Comunidad del Pacífico, beneficiaria del programa “Paisajes Conectados”. Foto: Fondo Acción

Las zonas veredales de las Farc, el desarme de los exguerrilleros, el surgimiento de disidencias en Guaviare, el asesinato de seis campesinos en Tumaco, la masacre de 13 personas en Magüí Payán…Los hechos que marcaron la agenda mediática de 2017 opacaron diferentes procesos regionales en donde las comunidades están tratando de construir paz. Si bien es cierto que el primer año del posconflicto estuvo marcado por violencia y corrupción, también lo es que hubo procesos que pasaron desapercibidos y que pueden ser exitosos en 2018.

Desde los territorios se están gestando iniciativas para prevenir la deforestación, para aliviar zonas degradadas por el medio ambiente, para impulsar la formalización laboral, para proteger a los líderes, entre muchas otras causas. En diciembre, cuando la marea política bajó por unos días, los resultados de algunos proyectos regionales comenzaron a salir a la luz. Estos son cinco proyectos de iniciativa local que conocimos y que podrían dar luces sobre cómo se construye paz en 2018.

 

  1. Colidérate, una plataforma para proteger a los líderes sociales

En Urabá, una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado, asesinan constantemente a los líderes sociales. Después del Cauca, con un 28 por ciento de asesinatos, le sigue Antioquia, con 14 por ciento en la lista de departamentos con mayores riesgos para ejercer el liderazgo social. Profesores de los municipios de Chigordó, Turbo y Apartadó han seguido de cerca la problemática y han tenido que ver cómo, sin ninguna protección estatal, los líderes están siendo silenciados.

En septiembre pasado, Paloma Martínez, profesora en Chigorodó, convocó a un grupo de jóvenes a trabajar en una plataforma para proteger a los líderes sociales. “La idea surgió entre seis personas, un chico que estudia programación, una administradora pública, entre otros profesionales. Construimos un equipo interdisciplinar y comenzamos a preguntarles a los líderes sociales sobre sus condiciones de seguridad. En ese momento nos dimos cuenta de que no contaban con ningún tipo de protección”.

La idea de Martínez y sus compañeros llegó a oídos de Movilizatorio, organización que les ayudó a consolidar la aplicación para proteger a los líderes. Para generar alertas de seguridad, el equipo utilizó la plataforma Circle of Six – Círculo de 6, desarrollada por The Guardian Project, de Estados Unidos. La aplicación ya fue traducida al español y a finales de 2017 hicieron una prueba piloto con 60 líderes sociales.

Diferentes organizaciones sociales les ayudaron a hacer un rastreo de los líderes sociales. El siguiente paso fue contactarlos. “La aplicación surge de la idea de autocuidado, de prevención; la idea es que ellos puedan activar un botón de alerta en cualquier momento que estén en peligro. Ahora tenemos que resolver algunas cosas, pues funciona por SMS pero hay muchas veredas en donde la señal de celular es inexistente. También hay muchos líderes adultos que no están tan vinculados a la tecnología. Estamos trabajando con 50 líderes y esperamos que este año sean más y de más regiones”, concluye Martínez.

 


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  1. Paisajes conectados

Uno de los proyectos ambientales que más promete en 2018 es el de Paisajes Conectados del Pacífico, liderado por Fondo Acción. El programa busca la promoción de la gobernanza comunitaria y el uso sostenible del territorio en zonas donde las hectáreas de bosque han estado desprotegidas. Justamente uno de los objetivos del proyecto es proteger 700.000 hectáreas de bosque en el Pacífico, con lo que se reducirían las emisiones de gases efecto invernadero.

El proyecto, de momento, ha incluido a las poblaciones de Carmen del Darién, Acandí, Mutatá, Cajambre, la Plata, Bahía Málaga, Tumaco y Buenaventura. A través de talleres y nuevas actividades productivas, las comunidades locales han contribuido a la conservación de por lo menos 5.000 especies que están registradas en el Pacífico colombiano.  Este año, por ejemplo, se pondrán a prueba las estrategias para la generación de ingresos sostenibles, claves para disminuir la degradación de bosques amazónicos.

