La violencia contra los dirigentes comunitarios en Colombia no para. Este fin de semana, el país conoció de dos líderes asesinados a manos de encapuchados que, desde una moto, les dispararon en repetidas ocasiones.

Wilfredy Gómez Noreña, un bogotano de 32 años, era desde hace tiempo el representante de una asociación comunal de Usme, al sur de la capital. Hacía parte de la mesa de Derechos Humanos de la ciudad y ya había recibido amenazas por parte de un grupo conocido como Los Rastrojos.

Hasta que el 29 de enero, hombres encapuchados llegaron al barrio Compostela, en Usme, y lo asesinaron. Gómez Noreña había sido mencionado en panfletos amenazantes por su liderazgo social, y no contaba con ninguna medida de protección. El caso, según el alcalde de esta localidad bogotana, quedó en manos de la Fiscalía, quien investiga los posibles autores del crimen.

Este sábado, en zona rural del municipio de Corinto, en el Cauca, el coordinador la Seguridad Campesina del Corregimiento Los Andes, comunero del Resguardo Indígena de López Adentro, conocido como Eider Cuetía Conda fue asesinado por “hombres encapuchados que le dispararon varias veces desde una moto”, según le contó a ¡Pacifista! un miembro de la comunidad.

La Seguridad Campesina es un mecanismo creado en el Catatumbo por miembros de asociaciones comunitarias, que se está replicando en varias veredas del Cauca. Justamente en Corinto, líderes sociales han denunciado la presencia de hombres encapuchados y la aparición de graffitis alusivos a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

Wilfredy Gómez es el primer líder social asesinado en Bogotá desde la implementación de los acuerdos de paz de La Habana, mientras que Eider Cuetía es el séptimo dirigente muerto en el Cauca. Ese departamento, justamente, es el que más líderes ha puesto desde el primero de diciembre del año pasado.

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