Liga Contra el Silencio.

Liga Contra el Silencio.

Para que usted no se quede sin saber aquello que los periodistas saben pero no pueden contar, se creó La Liga Contra el Silencio. Es una iniciativa coordinada por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) para que medios y periodistas independientes investiguen asuntos que no han tenido cubrimiento periodístico en el país. Los medios asociados son VICE Colombia, 070 (la revista del Centro de Periodismo de la Universidad de los Andes), Actualidad Panamericana, Estereotipas, Hoja Blanca, La Pulla de El Espectador, La Silla Vacía y VerdadAbierta.

Los periodistas se guardan historias por varias razones: presiones, miedo, confrontaciones y posibles dificultades en el trabajo. Detrás de esas razones hay políticos, empresarios, grupos al margen de la ley e incluso los mismos medios de comunicación, que terminan convertidos en obstáculos impasables en el camino entre la información y los ciudadanos. “Nos unimos porque, más allá de los detalles, sabemos que no todos los colegas en el país pueden hablar de temas difíciles, investigar a profundidad o darle visibilidad a su trabajo”, declaró la Liga.

Entre las prioridades de la iniciativa está trabajar con medios y periodistas regionales que, a fin de cuentas, son lo que más conocen las regiones, pero también los que más sufren la censura. Según el informe “La Palabra y el Silencio. La violencia contra periodistas en Colombia (1977-2015)”, realizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, la mayoría de periodistas asesinados por razones de su oficio trabajan en medios pequeños y en emisoras o periódicos regionales. Entre 1977 y 2015 fueron asesinados en el país 152 periodistas que, en su mayoría, “se dedicaban a investigar y denunciar hechos de corrupción o sucesos del conflicto armado que se vivían en las distintas zonas”, dice el informe.

El primer caso de asesinato de un periodista del que se tiene registro en Colombia fue el de Carlos Ramírez París, ocurrido el 11 de diciembre de 1977, en Cúcuta, a manos de dos policías. El más reciente, el de Flor Alba Núñez, en Pitalito (Huila), a manos de un sicario.

Pero no todo son muertes. La intimidación y las amenazas son las formas más comunes para obligar a los periodistas a autocensurarse. Según registró el informe anual de la FLIP “Paz en los titulares, miedo en la redacción”, en 2015 se registraron 147 ataques que dejaron un saldo de 232 periodistas víctimas. Fue el año más violento de los últimos seis para la prensa. 

Solo por mencionar un caso, cabe recordar lo que le pasó a Carlos Mario Correa, corresponsal del periódico El Espectador en los años en que reinó Pablo Escobar. Correa fue víctima de las amenazas de Escobar y los suyos. Así contó lo sucedido: “Recuerdo unos versos de un individuo que se presentaba como ‘El Poeta’, quien en un tono ‘cantadito’ nos decía: “Obedézcanle a don Pablo/ él ya les dijo que se fueran/ pero si se ponen tercos como el diablo/ no les extrañe que se mueran”. Y agregaba: “Don Pablo es el rey y lo que dice es la ley/ El Espectador es un pasquín y debe morir”. Después de varias intimidaciones y asesinatos de trabajadores de El Espectador en Medellín, el periódico se vió obligado a cerrar su sede en esa ciudad y Correa a trabajar desde la clandestinidad.

Los narcotraficantes y los paramilitares han sido los principales perpetradores de este tipo de hechos, sin olvidar que también han sido responsables los funcionarios públicos y los guerrilleros.

La Liga está dispuesta a resistir y dar la pelea contra el silencio. Pero no puede estar sola: necesita su ayuda. Por eso, si sabe historias, o de alguien que sabe historias que no se han contado, cuénteselo a los miembros de La Liga. Ellos ya tienen algunas historias en la mira, pero el silencio en Colombia ha sido largo. Si tiene algo que compartirles, contáctelos por aquí.

Hágalo por la libertad de expresión, por la información, por usted.

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