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Foto: Isabella Bernal

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Por Isabella Bernal

El 2 de Octubre a las 6 de la tarde, luego de que el No se hubiera impuesto en el Plebiscito, en el parque de los hippies en Bogotá sólo se vieron caras tristes y desconcertadas. En los campamentos de las Farc, al mismo tiempo, sólo hubo silencio. Nadie sabía qué iba a pasar. Con los días, muchos guerrilleros empezaron a creer que el No es el mejor resultado por ahora. Si en las ciudades un sector de la población habla de incertidumbre y desasosiego, en este campamento de las Farc los combatientes ni piensan en eso. Mantienen la mente ocupada siguiendo la rutina.

Estas son las opiniones de algunos guerrilleros de las Farc sobre el No como un buen resultado.

Jason, 23 años: “Ahora lo veo como algo positivo porque la mayoría no sabía y estaban confundidos. No sabían de qué se trataban los acuerdos. Eso fue una manera de que la gente se aclarara y supiera bien de lo que se trata esto”.

Nilson, 38 años: “Que el No hubiera ganado sirvió para tener otra opción, porque si hubiera ganado el Sí, de pronto, estaríamos en unas circunstancias más extremas en el sentido en que si nos mataban el responsable iba a ser el Gobierno, porque la firma fue con el Gobierno. Si la oposición atentaba contra nosotros, el culpable iba a ser el Gobierno. Pero como la oposición ganó, mejor. Ahorita ellos tienen que responder por nosotros también”.

Ronaldo, 34 años: “El No trajo problemas para continuar con el proceso, para la implementación de los acuerdos, que es lo esencial. Para mí es una preocupación porque mis anhelos son que cambie este país. El miedo es volver al conflicto armado. La guerra no es buena, las armas no son buenas, lo peor es destruirnos entre personas”.

Para mí, ganamos al involucrar más gente

Isabel, 32 años: “Para mí no fue el fin del mundo porque yo siempre he creído que la gente no cree en el sistema electoral y que los sueños no se van en una caja. Que haya ganado el No trajo una ventaja porque eso dice: ‘bueno, usted no está de acuerdo, entonces diga por qué no está de acuerdo’. Así la gente se involucra más en el proceso y, si se involucra, se compromete, esté o no de acuerdo. Se abre el espacio para escuchar. El No fue una manera de crecer en la participación ciudadana. Ya no es sólo decir Sí o No sino que hay que dar ideas, presentar propuestas. Incluso, los que votaron Sí ahora dan soluciones. Ahora hay un espacio para escuchar nuevas voces. Para mí, ganamos al involucrar más gente”.

Alonso, 54: “El No sirvió para aclarar temas como el enfoque de género, en el que los sectores cristianos tomaron partido. Desafortunadamente, parece que fueron los que más influyeron en la votación. A ellos les preocupaba que se iba a destruir la familia, cuando lo que se pretende es reivindicar a esa familia, en cabeza de la mujer. Todo lo contrario. En la Vigilia vimos gente de diferentes religiones, porque se ha aclarado esa desinformación. Ahora trabajamos juntos hombro a hombro con los cristianos”.

Enrique, 63 años: “La gente votó No porque Santos no ha resuelto las necesidades de la gente, de las comunidades indígenas, de los campesinos, de los transportadores. No porque estuviera en contra del proceso. Entonces, muchos de esos sectores se manifestaron allí diciendo: ‘yo no voto contra la paz, yo voto contra este pinocho’. Posiblemente, también votaron contra tantas frases arrogantes de él y unas inconvenientes dichas por algunos de nosotros. Por fortuna, la gente sabe que esa no es la esencia del proceso y eso lo demuestran las marchas de los estudiantes”.

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