María Sanabria. Foto: Sara C. Gómez | ¡Pacifista!

“Mi nombre es María Sanabria, soy madre de Jaime Steven Valencia Sanabria, un precioso ángel que me acompaña donde quiera que voy”, así se presentó María cuando nos sentamos hablar en las oficinas de VICE Colombia. Su hijo fue uno de los 19 jóvenes de Soacha y Ciudad Bolívar que fueron ejecutados extrajudicialmente por miembros del Ejército en 2008, para ser pasados como guerrilleros caídos en combate.

Conocí a María gracias a Sigo siendo madre, un documental dirigido por Sebastián López que hace parte de la selección oficial del festival Bogoshorts (que va hasta el próximo martes), y que cuenta lo que ha vivido desde que convirtieron a su hijo en un ‘falso positivo’.

“Steven fue desaparecido el 6 de febrero de 2008 y asesinado el 8 de febrero del mismo año. Con engaños, fue llevado a Ocaña (Norte de Santander) por parte de amigos y familiares de militares. Allí lo indocumentaron, lo torturaron, lo asesinaron y lo tiraron a una fosa común como N.N., acusado de ser narcoguerrillero”, cuenta María, mientras saca con orgullo de su bolso dos fotos de su hijo.

Nueve años han pasado desde la muerte de Steven y hoy María denuncia que este caso se encuentra “en la completa impunidad”. De las cinco citaciones que ha tenido a audiencia, solo se han llevado a cabo dos. En ellas, han imputado cargos a ocho personas de 12 que están implicadas en el caso. “Lo que yo quiero es llegar a los altos rangos, para que ellos sigan delatándose unos con otros y así poder llegar a la que considero la cabeza principal: Álvaro Uribe Vélez”, me dice con rabia.

“Mi hijo quería ser cantante, me decía que cuando fuera grande y exitoso me llevaría a viajar por todo el mundo. Y me lo ha cumplido, he viajado mucho gracias al teatro”. Foto: Sara C. Gómez | ¡Pacifista!

Aunque las audiencias no avanzan, María, como otras madres de Soacha, encontró otras formas de denunciar el asesinato de su hijo: “La vida es tan bonita a pesar de todo, porque aunque en 2009 Álvaro Uribe haya dicho que no más ‘pantalla’ para las madres de Soacha, Dios nos trajo a Patricia Ariza, la presidenta del teatro Sala Seki Sano. Patricia nos dijo: ‘ya que les quitaron los medios de comunicación, yo tengo otra forma para enseñarles a exigir justicia y denunciar’. Jamás pensé que sería por medio del teatro”.

El teatro las ha llevado a contar sus historias a diferentes partes de Colombia y a muchas otras del mundo. Han viajado a países como Ecuador, Estados Unidos, México, España, Alemania, Bélgica y Dinamarca. María confiesa que estar en las tablas no le ha resultado fácil pero es útil, aunque a veces se quiebra a pesar de los muchos años que lleva denunciando y contando su historia. Para ella es como un proceso de sanación. “En cada charla que doy en colegios y universidades, incluso aquí hablando con usted, estoy sanando. Este proceso ha sido increíble porque el arte lo puede todo, uno puede decirlo todo aunque no esté hablando, es maravilloso”.

El arte también hizo que Sebastián López conociera a María y luego la convirtiera en la protagonista de su documental. “Mi objetivo era mostrar a doña María fuerte, fácilmente pude haberla puesto en frente a la cámara con los ojos aguados, porque eso vende, pero yo no quería eso. Quería mostrar que sigue en pie de lucha. Las audiencias siempre las aplazan, pero ella sigue”, dice.

Los realizadores de Sigo siendo madre se enfocaron en el papel de la mujer y de las madres en la sociedad, su objetivo: que la gente se cuestionara acerca de situaciones como las ejecuciones extrajudiciales. “El colombiano está acostumbrado a estar detrás de la pantalla, cuando nos pasa es cuando queremos hacer algo. Tenemos que empezar a involucrarnos en lo que está ocurriendo en el país, para empezar a buscar soluciones”, concluye.

“Conocí a doña María y supe que había que hacer algo con su historia”: Sebastián López, director del documental. Foto: Sara C. Gómez | ¡Pacifista!

María me cuenta que el haber perdido a su hijo la ha llevado a ganar muchos más, a los que siente la obligación de proteger, “por medio de él y de mi denuncia, he podido cuidar muchas vidas y eso me satisface y me llena de alegría”, afirma. Pero también siente temor, la muerte de Steven hizo que se convirtiera en defensora de los derechos humanos, y ese no es un papel nada fácil en Colombia. “A veces digo, ‘¿cuándo me tocará a mi?’ en este país gobierna la idea del silencio, aquí hablar de derechos humanos parece un delito, tiene uno que esconderse”, sin embargo, sigue pensando que denunciar es necesario, para ella, “quedarse callados es ser cómplices”.

Diferentes colegios y universidades piden la presencia de María para escuchar su historia y hablar de temas como el posconflicto o el acuerdo de paz, ella accede sin problema porque le gusta trabajar con jóvenes. Su mensaje siempre tiene que ver con la educación y la movilización: “como le digo a mis niños donde quiera que voy: ustedes tienen que empoderarse y exigir educación, tienen que estudiar para poder moverse, hablar, decir, contar. Si nosotros, los que estamos aquí, nos movemos, los de arriba se caen. Y esa es la idea, que se caigan”.

Sobre un escenario de posconflicto, está esperanzada pero tiene sus reparos. María no está del todo contenta con la forma en la que se está llevando a cabo la implementación de los acuerdos de paz, y coincide con otras madres al decir que su caso no será llevado a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), pues quieren que estos casos sean vistos como crímenes de lesa humanidad, y no como casos de guerra.

Al final, resalta el papel que personas como ella, las madres, tienen en la paz. “Las mujeres somos las que más queremos la paz, porque no queremos que nuestros hijos sufran, debemos tomarnos de la mano y seguir adelante, que no nos importe nada más sino la justicia”.

 

‘Sigo siendo madre’ será proyectado esta noche en Cine Tonalá a las 6:00 p.m.

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