Por una decisión editorial, y pensando en su seguridad, decidimos no publicar la fotografía de la profesora amenazada. Ilustración: Juan Ruíz

No es novedad que la guerra en Colombia afecte a los educadores. Sin embargo, durante el proceso de paz las agresiones contra los docentes decrecieron. ¿Qué está pasando ahora? 

“Coja sus gran hijueputas cosas y se va de la región, ¿me entendió?”, le gritó por teléfono un paramilitar que se identificó como ‘Carlos Mario’ a la profesora Deyanira Ballestas, quien vive en el  sur de Bolívar, una región olvidada. Y este martes, mientras  miles de colombianos veíamos el partido de la selección Colombia, Deyanira alistaba sus cosas para irse de San Pablo, su pueblo, asustada por las intimidaciones.

¿Desde cuándo los profesores se volvieron un objetivo militar en Colombia?, nos preguntamos mientras en el audio se escuchaba “que pena con usted señora Deyanira, pero se tiene que ir de esta región. Nosotros acá asesinamos al que se nos dé la gana”. El audio lo puede escuchar acá:

 

Sin embargo, esta no es la primera vez que profesores en áreas rurales se encuentran en situaciones peligrosas con grupos armados ilegales. Por ejemplo, en 2012, las Bacrim -específicamente como integrantes de los Rastrojos- amenazaron a más de 50 docentes en municipios en el departamento de Quindío, donde les exigían alrededor de 1’800.000 por persona como condición de permanencia en el territorio. 

Asimismo, en 2016 las Bacrim amenazaron a docentes en Quibdó, exigiendoles dinero para colaborar con su causa. Se identificaron como militantes del Clan Úsuga, que tiene una presencia fuerte en el departamento del Chocó. En varios audios dijeron explícitamente que “la plata se consigue, lo que no tiene solución es la muerte”.

Si bien durante el proceso de paz las intimidaciones y amenazas a docentes decrecieron, la actual realidad es muy distinta. Carlos Guevara, director de la organización de Somos Defensores, nos explicó que hay departamentos que tienen “niveles históricos de violencia hacia docentes: Córdoba, Antioquia, Valle del Cauca y Cauca. La amenazas en estos departamentos se convierten realmente en muertes”.


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Según el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay, en su entrevista con Caracol Radio, la profesora abandonó el pueblo se San Pablo por seguridad. Además, dijo, le fueron asignados escoltas para protegerla de las amenazas. Por otro lado, aceptó que los criminales se ensañan contra los liderazgos activos positivos que se encuentran en la región, especialmente porque pueden obstaculizar actividades como la minería ilegal y el narcotráfico. 

El coordinador nacional de Educapaz, Oscar Sánchez, explicó que cuando escuchó el audio quedó impresionado:  “En este país los docentes han sido objeto de amenazas y asesinatos a los largo de los años. El tema es tan grave que hasta existe una legislación para protegerlos”. De hecho, el año pasado Sánchez tuvo que presenciar los asesinatos de dos profesoras en el sur del Tolima en el lapso de un mes.

Además, nos contó que el caso de Deyanira, específicamente, sucedió porque la profesora decidió “participar activamente en política” durante las pasadas elecciones presidenciales.  Al final, lo que más le preocupa es que la democracia en el país no sea “ni libre ni limpia” y cree necesario tomar conciencia sobre las ataques sistemáticos contra los profesores. De hecho, la Comisión de la Verdad está trabajando en un proyecto sobre la  construcción de memoria y la educación.  El objetivo: enaltecer a los docentes que fueron víctimas del conflicto armado.

Por otro lado, Julián de Zubiría, consultor de Naciones Unidas en educación, nos dijo que a pesar de que existe un proceso de paz, hay grupos que “impulsan la historia hacia atrás y están tomando fuerza en el país”. Los grupos paramilitares asociados al narcotráfico, por ejemplo,  le temen “al humor político, a la intelectualidad, a los artistas y a los docentes, porque pensar de manera crítica e independiente es una amenaza para cualquier dictadura”.

Para él, cuando ganó el  ‘No’ en el plebiscito, la violencia contra los docentes se recrudeció. Esto sucedió, dijo de Zubiría,  porque “los espacios abandonados por las Farc fueron cooptados por grupos delincuenciales, por narcotraficantes y por el ELN. Esto con un agravante: además el gobierno no reestableció la ley, la justicia y el orden en las regiones de conflicto armado”. 

Para proteger a los profesores, el experto recomienda “garantizar un pacto nacional por la vida con el fin de aislar cultural y políticamente a los  grupos ilegales”, así como fortalecer la presencia de la  Fuerza Pública en regiones antes ocupadas por las Farc.  Así las cosas , el encargado de impulsar ese nuevo modelo de protección sería el gobierno entrante, el de Iván Duque,   pero hasta el momento “ha guardado silencio total”.

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