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Por: Nathalia Guerrero

Fotos: Gabriel Herrera

Ingresamos a un cultivo en Toribío y documentamos los pasos principales del proceso. Fotos: Gabriel Herrera

Que una de las variedades de marihuana más famosas del país tenga como nombre “Corinto”, el mismo de una de las poblaciones del norte del Cauca, no es casualidad. Desde el inicio de nuestro viaje, el color y el olor de esta planta inundó las carreteras que serpenteamos de montaña en montaña, para llegar a los diferentes pueblos que hemos visitado.

En las noches, los cultivos le dan paso a una imagen repetida que muchos habitantes de Corinto, Tacueyo y Toribío llaman las “pesebreras”, filas rectas de bombillas, en su mayoría halógenas, que incrementan el crecimiento de las plantas. Variedades como la “purple” y la “orange” se plantan, crecen y se desarrollan en las montañas del norte del Cauca, para ser distribuidas a las grandes ciudades del país.

Fotos: Gabriel Herrera

Crecimiento de los tallos e iluminación de la planta para un mejor crecimiento

Sin embargo la variedad que se ganó su nombre gracias a la población de Corinto ahora es escasa por la zona. Lo que impera es la “creepy”(variedad que suele ser hidropónica), que sus cultivadores crecen y luego secan, la mayoría de veces a punta de gas natural.

Cauca en este momento es considerada la punta de lanza de los cultivos de marihuana en el país, con iniciativas legales como la de One Colombia, una de las tres empresas autorizadas para fomentar la industria de la marihuana medicinal. Incluso, hace pocos días, esta empresa anunció la construcción de lo que, según muchos medios, sería la planta más grande de producción de cannabis en el mundo, ubicada en la población de Corinto.

A pesar de eso, muchos cultivos siguen tras el manto de la ilegalidad y se están volviendo un imán económico entre la gente del norte del Cauca. Según los testimonios de varios habitantes, la marihuana se volvió más atractiva que la coca.

La implementación de los puntos sobre sustitución de cultivos contenidos en los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc, así como los costos y la complejidad de conseguir insumos, al parecer, están motivando a muchos cultivadores de coca y productores de pasta base a migrar hacia la producción de marihuana.

Fotos: Gabriel Herrera

Corte de la hoja de marihuana

Para entender un poco el proceso de esta planta, ingresamos a un cultivo en Toribío y documentamos los pasos principales del proceso: desde el crecimiento de los tallos y su iluminación, pasando por el corte de la hoja y su secado. Según varios de los cultivadores, en este momento una libra de marihuana en la zona cuesta entre 50,000 y 70,000 pesos.

Fotos: Gabriel Herrera

Proceso de secado

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