Timochenko en una imagen publicada ayer en su cuenta de Twitter.

La captura de Jesún Santrich podría poner en evidencia que al interior de la Farc existen divisiones entre alas radicales y moderadas.

Hasta la medianoche de ayer y desde muy temprano en la madrugada de hoy, los distintos sectores políticos del país han reaccionado a la captura de Jesús Santrich, exguerrillero de las Farc acusado por el gobierno de Estados Unidos de estar involucrado en una operación de narcotráfico. Entre este amplio espectro de posiciones —que han oscilado entre el insistente llamado a la extradición de Santrich por parte del senador Álvaro Uribe Vélez a través de Twitter, hasta la prematura acusación de un montaje lanzada por Iván Márquez en una rueda de prensa— brillan por su ausencia las palabras de Rodrigo Londoño, Timochenko, excompañero de guerra, máximo comandante militar durante el proceso de paz y, hasta hace una semanas, candidato presidencial del partido al que Santrich pertenece.

El silencio de Timochenko –quien fue sometido a una cirugía de corazón el pasado 7 de marzo pero había vuelto a los escenarios (y a Twitter) este domingo, durante la clausura del encuentro nacional de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación— contrasta, por ejemplo con el comunicado que él mismo publicó acerca la entrega del expresidente Lula da Silva en Brasil. Su pronunciamiento se produjo tan solo horas después de que el exmandatario llegara a prisión, cosa que no ha sucedido en el caso Santrich. Al contrario, la ausencia de una posición personal y/u oficial de su parte, podría revelar algunas divisiones que existen dentro de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc).

Sí: como guerrilla, las Farc se mostraban como una estructura con completa unidad ideológica y de mando. Como partido, la Farc ha mostrado desde su fundación algunos matices que se ocultaban tras los camuflados:

Durante agosto del año pasado, en vísperas del Congreso Constitutivo de su partido político, los miembros de la exguerrilla debatían cuál debía ser el nombre de esta nueva colectividad. Como ¡Pacifista! contó en su momento, existía un ala más conservadora y radical que,  encabezada por Iván Márquez  y Jesús Santrich, proponía conservar las siglas Farc en el nombre del partido. En ese entonces, Fuentes al interior de la Farc también le dijeron a ¡Pacifista! que existía un ala más moderada que prefería optar por un nombre distinto que generara menos resistencia a la hora de recoger simpatizantes fuera de las filas de la guerrilla. El hecho, incluso, se se vio reflejado días antes de la instalación del congreso constitutivo del nuevo partido, cuando Londoño le preguntó al país vía Twitter si deberían conservar o descartar la sigla que por décadas los identificó en la guerra.

Asimismo, existían diferencias en cuanto a la conformación de las listas del partido al Congreso: el ala más radical propuso una lista encabezada por el propio Márquez  y con varios excombatientes de la guerrilla en los primeros renglones, mientras que los moderados, encabezados por Timochenko, preferían incluir en los primeros renglones de la lista a algunas personas que no cargaran con el lastre de haber militado en las Farc durante la guerra.


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Al final las Farc no le hicieron caso a Twitter y conservaron la sigla Farc, Iván Márquez y Santrich quedaron en las listas al Congreso, Timochenko fue designado como candidato presidencial del partido y desde esta posición eligió a Imelda Daza, una mujer de izquierda que no militó en la guerrilla y que estuvo fuera de Colombia durante buena parte del conflicto, como su fórmula vicepresidencial.

Hoy la reacción de Daza frente a la captura de Santrich contrasta notablemente con la reacción institucional del partido: mientras que en una rueda de prensa convocada esta mañana Iván Márquez aseguró que la captura de Santrich “hace parte de un plan orquestado por el gobierno de los Estados Unidos” y que esta significa que el proceso de paz “amenaza con ser un verdadero fracaso”, la exfórmula vicepresidencial de Timochenko salió a los micrófonos de W Radio para afirmar que “tenemos que evitar a toda costa que este suceso dinamite el proceso de paz”.

“Si Santrich ha faltado (al proceso de paz) es una persona y somos millones de colombianos que queremos la paz”, concluyó Daza.

Entretanto, la cuenta de Twitter del excandidato presidencial de la Farc se acerca a las 24 horas de inactividad, algo que no había sucedido ni siquiera durante su reciente convalecencia por problemas cardiacos. A pesar de estar “de vuelta a los escenarios” (cómo afirmo el mismo el pasado domingo), Londoño no estuvo presente en la rueda de prensa ofrecida por su partido en la mañana del martes, ni ha dado ninguna señal de apoyo al comunicado publicado por su partido.

Mientras el país espera para saber si Timochenko se pronunciará frente al caso Santrich en un sentido moderado, como lo hizo su exfórmula presidencial Imelda Daza  –o si va a prender las alarmas frente a un supuesto montaje orquestado por los Estados Unidos, como lo hicieron los miembros de su partido– el silencio de Timochenko parece indicar que la captura de Santrich ha puesto en evidencia una vez más que al interior de la Farc existen divisiones.

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