La violencia entre las barras bravas es una constante en el fútbol colombiano. Barras Unidas, de América de Cali, podría ser un ejemplo de reconciliación. 

El América de Cali, uno de los clubes más grandes del fútbol colombiano – tiene 13 estrellas, cuatro subcampeonatos de la Copa Libertadores, una copa Merconorte, entre otros títulos – ha jugado en las últimas fechas sin la hinchada que lo acompaña siempre. El equipo viene de una mala racha en la que ha caído en su propia casa contra rivales históricos como Millonarios y Atlético Nacional. Además de ocupar el puesto 11 en la Liga Águila, el equipo enfrenta una crisis financiera que forzó la renuncia de su presidente, Tulio Gómez, el mayor accionista del club.

Ante los malos resultados, la hinchada optó, a manera de protesta, por no asistir al estadio. El pasado 19 de agosto, cuando América jugó contra Atlético Nacional en el Pascual Guerrero, ¡Pacifista! presenció un hecho inusual: las barras Barón Rojo, de Cali, y Disturbio Rojo, de Bogotá, se unieron para protestar contra las directivas. Estas barras sostuvieron disputas violentas en el pasado que en algún momento parecieron irreconciliables. Sin embargo, el mal momento del club (desde 2008 no gana un título en la primera categoría), unió a las barras del América en un colectivo: Barras Unidas.

La protesta no fue en vano. Como dice la barra Barón Rojo, “después de 450 minutos de aguante y protesta, la junta directiva entró en razón y decidió cambiar el cuerpo técnico”. El nuevo técnico del América es Fernando ‘Pecoso’ Castro, quien le ha dado una motivación al club que se ha visto reflejada en los últimos dos partidos: venció a Jaguares y a Bucaramanga. Las directivas del equipo aceptaron las peticiones de la hinchada y elaboraron un plan de trabajo para salir de la crisis financiara. Según la Superintendencia de Sociedades, el América de Cali tiene deudas que superan los 17.000 millones de pesos.

Los años anteriores tampoco han sido fáciles. En diciembre de 2011 América de Cali descendió a la categoría B, donde jugó durante los siguientes cinco años. El ascenso a la categoría A no fue el esperado y las pérdidas financieras han venido aumentando con el paso de los años. Además, el equipo no ha encontrado a los jugadores que necesita, como tampoco a un director técnico con continuidad (durante el último año han pasado cuatro directores).

Las protestas de los hinchas, si bien lograron unir a barras bravas que antes estaban en conflicto, tampoco han sido del todo pacíficas. El pasado 27 de agosto, cuando América jugó contra Millonarios, los vecinos del estadio Pascual Guerrero tuvieron que presenciar varios disturbios y desmanes.  A raíz de ese suceso, la hinchada fue suspendida y América tuvo que enfrentar a Jaguares a puerta cerrada. Jersson González, quien estaba encargado como director técnico antes de la llegada del ‘Pecoso’, cuestionó la actitud de algunos hinchas: “El hincha debe ser hincha en las buenas, en las malas y en las peores. Me deja triste ver que al que pongan ahí lo van a amenazar, a presionar”, dijo.

Iván Sandoval, integrante de la barra Disturbio Rojo, nos contó que con el colectivo Barras Unidas lograron ponerse de acuerdo en la decisión de no ingresar al estadio: “Sin equipo competitivo no hay taquilla. El equipo no se merece la forma en la que lo están manejando, por eso se llevaron adelante varias manifestaciones. Lo hicimos contra Santa Fe, contra Leones. Contra Millonarios las cosas no salieron bien porque hubo enfrentamientos con la Policía y otros inconvenientes, pero en general las protestas han salido bien”.

Aunque parte de la hinchada del América de Cali, como el Barón Rojo, regresará al estadio el próximo 15 de septiembre, algunos temas están lejos de resolverse y Barras Unidas seguirá protestando desde afuera. Según Sandoval, la renuncia de Tulio Gómez no da tranquilidad, pues sigue siendo el mayor accionista del equipo y el presidente de la junta directiva: “El tema financiero es muy grave y el América ya tiene un seguimiento por la Superintendencia de Sociedades. Los pasivos del América han aumentado de manera vertiginosa, ya los pasivos superan los activos y esta es una causal de disolución para la Superintendencia. En la última asamblea del equipo se hablaron de dos soluciones: sacar las acciones de reserva a la venta y bajar el valor nominal de las acciones. Una acción que valía 28 mil pesos ahora vale 650 pesos. Con esta situación financiera no podemos tener un proyecto deportivo serio para un equipo grande”.

Las decisiones de las directivas no son las únicas razones que motivaron la creación de Barras Unidas. En marzo de este año, cuatro hinchas del América murieron durante un altercado con la Policía en el municipio de Chachagüí, Nariño. En las protestas, la hinchada también ha pedido justicia y claridad frente a estos casos. Estas movilizaciones, sin violencia, podrían abrirle una puerta a la unión entre las barristas, muchos de ellos, separadas por regionalismo.

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