Foto: Daniela Echeverry

Los ataques contra la prensa empezaron el 3 de marzo y se mantuvieron durante casi todo el año. Foto: Daniela Echeverry.

Ocho periodistas fueron agredidos el año pasado mientras realizaban algún tipo de cubrimiento de temas relacionados con el proceso de paz. Algunos fueron violentados cuando buscaban historias en los campamentos de las Farc, en la Décima Conferencia guerrillera, en las marchas de promotores del No en el plebiscito del 2 de octubre y hasta en la firma del acuerdo final en Cartagena. El dato es de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), que incluyó un capítulo sobre paz y libertad de prensa en su informe anual de 2016, que se dará a conocer este jueves.

El primer hecho que conoció la Flip ocurrió el 3 de marzo del año pasado, cuando varios periodistas que recorrían las montañas del Cauca no pudieron llegar a un lugar donde las Farc estudiaban los acuerdos de La Habana. Inicialmente, los reporteros fueron detenidos en un retén controlado por personas vestidas de civil, que les advirtieron no encender sus cámaras. Algunos se devolvieron asustados, pero otros continuaron su camino y se encontraron con guerrilleros armados y uniformados, que, según el informe, “les prohibieron el ingreso a la zona argumentando que no estaba permitido el cubrimiento periodístico”.

En el documento, la Flip recordó que los hechos ocurrieron después de que el Gobierno prohibiera la presencia de medios en los eventos de pedagogía de las Farc. En ese entonces, la Fundación advirtió una abierta violación a la libertad de prensa, lo que obligó al Gobierno a rectificar y a aclarar que las limitaciones en el cubrimiento solo aplicaban para la guerrilla. La Flip concluyó en su informe que “este episodio marcó el inicio de tensiones que sin ser abultadas en número sí advierten que el escenario de transición plantea riesgos para las garantías a la libertad de prensa”.

Las Farc volvieron a afectar a los medios durante la Décima Conferencia, a la que asistieron más 900 periodistas. En ese evento, que se realizó en las sabanas del Yarí, un comandante guerrillero “se acercó a un periodista y le reclamó de forma amenazante por una nota que una semana antes había publicado”, de acuerdo con la Flip. El informe no menciona la nota periodística o el medio involucrados en el episodio, pero agrega que “el guerrillero le dijo al reportero que esa situación la iban a solucionar, ya fuera allí o en cualquier otro lugar”. Previamente, según la Flip, el periodista había sido amenazado en redes sociales “por sus críticas al proceso de paz”.

Pero no fueron solo las Farc. Agentes del Estado también atentaron contra la libertad de prensa. El informe reporta que el Ejército les impidió a varios periodistas —incluyendo a Martín Mendoza, del periódico El Pilón— ingresar a la zona veredal de La Paz, en el Cesar, a cubrir una visita de funcionarios del Gobierno. Como el Ejército insistió en que los medios no podían entrar, la directora de El Pilón, Ana María Ferrer, llamó a la oficina del prensa del Alto Comisionado para la Paz a pedir explicaciones. Después de esa llamada, los periodistas pudieron ingresar.

Luego, el 26 de septiembre, en momentos previos a la firma del primer acuerdo final que pactaron el Gobierno y las Farc, el funcionario de la Presidencia Andrés Garay agredió al fotógrafo Andrés Rozo, de la revista Semana. En un video que se hizo viral en Internet, grabado por el propio Rozo, se ve cómo Garay le niega el ingreso a la iglesia San Pedro, de Cartagena, argumentando que “nadie de prensa nacional está aquí, nadie (…) Si necesitan fotos, bájenlas de la página de Presidencia. Este es un evento de gobierno, de interés nacional”.

Segundos después, cuando Garay se dio cuenta de que Rozo lo estaba grabando con un celular, se le lanzó encima y le intentó quitar el teléfono. La Flip dice que el reportero quedó “lesionado”.

Además de las partes que se sentaron a la mesa de diálogos, la Flip encontró un tercer grupo de personas que atacaron a los periodistas que cubren el proceso de paz: civiles que están a favor o en contra de los acuerdos. De los tres ataques cometidos por ese grupo, dos fueron contra personal del canal RCN, que fue uno de los principales críticos del proceso de paz a través de su noticiero.

A finales de marzo, cuando el jefe guerrillero “Pastor Alape” fue a Segovia (Antioquia) “para reunirse con miembros de la comunidad”, integrantes de organizaciones sociales le impidieron grabar al corresponsal de RCN en Antioquia, Benjamín Pelayo, y la emprendieron contra sus equipos.

Lo mismo le pasó al corresponsal de RCN en Conejo, Guajira, Bernardo Sanabria, quien fue “recibido con agresiones e insultos” por miembros la comunidad. El hecho ocurrió poco después de mediados de febrero, cuando Sanabria cuestionó la llegada de tres comandantes guerrilleros a Conejo, que se desplazaron hasta el pueblo escoltados por insurgentes armados para hacer pedagogía sobre una tarima. El informe de la Flip dice que los agresores rompieron una de las ventanas del carro en el que se transportaba Sanabria.

Vea también: Hablamos con la gente de Conejo. Así fue la pedagogía armada de las Farc en La Guajira

A los ataques de los promotores del acuerdo de paz se sumaron las agresiones de algunos votantes por el “No” en el plebiscito. El 29 de septiembre, cuando un grupo de personas lideradas por la representante a la Cámara por el Centro Democrático María Fernanda Cabal exigían en las calles que se respetara el triunfo del No, manifestantes atacaron al periodista de Noticias Uno Eduardo López. A López y al camarógrafo que lo acompañaba les gritaron “ladrones”, “enmermelados”, “guerrilleros” y “terroristas”, al tiempo que intentaban agredirlos físicamente.

Finalmente, la Flip reportó que un periodista del Chocó fue amenazado por una banda criminal días antes del plebiscito. Con un mensaje de texto lo declararon “objetivo militar por hacer pedagogía sobre lo pactado en La Habana”.

Por todas esas razones, la Fundación sentenció que sectores del Estado, de las Farc y de actores claves en el proceso de paz tienen interés en “evitar que los medios hagan un cubrimiento que pueda derivar en críticas de temas que son de alto interés público”. Finalmente, la Flip sugiere que los periodistas que se quedan en las salas de redacción esperando comunicados se ganan menos problemas que los que buscan historias en terreno. Pero quedarse esperando a que llegue la información, concluye el informe, “va en contra de los intereses de la ciudadanía”.

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