  1. Con empleo vamos por ti

Según el DANE, de 365.000 personas en edad de trabajar en Caquetá, solamente 201.000 están ocupadas laboralmente. Este departamento, todavía afectado por el conflicto armado por presencia de grupos armados como las disidencias, sufre de otros problemas como la deforestación y los cultivos ilícitos.

Apoyados por el programa Diciendo y Haciendo, de Movilizatorio, dos jóvenes de la región crearon un una plataforma que, además de mostrar ofertas de empleo, gestiona directamente el contacto con un futuro empleador, principalmente microempresas impulsadas por instituciones como el SENA.

El proyecto involucra a personas víctimas del conflicto armado, principalmente de los niveles 0, 1 y 2 del Sisbén y a población étnica. Además de las microempresas, tres grandes compañías están apostándole al proyecto: Ecopetrol, Avianca y Davivienda. Además de las ofertas, la plataforma ofrece oportunidades de capacitación de acuerdo con las necesidades laborales del departamento.

Jessica Cañón, una de las líderes del proyecto, nos contó que en una primera parte la aplicación fue socializada con personas del barrio La Ilusión en Florencia. “Ahora en enero comienzan las capacitaciones con el SENA, enfocadas principalmente en confecciones y pulpa de frutas. También estamos desarollando una microempresa que podría darle trabajo a cerca de 50 personas”.

  1. Todos al aula

Siguiendo el ejemplo de los profesores que crearon “Colidérate”, docentes y jóvenes del municipio de Carepa, Antioquia, propusieron una iniciativa para disminuir la deserción escolar en Urabá, donde los jóvenes reciben ofertas para trabajar con bandas criminales de manera frecuente. Este proyecto, también apoyado por Movilizatorio, busca que los jóvenes se queden en el aula con actividades extracurriculares como arte, deporte y tecnología. “La apuesta está centrada en devolver la diversión a las aulas, de forma en que los estudiantes mantengan la motivación básica”, señala la página del proyecto.

Teniendo en cuenta que la tasa de estudiantes egresados de la secundaria en la Colombia rural es del 35 por ciento, este proyecto busca crear un interés por el estudio que no ha logrado expandirse en las regiones. En 2018, además de disminuir el nivel de deserción escolar,  los creadores del proyecto esperan convencer a los niños que no saben qué es la escuela (cerca del 21 por ciento de jóvenes en el país no estudian ni trabajan) que asistan a las aulas.

 

  1. Cambiar el rumbo en Córdoba

Córdoba es uno de los departamentos que podría ser un ejemplo de posconflicto. Víctima de todos los grupos armados y estratégico por su salida al mar por el río Sinú, el departamento todavía sufre, principalmente en el sur, las arremetidas de bandas criminales.

En este territorio, sin embargo, se impulsan varios proyectos. En 2017, dos llamaron la atención. Por un lado está el Grupo por la Defensa de la Tierra y el Territorio en Córdoba (GTTC), que trabaja desde hace seis años y que ha liderado la recuperación de tierras para la población desplazada. También ha contribuido en la constitución del Resguardo Zenú del Alto San Jorge. En total son 12 organizaciones las que conforman el GTTC y que, en este año que comienza, podrán liderar nuevos procesos, no solo de recuperación de tierra sino de proyectos productivos.

Otro proyecto al que vale la pena hacerle seguimiento en 2018 es Voces de mi barrio, el cual surgió a mediados de 2017 en Montería, Córdoba. Un grupo de jóvenes, consciente de la ausencia de políticas públicas enfocadas en la juventud, propusieron hacer un mapeo de la población joven en Montería para identificar las principales problemáticas que los aquejan. Después de realizar el estudio, el grupo tiene planeado proponer iniciativas para poner esos problemas en la agenda pública y, si es posible, hacerle frente de inmediato.

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