Linda Valentina Barrera en su exposición.

Todas las fotos por Sara Gómez

Con el proyecto puntadas y dibujos anti guerra, la artista plástica Linda Valentina Barrera, quiso retratar su infancia a través de dibujos de niños inmersos en el conflicto, cosidos en elementos alusivos a la guerra como chaquetas militares o cascos.

En la instalación artística que se expondrá en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (carrera 19b #24 – 86) hasta el 10 de noviembre, Linda quiere retratar lo que significa la espera para las familias que tienen que ver como sus seres queridos van a la guerra.

En ¡Pacifista! charlamos con la autora de la obra para que nos contara de donde nació la inspiración de esta.

¿De dónde salió la inspiración para esta exposición?

La obra nació a partir de la experiencia que tuve con mi padre y hermano, quienes estuvieron en las zonas rojas en pleno enfrentamiento con la guerrilla. Eran épocas muy fuertes en el Guaviare y en el Putumayo. Yo veía como mi mamá sufría porque en cualquier momento podían llamar a decir que habían fallecido. Entonces tomé la decisión de mostrar esto porque las familias sufren, las familias también son víctimas, pero nadie se da cuenta del sufrimiento que cada integrante, desde los hijos, sobrinos, mamá, papá, hasta los abuelos, sufren el impacto de la guerra. La guerra nos concierne a todos.

¿Cuándo empezaste a crear las piezas?

Tuve la fortuna de nacer en un barrio llamado Minuto en Bogotá, que estaba lleno de militares, gente de la fuerza aérea y de la marina. Ellos hacían fiestas y dentro de estas, se hablaba de la muerte de los padres de algún niño, pero eso se volvía un tema tabú. Entonces, desde pequeña me entró la angustia por hacer algo con respecto a las muertes y las familias que se rompen. Así pues, en 2015 decidí retomar el tema de la paz, para evidenciar a las víctimas desde otro punto de vista. En 2016, empecé a intervenir las prendas militares.

¿Qué impacto quieres lograr con esta obra?

Primeramente, sensibilizar. La gente a veces vive en burbujas y no se da cuenta de lo que los demás sufren, esto sirve para abrir los ojos de la gente. Que se den cuenta que la guerra no es solamente del Gobierno, los uniformados y la guerrilla. La guerra también va a las personas del círculo familiar que se ven afectadas y que la gente se de cuenta que la paz es necesaria para mantener las familias unidas. Por esto mi obra va dirigida principalmente a los niños.

Cuando uno es pequeño lo que más se quiere en la vida es tener a su familia unida, esto se puede ver en mis obras. Los niños hacen sus dibujos y yo los bordo, ellos siempre muestran a sus familiares unidos, no solo dibujan a un familiar sino a su mamá, papá, abuelos, hasta los perros. La guerra no permite esta unión ya sea porque uno fallece o se van a luchar. Los padres se pierden la oportunidad de ver crecer a sus hijos y que se vuelvan personas adultas. Estas vivencias son arrancadas de la vida de los niños. 

A partir del arte ¿cómo se contribuye a la construcción de paz?

Muchas veces el arte permite sensibilizar y evidenciar cosas que están debajo y nadie es capaz de ver. Siempre hay dos caras de la moneda, pero ¿qué pasa detrás de las víctimas? ¿Cuál es su historia? Esto pasa con las familias de los militares y también de los guerrilleros. Detrás hay una familia que espera, un niño que espera que su papá venga para navidad o para su cumpleaños. Esta realidad de la familia es de todos, todas las familias lloran y sufren, al ver las noticias sufren por la guerra. El arte sirve para que la gente diga “hay algo más allá” o “yo no he visto este punto de vista”. Es bueno que la gente abra los ojos y logre ponerse en los zapatos del otro para ver una realidad distinta.

¿De qué otras maneras el arte puede funcionar para construir paz?

Existen muchas maneras para que el arte contribuya a la construcción del país, especialmente en espacios de reconciliación. Estos espacios pueden generar coacción entre dos partes, porque al final el arte es de todos y se crea un espacio participativo donde cada uno puede exponer sus ideas y hacerlo sentir parte de un mundo. También nos ayuda a darnos cuenta que somos personas que tenemos muchas cosas en común que al final nos pueden unir.

¿Qué opinas de las exposiciones de arte en Bogotá que actualmente tienen lugar en Bogotá, como ArtBo o la Feria del Millón, donde hay un interés económico detrás?

Me parece que es positivo porque se abren espacios participativos, a veces algunos son para alguna élite, pero personas de otras clases están pudiendo mostrar sus obras. De hecho, creo que debe haber más proyectos así. Claro que hay un interés económico detrás, pero a los artistas hay que pagarle por su trabajo. Hay momentos en donde el artista no espera que le paguen porque uno espera algo más emocional, más de poder mostrar una idea. Pero también si quieres vender tu obra es también bueno, eso da seguridad al artista y lo ayuda a abrirse caminos. Sin embargo, lejos de querer ganar dinero, yo quiero dejar una huella y quiero que la gente se vea impactadas, que se le muevan sus fibras.

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