El asesinato de María del Carmen Moreno habría dejado en evidencia el control territorial que ejercen estos grupos en el departamento. 

“La lideresa social María del Carmen Moreno Páez, de Arauca, que ustedes reportaron en su contador de líderes asesinados: ¿Es la misma que aparece en las noticias como alias ‘la Boruga’ de las Farc?”. Este mensaje, de uno de nuestros lectores, llegó después de que reportáramos el asesinato de María del Carmen Moreno, presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC) de Caño Rico, Arauquita. Y en efecto, cuando se hace un rastreo de prensa aparece que el nombre de pila de alias Boruga, una de las excombatientes más buscados de las Farc, es María del Carmen Moreno Páez.

La historia de este asesinato refleja en buena medida la complejidad de la situación de orden público en Arauca, un departamento que hoy vive en medio de un conflicto en el que las disidencias del frente primero de las Farc y la guerrilla del ELN son los principales actores. Cuando indagamos con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz nos encontramos que alias Boruga utilizaba el nombre de su hermana, María del Carmen, cuando militaba en las Farc. Sin embargo, su nombre de pila es Lucila Moreno Páez.

Lucila Moreno Páez, alias Boruga, es hermana de la lideresa social asesinada. Y Lucila fue, a su vez, excombatiente de la columna Teófilo Forero de las Farc. Es reconocida por coordinar extorsiones en Arauca cuando militaba en las Farc y por ser la mano derecha de Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, alias El Paisa. Incluso, en 2011 el presidente Juan Manuel Santos ofreció una recompensa de $ 600 millones para las personas que dieran información sobre alias Boruga y así lograr su captura.

A María del Carmen Moreno la secuestraron hombres armados el pasado viernes 27 abril cerca de su casa, en la vereda Caño Rico. Los secuestradores pidieron $ 1.000 millones y dijeron que, en caso de no ser consignados en menos de 24 horas, asesinarían a la lideresa, como en efecto sucedió. Las autoridades locales señalaron que los autores del crimen hacían parte de un grupo de delincuencia común que opera en la frontera con Venezuela.

El pasado 3 de mayo, un día después de que se diera a conocer el asesinato de María del Carmen, las autoridades encontraron los cuerpos de dos hombres que al parecer serían los responsables del secuestro y asesinato de la lideresa. Justo al lado de los cuerpos fue hallado un cartel con el siguiente mensaje: “Estos son los autores del secuestro y asesinato de la señora María. Hacemos justicia, Farc-Ep”.


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El número de excombatientes de las Farc asesinados ya es alarmante


El comandante de la Policía en el departamento de Arauca, el coronel Geovany Buitrago, dijo que lo más probable es que las personas responsables de asesinar a los que secuestraron a María del Carmen Moreno  fueran integrantes de la disidencia del frente primero de las Farc. Por eso este homicidio bien podría ser una muestra más de los estragos que estos grupos marginales están causando en diversas regiones de Colombia.

Una de las personas que conocía de cerca el trabajo de María del Carmen es Jaime Gutiérrez Ospina, expresidente de la Confederación de Juntas de Acción Comunal. Este caso, señala, no podría catalogarse todavía como asesinato político: “La información que tenemos es la siguiente: en la zona hacen presencia grupos paramilitares, ELN y disidencias de Farc. El esposo de María del Carmen es un dirigente comunista muy reconocido en la zona, Milton Tabera. No cualquier grupo la secuestraría. Por eso lo que yo creo es que un grupo de delincuencia común la secuestró y cuando se vieron atareados la mataron. La disidencia de las Farc luego los mata, según nos han informado”.

De este asesinato, por el momento, se puede concluir que María del Carmen Moreno ostentaba un poder importante en la región y que las disidencias, como otrora hacían las Farc, se atribuyen el poder de impartir justicia en la zona. El problema se complica un poco más cuando analizamos otro suceso reciente en Arauca: el pasado 7 de mayo fue asesinado Juan Vicente Carvajal Isidro, excombatiente de las Farc que estaba en proceso de reincorporación en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Filipinas, Arauca.

Aunque todavía no han hay certezas sobre quién lo asesinó, el mismo Efrén Arboleda, excomandante del frente 10 de las Farc y quien preside el ETCR ha denunciado diferentes ataques por parte de las disidencias de las Farc, quienes al parecer quieren sabotear el proceso de reincorporación. Hace poco más de un año llegaron al ETCR de Arauquita 425 exguerrilleros de los frentes 10, 28, 38 y 45 de las Farc. Después de divisiones entre los excombatientes y un ataque de las disidencias a la comisión política de las Farc en Arauca, el número de exguerrilleros en la zona se ha reducido y, según las cifras del Alto Comisionado para la Paz, de esos excombatientes hoy permanecen 323 en la zona.

