Postal cotidiana de Buenaventura. Foto: Personería de Buenaventura.

En Buenaventura, pasó un mes exacto entre la tarde en que Temístocles Machado fue asesinado por dos hombres armados y la mañana en que uno de los terrenos que Machado reclamaba para la gente del barrio Isla de la Paz apareció cercado y dominado por un aviso rojo que decía: ‘propiedad privada’.

Eso pasó el sábado pasado y el lunes en la mañana un grupo de vecinos que se había citado por Facebook llegó hasta el lote, desbarató la cerca y quitó el aviso rojo. Al mismo tiempo, un grupo de funcionarios del gobierno aterrizaba en Buenaventura para una reunión de seguimiento a los acuerdos pactados durante el Paro Cívico, esa protesta que a mediados del año pasado fue promovida por los  que los líderes sociales de la ciudad –entre ellos Machado– para reclamarle al Estado por el abandono de la ciudad. 

Temístocles o ‘Don Temi’ –como era conocido cariñosamente entre la comunidad–  fue enterrado el pasado 1° de febrero, pero todo indica que las fuerzas que marcaron su vida (y su muerte) siguen sueltas en Buenaventura.

El Estado    

La mesa de seguimiento a los acuerdos alcanzados durante el paro cívico. A la izquierda los miembros del comité del paro, a la derecha los funcionarios del gobierno, en la cabecera Todd Howland, representante en Colombia del alto comisionado de la ONU para los derechos humanos. Foto: Ministerio del Interior.

Antes de morir, Machado donó al Centro Nacional de Memoria Histórica un archivo compuesto por 90.000 folios y 94 carpetas. Los documentos, que se pueden consultar en linea, dan cuenta de una serie de reclamos de la comunidad del barrio Isla de la Paz ante el Estado por la titulación de sus tierras, el acceso a agua potable y la protección ante el patrullaje de “sujetos de fachada intimidante”.

En mayo del año pasado, los reclamos insatisfechos de Temístocles se juntaron con los de otros 13 líderes de la ciudad y el puerto más grande de Colombia se vio paralizado por el ya célebre Paro Cívico. Al quinto día de paro, el Esmad de la Policía fue enviado para despejar por la fuerza la vía que comunica al puerto (y su mercancía) con el el resto del país. Ese día, Buenaventura se convirtió en lo que hoy una de sus habitantes describe como “un Siria chiquito”.

El 5 de junio del año pasado el paro se suspendió luego de el gobierno acordara crear un fondo autónomo de $ 1.6 billones para realizar obras prioritarias en la ciudad. Y ahora, una delegación de mandos medios de los ministerios de Ambiente, Vivienda, Interior, Agricultura y Salud llegaba a la ciudad para una reunión con la comunidad, que tenía como fin hacer seguimiento al cumplimiento de esas obras.

Según uno de los funcionarios del Gobierno encargados de coordinar la reunión, en un principio el comité de líderes del paro había exigido la presencia del ministro de Interior, Rodrigo Rivera. Sin embargo, la agenda del ministro no lo permitió y al final los miembros del comité del paro aceptaron la oferta de cuatro viceministros en lugar de un titular de cartera.

El avance de la reunión, como el de los acuerdos, fue lento debido una incompatibilidad entre los tecnicismos de los funcionarios del gobierno y la urgencia de las necesidades en Buenaventura. Por ejemplo: las 7.000 unidades de vivienda prometidas están frenadas por la falta de suelos adecuados, la construcción de un polideportivo no ha comenzado porque la Alcaldía no ha nivelado el terreno y la mayor parte de los $ 1.6 billones aprobados no han sido desembolsados debido a que los proyectos formulados por la comunidad no han recibido el aval del Departamento de Planeación Nacional.

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Los funcionarios explican que no pueden girar recursos para proyectos que no han sido aprobados, los líderes de la comunidad afirman que el acompañamiento de los funcionarios para formular los proyectos ha sido insuficiente y que desde Bogotá solo llegan trabas.

Afuera de la reunión crecía la sensación de que en Buenaventura todo sigue más o menos igual que antes del paro. Adentro, el Comité Ejecutivo le recordaba a los mandos medios del Gobierno que el paro cívico no se ha levantado, sino que únicamente se encuentra suspendido. Esta clase de reuniones suele extenderse durante más de 12 horas, pero el lunes se levantó a las 2 p.m. para que los presentes asistan a un acto de reconocimiento a la protesta pacífica y a la memoria de Temístocles Machado.

La tierra

Temístocles Machado recorriendo uno de los terrenos que defendía en Isla de la paz. Foto: Elizabeth Otálvaro.

