Ilustración: Zafaraz | ¡Pacifista!

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El 15 de agosto es otro día que quedará en la historia. Ante la presencia de las Naciones Unidas, los comandantes guerrilleros y el presidente Santos, salió de la zona veredal de Pondores, en Fonseca (La Guajira), el último contenedor con las armas que dejaron las Farc. “Esto era lo que los colombianos no creían que fuera a pasar”, dijo el presidente.

La salida del contenedor lleno de fusiles y pistolas, también marcó el final de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización, que según el acuerdo estaban diseñadas para alojar a los guerrilleros concentrados y permitir tanto la dejación de armas como el inicio de su reintegración a la vida política. Ahora se convertirán en Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación.

Sin embargo, también empieza el compromiso del Estado de mantener a los más de 8.000 milicianos y combatientes que están en las listas que las Farc le entregaron a las ONU en abril de este año. Las cifras redondas son, según las Farc y según las Naciones Unidas, de 6.900 combatientes y 1.541 milicianos, aunque esta última ha cambiado recientemente.

Según el acuerdo de paz, con el fin de las Zonas Veredales se ponen en marcha dos medidas de “garantías para una reincorporación económica y social sostenible”. La primera es una asignación única de normalización, en la que cada combatiente y miliciano ‘recibirá una suma equivalente a 2 millones de pesos’.

Además, y a partir del martes, comenzará (la segunda medida) el desembolso de lo que el acuerdo denomina una renta básica: “Cada uno (a) de los hombres y mujeres hoy pertenecientes a las FARC-EP a partir de la terminación de las ZVTN y durante veinticuatro (24) meses, recibirán una renta básica mensual equivalente a 90% del SMMLV ($ 663.945 ), siempre y cuando no tengan un vínculo contractual que les genere ingresos”, dice el texto.

Así mismo, “las sumas correspondientes a los pagos por concepto de seguridad social en salud y pensiones (…) serán garantizadas por el Gobierno Nacional, quien constituirá un encargo fiduciario para la realización de los pagos durante 24 meses”, dice el acuerdo.

Así las cosas, y de acuerdo con el cronograma, este miércoles el gobierno nacional tendría que desembolsar  $ 16.882 millones   como asignación única de normalización a los 8.441 exguerrilleros (6.900 combatientes y 1541 milicianos) que comienzan su tránsito a la vida civil. Además, tendría que poner en una fiducia unos $ 21.520 millones para cubrir los dos años de salud y pensión de los ahora excombatientes.

Ellos, según pudo conocer ¡Pacifista!, podrán acceder a la renta única y a la mensualidad a través de una cuenta que el gobierno le creará en el Banco Agrario. Allí podrán retirar el dinero que les consigna el Estado porque, además, a partir de este martes en la noche los guerrilleros podrán salir de las Zonas Veredales y transitar como civiles mientras solucionan su situación judicial (los que no fueron ya objeto de la Ley de Amnistía).

La renta básica para los guerrilleros le cuesta al Estado cerca de $ 5.600 millones cada mes. Esta cifra multiplicada por 24 (dos años de “sueldo”) da un total que se acerca a los $ 134.505 millones. Si a ese número le sumamos los $ 16.882 millones de pesos que el gobierno le dará a las exguerrilleros como asignación única de normalización, la cifra total que tendrá que desembolsar el Estado estará cerca de los $ 151.387 millones.

En septiembre del año pasado, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) y la Agencia de Comunicaciones para la Paz (Acpaz) presentaron el estudio Las cifras de la guerra y de la transición. El documento señala que en seis décadas de conflicto armado se han gastado $ 411 billones de pesos, lo que quiere decir que cada año de guerra le ha costado al país 7.6 billones.

Un día de guerra en Colombia cuesta, entonces, 22.000 millones de pesos. Esto significa, según los datos de Indepaz, que mantener a los combatientes y milicianos desmovilizados durante dos años (más asignarles $ 2 millones de entrada) le vale lo mismo al país que 6.88 días de guerra. Menos de una semana.

Una de las mayores preocupaciones de los miembros de las Farc en las antiguas Zonas Veredales tiene que ver con su posibilidad de reintegrarse económicamente a la sociedad. Así que, sin duda, esa asignación mensual y la garantía de cotizar ante entidades de salud y pensión constituye un alivio, en últimas, para más 8.000 desempleados.

La economía de la guerra se irá acomodando, han dicho los analistas, a la economía de la paz. Por eso, los recursos liberados por el fin del conflicto con las Farc no irán automáticamente a otros rubros necesitados, como la ciencia o el deporte. Paulatinamente y a medida que el posconflicto vaya tomando forma, esa plata irá convirtiéndose en el combustible de la construcción de paz. Esos son los planes del gobierno.

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