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Por Julio Londoño
Fotos: Mateo Rueda

El pasado domingo, como reporteros de ¡Pacifista!, acompañamos a una comisión conformada, entre otras organizaciones, por la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA, representantes de la ONU, la Gobernación de Nariño la guardia indígena, periodistas de otros medios y diversas organizaciones sociales. Como lo confirmó la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en un comunicado expedido este lunes, la delegación fue atacada por miembros del Esmad y la Policía Antinarcóticos con bombas de aturdimiento, gases y disparos.

Antes de que comenzaran los hostigamientos que llevaron a que la comisión se viera obligada a abandonar El Tandil, muy cerca del lugar en el que el jueves tuvo lugar la masacre de al menos seis personas en una protesta contra la erradicación de cultivos de coca. En ese recorrido aprovechamos para hablar con los campesinos sobre el día en que murieron sus compañeros y su voluntad de reemplazar la coca por otros productos para sembrar si se cumple con lo pactado en los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y las Farc.

Algunos prefirieron ocultar sus rostros, pues temen por las represalias que puedan tomar los agentes de la base temporal de la Policía, que desde hace poco más de una semana viene adelantando labores de erradicación forzosa en la zona. Aquí compartimos sus testimonios.

Benjamín

Nosotros siempre hemos pedido en las marchas que nos cumplan con los acuerdos y hasta ahora nada. Hemos pedido que nos dejen una parte de la coca mientras los otros cultivos se van levantando. Porque si nosotros arrancamos todo, ¿con qué nos vamos a sostener?. Todo el mundo tiene su familia, tenemos hijos y para nosotros es muy duro dejar todo de una.

Pedro*

Había un compañero cerquita y me dijo, me están apuntando. Estaban con teléfonos grabándonos y agachados. Yo le dije: marica, devolvámonos. Me hice a un lado y escuché el tiro. De una se lo pegaron a él. Nadie pensó que eso iba a pasar.

*Pidió no revelar su nombre.

José

Inicié como raspachín hace cuatro años. El 19 de noviembre los cumplo. Un amigo me prestó una hectárea de tierra y ahí sembré mi hectárea de coca. Una hectárea bien plantada puede producir cuatro kilos en dos meses y medio o tres que dura la cosecha. En este momento el kilo de pasta base está, en un promedio, en 1’500.000. Son 6’000.000 en tres meses, pero réstele el consumo que se va en químicos. Viene quedando a la mitad.

Entre la protesta vi cómo caía la gente, caían muertos o heridos y otros que se enredaban con los otros. Solamente había visto eso en esas películas de Vietnam.

El acuerdo nos llenó de alegría a más de un campesino. Créame que hay una buena cantidad de nosotros que no queremos estar en esto. Vea lo maluco que está pasando. Y nos ilusionamos porque creíamos que de verdad venían ayudas. Lamentablemente ha pasado un año y por aquí nunca ha venido ningún ingeniero, ninguna clase de colaboración. En vez de llegar escuelas, salud y vías, llegaron a erradicar de manera forzada.

Casi todas las casas tienen su procesadero pequeño.Esos son los que quema la Policía y los pasa por grandes cristalizaderos. Cuando uno los mira por las noticias ve que le dicen ‘la gran incautación’ o ‘el gran logro del dia’.

El Costeño

Yo soy de Valledupar. Allá me dedicaba a coger café, que cada año viene la cosecha. La comida es más difícil en las partes no cocaleras. Por eso estamos esperando que el Gobierno nos ayude para nosotros dejar esta vaina. Porque esto es un peligro, mire el montón de muertos, de heridos, de viudas, de huérfanos.

Si el Gobierno nos ayuda, nosotros mismos arrancamos la coca, como pasó en el 2012 pal’ lado de Valledupar. Pero como no cumplió, tocó volver a sembrar otra vez.

Santos dijo por el noticiero que nosotros habíamos atacado a la Fuerza Pública. Que un tal ‘Guacho’ nos tenía presionados. Nosotros no estamos presionados por nadie. Estamos presionando porque queremos salvar nuestra comida.

Edison

Uno en la vida no está donde le gusta sino donde le toca. Las personas de escasos recursos siempre hemos sufrido el inconveniente de que el Estado no nos cumple. Por tal razón, uno busca una mejor forma de vivir, donde ganar un poco más. Yo vengo de Mocoa, donde fue la catástrofe natural que dejó aproximadamente 1.500 muertos. Allá el Estado tampoco respondió.

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