“Estamos en el barrio Isla de la paz, un territorio que se encuentra amenazado por los intereses de las grandes multinacionales” advertía durante el evento el padre John Reina, director de la pastoral social en Buenaventura. Detrás suyo, los conteiners del puerto se alzaban enormes en comparación con la pequeña tarima dispuesta por el Gobierno para el acto de reconocimiento.

El padre hizo referencia al conflicto que existe entre los habitantes del los barrios populares de la parte insular de la ciudad y la expansión de la Sociedad Portuaria de Buenaventura sobre este mismo territorio. En 2006, el Gobierno inauguró la vía alterna interna, una variante para acceder al puerto sin pasar por el casco urbano de buenaventura que atraviesa este barrio por toda la mitad. Desde entonces estos terrenos están en la mira de constructores que ven en ellos la posibilidad de construir bodegas, estaciones de servicio y toda una serie de servicios para el puerto, que el año pasado aumentó en un 40 por ciento el flujo de contenedores.

“Ahora que quieren hacer megaproyectos, aquí han aparecido un montón de personas diciendo que son los dueños del barrio, cuando en realidad nosotros somos los fundadores”, dice Claudia Patricia Herrera, secretaria de la Junta de Acción Comunal del barrio Isla de la paz.

Acto de reconocimiento a la protesta pacífica y a la memoria de Temístocles Machado. Foto: Ministerio del Interior.

En vida, Temístocles Machado dedicó buena parte de sus esfuerzos a comprobar que los legítimos propietarios de este terreno son los vecinos del barrio Isla de la paz y no Jairo Salamando, un periodista deportivo que alega haber recibido estas tierras como parte de la herencia que le dejó su madre, Dolores Salamando.

En el archivo de Machado hay documentos que denuncian cómo, en 2008, Salamando interpuso una acción legal que suspendió un proceso de titulación gratuita que adelantaban los habitantes de Isla de la Paz. Para el año 2012, la pelea por estas tierras ya no solo se daba en los juzgados. Según un documento del archivo de Temístocles, en enero de ese año, los habitantes de Isla de la Paz estaban siendo visitados por “hombres de fachada intimidante” que estaban destruyendo sus viviendas, agrediéndolos físicamente y poniendo en venta su barrio de una forma “ilegal y violenta”.

En diciembre de 2017, ¡Pacifista! visitó a Temístocles Machado, quien seguía defendiendo los terrenos del barrio y estaba envuelto en una pelea jurídica con Salamando. Según los vecinos de Isla de la Paz, fue está defensa del territorio la que le terminó costando la vida a Machado. Y tan solo un mes después de su asesinato,  uno de los terrenos baldíos que él protegía, con la intención de que sirvieran para construir parques y otros equipamientos, amaneció cercado y con el aviso de propiedad privada.

La gente

Protestas durante el paro cívico de Buenaventura. Foto: vía Facebook- Noticias Colombia

La cerca apareció el pasado sábado en la mañana y el domingo ya circulaba por Facebook una invitación a una “minga comunitaria por el territorio” en este lugar. El lunes a las 9 a.m. un grupo de vecinos llegó hasta el lote y desbarató la cerca, pues en un futuro esperan que el terreno sirva para construir un centro de salud. Por ahora, será utilizado como cancha de fútbol.

Según Victoria*, quien hace parte de las mesas de trabajo del Paro Cívico, aunque el paro aun no ha conseguido transformar las condiciones de vida en Buenaventura, sí ha servido para movilizar a la población civil a la hora de reclamar sus derechos y usar los mecanismos de participación ciudadana.  

No obstante, en Buenaventura siguen habiendo buenas razones para no movilizarse: los autores materiales e intelectuales del asesinato de Temístocles aún siguen libres, la semana pasada el padre John Reina fue amenazado de muerte y ahora lo acompaña a todas partes un guardaespaldas de la Unidad Nacional de Protección. Y como lo admite la propia Victoria, la mayoría de los miembros del Comité Ejecutivo del paro también se encuentran amenazados.

“Si vamos a hablar de miedo, que al menos el miedo nos impulse a seguir trabajando” decía Danny Mauricio, un joven pastor de la iglesia metodista Dios de Paz, que hizo parte de la minga comunitaria del lunes en la mañana. “La muerte de ‘Don Temi’ fue dolorosa, pero también es una motivación para seguir ese legado”, concluyó.

Varios de los bonaverenses que han trabajado en las mesas del paro hoy asisten a talleres de veeduría para hacerle seguimiento a los $ 1.6 billones que serán invertidos en su ciudad. Según victoria “puede que en un futuro Buenaventura se convierta en la cuna de un movimiento anticorrupción, pero por ahora, si el Estado no actúa rápido, aquí van seguir matando líderes”.  

*Nombre cambiado por petición de la fuente.       

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