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Carlos Córdoba, Gerente de las zonas veredales. Foto: presidencia.

Carlos Córdoba, gerente de las zonas veredales. Foto: Presidencia

El pasado jueves 9 de marzo, el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, denunció por medio de una carta dirigida al presidente Juan Manuel Santos que las Farc, supuestamente, no le permitieron entrar a una Zona Veredal Transitoria de Normalización en la vereda Llanogrande, en Dabeiba. Pérez dijo que las actuaciones de la guerrilla eran una “afrenta inaceptable al país y a la institucionalidad”. La controversia, por supuesto, no dio espera.

En la misiva, el gobernador escribe que “desde un kiosco de entrada, la comisión de la Gobernación tuvo una conversación destemplada con segundos de la Farc allá concentrados, y no se me permitió ingresar”. Cuenta que “conoció” que en el lugar habría 247 guerrilleros de las Farc y que el gobierno “desconoce su identificación”. Y al final concluye: “¿Cuándo van a salir los desmovilizados de los espacios que hoy ocupan para yo volver a ser Gobernador de todo el territorio que me eligió?”.

¡Pacifista! habló con el gerente de las zonas veredales, Carlos Córdoba, quien tiene una versión bastante distinta de los hechos. Para comenzar calificó de “exagerado y desorbitado hacerle llegar una carta al mandatario de los colombianos”. También explicó que la zona en cuestión “está abierta” y que por ello nadie puede impedir la entrada. “No se le está vetando territorio al señor gobernador. Aquí no hay republiquetas”, dijo.

Córdoba afirma que no es cierto que se le haya impedido ingresar a la zona veredal. Según él, “allá puede entrar cualquier autoridad civil. Los únicos que no pueden hacerlo son los grupos armados que pretendan atacar a las Farc, para eso es la zona”. Incluso, tiene una versión completamente distinta de los hechos. La comitiva de la Gobernación de Antioquia, dice, habría entrado según los protocolos y hablado con los comandantes del campamento. Al final, el gobernador se habría marchado en un helicóptero.

Córdoba no parece creer que el gobernador haya querido mentir para criticar al gobierno, sino más bien sostiene que sus afirmaciones se deben a una confusión. “Es distinto hablar de zonas veredales que hablar de campamentos. Y la entrada a estos últimos sí está prohibida”, dice. Según él, la comitiva gubernamental ingresó a la zona y luego fue recibida en “el kiosco”, una especie de recepción a la cual llega todo quien buscar acceso al campamento, incluidos padres, hermanos, parejas e hijos de los desmovilizados. Los funcionarios de la Gobernación habrían sido atendidos, pero su paso no habría sido permitido.

La entrada a los campamentos en las zonas veredales está reservada solamente a los verificadores que trabajan en ellos. Córdoba recuerda que se trata de un espacio donde aún hay fusiles y no es posible darle el paso a cualquier persona. “Mientras no se complete el trámite de dejación de armas, no podremos dar vía libre”, dice. “La entrada a los campamentos se debe hacer siguiendo unos protocolos que los gobernadores deben tener en cuenta”.

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