De izquierda a derecha, tres excomandantes de las Farc: ‘Pablo Catatumbo’, ‘Timochenko’ e ‘Iván Márquez’.

“Emocionado de regresar a mi tierra, entre todas y todos construiremos las bases de un #NuevoPartido que le dé voz a los olvidados”, escribió el 21 de agosto ‘Timochenko’ en su cuenta en Twitter. El trino iba acompañado de una imagen suya a punto de montarse en un avión para venir a Colombia.

A pesar de la enfermedad que lo tiene en La Habana, Cuba, desde principios de julio, el comandante de las Farc tomó fuerzas para participar en el evento más importante en seis décadas del grupo guerrillero: el congreso donde sentarán las bases del partido político que entrará al ruedo electoral a partir del próximo año. Según él, fueron los médicos cubanos los que “con su esfuerzo me garantizaron poder estar en el congreso fundacional del nuevo partido”.

Al otro día, el líder de las Farc se reunió durante varias horas con el Estado Mayor Central de la guerrilla. En la reunión deliberaron, sobre todo, acerca del nombre que tendrá el partido político. El 15 de agosto, ‘Iván Márquez’ había dicho ante los medios que el nombre de esa colectividad “seguramente se llamará Fuerza Alternativa Revolucionara de Colombia. No queremos romper los vínculos con nuestro pasado, hemos sido y seguiremos siendo una fuerza revolucionaria”.

Incluso ya se había conocido un documento de 11 páginas en el que algunos integrantes de las Farc diseñaban los estatutos que, según la guerrilla, “recoge los principios y elaboraciones del marxismo, el leninismo, el pensamiento emancipatorio bolivariano, el pensamiento crítico y libertario (…) y, en especial, los formulados por las Farc desde su momento fundacional”.

Sin embargo, antes de venir a Colombia ‘Timochenko’ escribió en su cuenta en Twitter al respecto. “Invito a los colombianos y colombianas a que nos propongan cuál sería el nombre que debería llevar”, trinó. Este mensaje abrió la polémica sobre una posible disputa interna entre los comandantes de las Farc frente a cuál debe ser el futuro nominal e ideológico de la organización.

Unos dicen que, en honor al mito fundacional y a los 64 años de lucha, la marca Farc debe continuar. Otros, en cambio, señalan que el movimiento debe constituirse como una especie de frente amplio por la reconciliación, que incluya otras voces y otros sectores.

De hecho, en una encuesta hecha hace poco en Twitter por ‘Timochenko’, el 36% de las más de 10.000 personas que votaron dijeron que el partido debería llamarse “Nueva Colombia”. El 25% de los votantes señalaron que el nombre debe seguir siendo Farc – Ep; el 23% de los encuestados dijo que debería llamarse Esperanza del Pueblo y el 16% restante afirmó que Nuevo Partido debería ser el nombre.

Este domingo 27 de agosto, y después de la polvareda que dejó la carta del fiscal Nestor Humberto Martínez criticando el listado de bienes de la guerrilla, más de mil delegados de las Farc discutirán en Bogotá este y otros temas. Los delegados, que fueron elegidos “democráticamente en asambleas guerrilleras”, según la convocatoria al Congreso, se suman a los 61 miembros del Estado Mayor Central y a “invitados nacionales e internacionales”, según el documento.

Entre ellos se encuentra ‘El Paisa’, uno de los guerrilleros que más ha atentado contra la infraestructura del Estado y más crímenes tiene encima. Cuando venía de Guaviare hacia Bogotá, se encontró con el comandante de policía del departamento y las imágenes causaron alguna polémica en el país.

Se sabe, además, que ese domingo habrá una ceremonia inaugural, en la que participarán todos los miembros del Secretariado y que el nombre del evento es “Por un Gobierno de Transición para la Reconciliación y la Paz”. Además, habrá un concierto en la Plaza de Bolívar para cerrar la actividad.

Las Farc esperan que sus bases sociales y otros simpatizantes lleguen al centro de Bogotá para respaldar el inicio de su camino a la vida política, si el temor que antes infundía la ilegalidad. A partir de ahora, cuando cambien las balas por los votos, entrarán a competir palmo a palmo con otros partidos para tratar de convencer a los colombianos de que, a pesar de su imagen negativa, los exguerrilleros pueden ser una opción de poder.

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