Las elecciones legislativas de 2018 son un escenario ideal para que los líderes que han hecho política en las regiones lleguen al Congreso. Eso en teoría, pues como lo hemos contado, ser líder social en Colombia representa un riesgo inminente. Desde el primero de diciembre de 2016, cuando comenzó la implementación del Acuerdo de Paz,  han sido asesinados 70 líderes sociales.

A pesar del momento complejo por el que pasa el país, son varios los líderes regionales que se arriesgaron a incursionar en la política electoral. El tarjetón es diverso, hemos encontrado desde líderes jóvenes reconocidos en las redes sociales hasta defensores de derechos humanos con una larga trayectoria en el trabajo social. Después de hablar con algunos de ellos nos quedó algo claro: si lanzarse a un cargo público en Colombia representa un riesgo, hacerlo siendo un líder social lo multiplica.

Lanzarse al ruedo político representa diferentes riesgos para los líderes sociales, quienes quieren llevar sus causas hasta el máximo escenario político en Colombia. No será fácil, pues además de sortear con una serie de amenazas, tendrán que afrontar a las maquinarias políticas de las regiones. Estos son cinco líderes que buscarán llegar al Congreso.

Odorico Guerra – Candidato del Partido Verde al Senado

Siempre es duro. Los líderes sociales estamos muy expuestos, pero yo creo que la satisfacción de poder ayudar a los que más nos necesitan es la motivación. Creo que el mejor pago que uno recibe es el agradecimiento de la gente: eso no tiene precio. 

Los que no quieren que lleguemos al Congreso son muchos de los mismos congresistas y gente del gobierno. Se teme que los líderes y lideresas que venimos de los sectores de abajo nos empoderemos y participemos incidiendo en las leyes de este país.  He recibido amenazas durante los últimos 5 años, y es triste que a la larga uno ve que no le importa a nadie, porque nunca se resuelve nada con respecto a las amenazas. El ente investigador nunca nos da ningún tipo de razones acerca de nuestras denuncias.

Ximena Ochoa Sánchez – Candiata del Centro Democrático a la Cámara por Bogotá

El trabajo de un líder social consiste en visibilizar las condiciones adversas en las que vive un grupo de población. Y el hecho de ser aspirantes a un cargo público nos somete a una exposición mucho más alta. Desafortunadamente, ni por la condición de ser líder social ni por la condición de aspirante a cargo público por elección el gobierno nos está brindando las medidas de seguridad apropiadas.

El asesinato de mi hermano el pasado 6 de abril lo considero como una amenaza de hecho. No es necesario que a uno le anuncien una amenaza, no es necesario que lo llamen por teléfono o que le dejen un pasquín. Esa concepción de que la amenaza debe ser directa e inmediata está dificultando la protección de los líderes sociales porque los asesinos conocen a sus víctimas y saben que, al menos en mi caso, si hacen una amenaza muy obvia la reacción inmediata es denunciarlos.


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Alicia Ramos – Candidata del Partido Liberal a la Cámara por Antioquia

Al ser líder social uno es estigmatizado por los gremios y empresarios del país por el hecho de defender a los empleados, a los campesinos y a las víctimas. Es de anotar que una vez tomamos la decisión de defender a las personas vulnerables debemos de aceptar estar en peligro, pero lo afrontamos con responsabilidad. Ya es nuestra vocación de servir a las personas más necesitadas.

Los más interesados en que no lleguemos al Congreso son los opositores del proceso de paz, los politiqueros, los violadores de los derechos humanos  y los terratenientes. He tenido muchas amenazas, el año pasado me asesinaron a tres compañeros. La UNP (Unidad Nacional de Protección) tiene conocimiento de todo esto; les he solicitado que mejoren mi esquema de seguridad pero se han negado.

Leonard Rentería – Candidato de las comunidades afrodescendietes a la Cámara

Ser líder social en el país representa muchísimos riesgos. Y mucho más lanzarse, porque significa atreverse a exigir al Estado el cumplimiento de los derechos que por mucho tiempo se ha negado a cumplir. Implica enfrentar a la maquinaria asesina y a todo el tema de la corrupción, y darle la palabra a todos esos territorios que no han tenido la oportunidad de hablar. El Estado y muchos otros quieren mantener aislados a los líderes sociales de los cargos públicos porque saben que en esos espacios las voces pueden resonar y contribuir a la movilización social.

En redes sociales he sido víctima de amenazas de mucha gente que no está de acuerdo con nuestra apuesta.  Uno lo que debe hacer para responder es manejar la coherencia. Construir paz significa desarmarse de los odios y no responder con odio ni con violencia a quienes lo hacen, sino por el contrario dar un mensaje de paz y resistencia que deje claro que nuestro camino es la reconciliación y el perdón.

Anyela Guanga – Candidata de las comunidades afrodescendietes a la Cámara por el Valle del Cauca

Yo he tenido una serie de amenazas que sabemos que vienen de ciertos mafiosos que quieren apoderarse de un lugar que es nuestro: el de los líderes comunitarios, el de los que hacemos el trabajo a pie, el de los que trabajamos con la gente y vivimos el dolor día a día. Estructuralmente quieren tener subyugada a nuestra población, quieren que no se desarrolle. Yo no sé cuál es el miedo de que los negros tengamos poder en este país. 

Hace dos semanas se me acercaron dos tipos cerca a mi casa y me hicieron mirar el arma que tenía uno de ellos. Me dijeron que dejara de ser sapa, que dejara de ser metida, que dejara de hablar tanto. Que para qué andaba molestando tanto con ese tema social y comunitario, y que no me querían ver más en Bogotá. Me hablaron de mi aspiración: que iban a hacer lo imposible mis adversarios para que yo no llegara a nada.  ¿Me tienen que matar para ahí sí hacer un minuto de silencio, como en el caso de todos los líderes que han matado?

 

 

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