a respirar un ambiente de paz. No tenemos que esperar a que el Gobierno diga que necesitamos reformas agrarias o apertura de la participación democrática. Hay que empezar a implementar los acuerdos ya.

Nosotros ya empezamos la implementación, hemos pedido perdón, hemos liberado niños e iniciamos programas de desminado. Por eso le pedimos al Gobierno que haga lo mismo: hay presos políticos todavía, violaciones de Derechos Humanos en las cárceles, están asesinando a líderes sociales. El gobierno tiene que cumplir para que los acuerdos cojan legitimidad.

Muchos campesinos del Cauca votaron por el No porque les dijeron que se iba a acabar el cultivo de marihuana y coca, ¿cómo ven esta razón?

 Es una razón muy válida, muchos campesinos han encontrado históricamente sustento en los cultivos ilícitos y ahora sienten miedo porque no creen que el gobierno sea capaz de implementar los puntos de Reforma Agraria Integral y de Sustitución de Cultivos Ilícitos. Ese miedo se percibe.

 ¿Usted si cree en el Gobierno?

Somos optimistas en lo que está pactado en La Habana, que verdaderamente hay sectores que exigen el cumplimiento de la implementación de los puntos del acuerdo. Ese optimismo es el que nos dice que tenemos que dar ese paso. Serán los colombianos y el futuro el que nos diga el compromiso del gobierno para cumplir.

Otros habitantes del Cauca han dicho que no aprobaron el plebiscito por miedo a que ustedes, y sus armas, se vayan de la región. ¿Qué opina?

Muchos colombianos nos han dicho eso. En las comunidades donde hemos habitado, ellos han encontrado un respaldo en seguridad, a nosotros acude mucha gente a comentarnos sus situaciones porque acá nos han reconocido a nosotros como Estado. Ellos creen que nosotros como grupo armado debemos seguir.

Es hora de que nos planteemos una nueva forma de gobierno. Nosotros no nos vamos a desintegrar, vamos a seguir siendo una fuerza política y las comunidades van a seguir contando con nosotros. Eso los ha llenado de tranquilidad.

¿El sexto frente se ha convertido en el Estado en el norte del Cauca?

 Sí, claro. Indiscutiblemente usted entra a las zonas de Miranda, Corinto, Toribío, Caloto, Páez, Tierradentro y la comunidad quiere que los escuchemos y, de una u otra manera, les ayudemos a solucionar los problemas que surgen allí.

Fotos: Mario Zamudio Palma

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 ¿Por qué hacen una Vigilia por la Paz y para qué creen que sirve?

Esta vigilia es un llamado a que todos los colombianos nos vinculemos a este gran clamor que es la paz. Queremos mandar un mensaje claro desde las zonas de preagrupamiento para que llegue a todos esos oídos. Los grupos de fe, los estudiantes, los líderes sociales y los ciudadanos se integran para hablar al unísono de paz. Eso va tocando y hace que se una más gente a este sentimiento.

 ¿Qué están haciendo en los campamentos luego de la derrota del 2 de octubre?

 Seguimos con la preparación política, ideológica y cultural. No desfallecemos en eso porque somos optimistas de este proceso y seguimos apostándole a eso. A los guerrilleros los estamos educando en esa dirección, diciéndoles que ha llegado el momento, que los colombianos debemos entender el clamor nacional, que hay que dar el paso hacia la paz y que para eso necesitamos prepararnos.

 Usted es comandante de un frente que está en una de las zonas de mayor conflictividad. Desde su perspectiva, ¿qué tan frágil es el cese al fuego bilateral?

 Se está hablando del mecanismo de monitoreo y verificación, que ya está en marcha, y el Gobierno ha decretado las zonas de preagrupamiento. Creemos que si en La Habana el proceso avanza y lo de la firma se sigue manteniendo, de ahí depende todo. El rompimiento del cese bilateral no depende de nosotros sino de las posturas que vengan de la ultraderecha y de los sectores más recalcitrantes.

¿Alguien dentro del sexto frente ha propuesto volver a la guerra?

 No, aquí en el Frente no se ha dado ese caso. En el documento que pudimos llevar los delegados al Yarí, todos los guerrilleros y guerrilleras manifestamos el apoyo al proceso.

Fotos: Mario Zamudio Palma

Fotos: Mario Zamudio Palma

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Antes de que me concediera la media hora que tuvimos de entrevista, “Carlos Antonio” dio una rueda de prensa junto a “Germán Ballesteros”, el comandante de la columna móvil Gabriel Galvis, en la que respondieron preguntas sobre la Vigilia. Curiosamente, sólo estuvieron presentes comunicadores de RCN radio y televisión, probablemente los medios más críticos con el proceso de paz.

Mientras tomaba algunas fotos, el comandante alejó a los periodistas de la gente y habló con ellos por varios minutos. Se notaba que los interrumpía cuando querían interpelar, el ceño se le fruncía de vez en cuando y dejó palabras en el aire mientras se despedía.

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¿Qué le dijo a los periodistas de RCN después de la rueda de prensa?

 Les dije que se vincularan al proceso. Ellos vinieron acá a preguntarnos cómo nos sentimos en la Vigilia y con los Acuerdos, entonces nosotros también los invitamos a que hagan parte de esto. Ellos pueden aportarle a esto, informando con objetividad. El pueblo necesita información veraz, escuchar lo que nosotros planteamos.

Durante muchos años a nosotros se nos ha vetado en los medios, se ha desinformado sobre lo que somos nosotros.

 ¿Qué mensaje sale de esta vigilia para los promotores del No en el plebiscito?

 Ellos quieren desarmarnos a nosotros, nosotros les planteamos que también desarmen sus corazones y que se vinculen a esto. Los colombianos ya le dijeron no más a la guerra, en el plebiscito ganó la abstención y esa cantidad de colombianos no votaron porque no conocen los acuerdos: en el momento en que esto se vaya implementando, iremos viendo los resultados.

Los colombianos ya están diciendo en cantidades y mayorías que no quieren más guerra, y ellos deben entender que este país ya cambió. Es hora de poner fin a esta confrontación. Entonces, les diría que no insistan en la guerra porque no le ha dado nada bueno a los colombianos.

“Iván Márquez” dijo hace poco que las Farc ya no tienen plata para sostener a sus hombres. ¿Cómo está el sexto frente en este aspecto?

Hay un acuerdo ya pactado entre el Gobierno y las Farc sobre cese al fuego bilateral y definitivo. Ahí está estipulado hasta cuándo nos abastecemos nosotros y desde cuándo eso corre por cuenta del Estado. Ese plazo era un mes después de la firma, o sea el 26 de octubre.

Ese mes ya pasó y eso es lo que estamos pidiendo. Todo ejército necesita una economía de guerra, es con eso que hemos estando solventando esas necesidades. Yo no sé hasta cuándo nos podemos sostener porque no soy el financiero del frente, no sé cómo estamos de plata.

Eventos como esta Vigilia necesitan financiación. Sí creemos que se deben vincular las empresas y los municipios para ayudar a estas actividades.

¿Cuáles son los miedos que tiene hoy como segundo comandante del frente sexto de las Farc?

La persecución, la no inversión en mi pueblo, la falta de oportunidades y los paramilitares. No podemos desconocer el terror que generan ellos en la zona. A los dos días que llegamos a este lugar para la Vigilia, aparecieron grafitis de las AUC. Eso no le sirve de nada al proceso que quiere empezar el país.

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