Arauca, una prueba de fuego para el posconflicto

El asesinato de María del Carmen Moreno Páez es la punta del iceberg de un conflicto que está muy cerca de estallar en Arauca. De acuerdo con investigaciones recientes de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), las disidencias se han fortalecido en el departamento. “Exintegrantes de las Farc que estaban en la ETCR de Filipinas salieron y conformaron una estructura en la zona de Victoria y en la frontera con Venezuela. Existen otras estructuras de las disidencias en Saravena y Fortul, las cuales han aumentado los reclutamientos”, señala la investigación.

Estas disidencias distribuidas en municipios estarían articuladas a la disidencia del frente primero de las Farc, comandado por ‘Gentil Duarte’ e ‘Iván Mordisco’. “No tenemos tan claro que Iván Mordisco esté en la zona, pero sí tendría el enlace de ‘John 40’, quien hace parte del frente primero. Curiosamente no se han presentado combates entre esta disidencia y el ELN, el cual tiene mucha más capacidad armada y económica”, nos contó un investigador de la zona. De acuerdo con información de la FIP, ‘Iván Mordisco’ tendría al menos 400 hombres bajo su mando en el oriente del país.

Esta aparente tregua entre el ELN y las disidencias sería muy frágil si las disidencias se involucran en los cultivos de coca.  El ELN, por lo menos en esta zona, rechaza tajantemente dichos cultivos, los cuales disminuyeron drásticamente en los últimos años: el departamento de Arauca pasó de tener 447 hectáreas de coca en 2008 a nueve en 2017, según el informe más reciente de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

“El frente primero quiere expandirse y se opone a los comandantes de Farc, por eso el proceso de reintegración de la guerrilla en esa zona será muy difícil”, nos comentó un investigador que, por razones de seguridad, nos pidió mantener su nombre en reserva. A sus palabras se suma la voz de la personera de Arauquita, Leydi Gelves, una de las pocas funcionarias que ha llamado la atención del gobierno nacional por las alteraciones en el orden público: “Van varios homicidios, se están viendo panfletos y en general la situación se está complicando. Las últimas informaciones que nos han llegado es que las disidencias de las Farc han intentado retomar el territorio, expandiéndose en fincas y desplazando a familias, amenazándolas”.

Los primeros meses de 2018 han sido difíciles para los excombatientes de la ETCR de Arauquita. De hecho, la gobernación de Arauca convocó un consejo de seguridad extraordinario con los representantes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (el partido político que agrupa a los miembros de la antigua guerrilla) para reforzar la seguridad de la zona. “Acá no se puede decir nada, claro que están las disidencias y por eso no podemos hablar”, nos comentó un excombatiente que está en la zona.

Este temor es comprensible si se tienen en cuenta los ataques que han sufrido excombatientes en Arauquita. En enero pasado, por ejemplo, una comisión del partido Farc que viajaba desde Fortul hacia Arauquita fue atacada por un grupo de disidentes. En la emboscada los disidentes quemaron uno de los vehículos de la caravana y, gracias a los escoltas, Henry Pérez y Juan Torres, integrantes del partido político, salieron ilesos.

Un mes más tarde, el 28 de febrero, la Farc reportó un ataque en el ETCR de la vereda Filipinas. Según excombatientes, alias Richard, quien pertenece a las disidencias, ingresó al ETCR a las 8: 10 p.m. y le disparó cuatro veces al exguerrillero Henry Ernesto Tovar Arenas, quien dormía en un chinchorro. Cuando se escucharon los disparos los excombatientes ayudaron a Tovar y lo llevaron al hospital de Arauca, donde se recuperó.

Así que parece claro que la tensión viene en aumento y, con las elecciones cerca, los investigadores de la zona no descartan que las disidencias logren atraer a personas que están en proceso de reincorporación. El excomandante del frente 10 de las Farc, Efrén Arboleda, por ejemplo, es uno de los más preocupados: las disidencias ya han manifestado la intención de asesinarlo.

Lo cierto es que el despliegue de las disidencias en el oriente del país es una realidad y puede resultar una prueba de fuego para la implementación del Acuerdo de Paz. A ‘Iván Mordisco’ y ‘Gentil Duarte’ se han sumado otros excombatientes de las Farc, como alias Jerónimo, quien militó en el frente 56. La presunta relación entre alias Jerónimo y las Autodefensas Gaitanistas, así como los nexos entre ‘Iván Mordisco’ y las Bacrim, podrían ensombrecer aún más el panorama en Arauca.

Por todo esto, el departamento ha comenzado a perfilarse como uno de los retos primordiales del posconflicto con la que fuera la guerrilla más antigua del continente.

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