Foto por Pablo David G.

Irónicamente, la corrupción del Congreso podría terminar salvando las circunscripciones especiales transitorias de paz. La iniciativa –que implica la creación, por dos periodos, de 16 asientos adicionales en la Cámara para que sean ocupados por representantes de las regiones más golpeadas por el conflicto—se hundió en el Congreso por un voto el jueves pasado, pero amaneció resucitada el viernes luego de alguien se percatara de que tres senadores habían sido destituidos durante la legislatura, reduciendo la cantidad de votos necesarios para aprobarla.

Se espera que hoy, el presidente del Senado,  Efraín Cepeda –quien hace parte de un sector conservador que sí apoyó la creación de las circunscripciones— decida si esta interpretación es correcta y las circunscripciones se salvaron o si, por el contrario, las circunscripciones especiales de paz se hundieron como todos creíamos en un primer momento.  También existe una tercera opción: que Cepeda diga ‘paso’ y le ceda la responsabilidad de tomar la decisión al Consejo de Estado.

Independientemente de lo que el presidente del Senado resuelva, varios líderes sociales de las regiones favorecidas por estas circunscripciones se dirigirán hoy en la tarde al Congreso para reclamarle a la clase política por su apatía con las víctimas y desmentir el principal argumento que se usó para hundir el proyecto: que las circunscripciones se crearon para favorecer a las Farc.

¡Pacifista! estuvo conversando con dos de estos  líderes, quienes tienen la intención de lanzarse por estas curules, si es que llegan a existir:

Yolanda Perea, víctima de las Farc de Chocó.

Foto por Pablo David G.

¡Pacifista!:  Siendo víctima de las Farc ¿cómo se sintió usted al escuchar  los senadores que se oponían a la creación de las circunscripciones porque estás eran para gente de la guerrilla?

Yolanda Perea: Algunos congresistas no han desarmado su corazón. Aquí tengo anotados los nombres de los senadores que dijeron eso y voy a ir al Congreso para decirles: esta zona sí ha sido afectada por el conflicto armado, pero no somos guerrilleros ni cocaleros.  Estoy brava porque nosotros estuvimos allá en el Congreso para explicarles cómo proteger esas circunscripciones para que de verdad fueran para las víctimas y no nos tuvieron en cuenta. Pero a última hora sí salieron con argumentos fuera de lugar para hundir el proyecto.

Lo que le digo al Congreso es que si esas circunscripciones terminan en manos de gente de las Farc es por la culpa de ellos mismos.

¿Cómo fue esa visita de los representantes del movimiento de víctimas al Congreso?

Primero hay que decir que el día que nosotros estuvimos interviniendo en el Congreso los medios se enfocaron en la pelea que tuvo Santrich con un representante que le dijo terrorista. Igual las organizaciones dimos nuestras propuestas claras para fortalecer las circunscripciones. Propusimos hacer una veeduría para los candidatos que se iban a postular y que todos los candidatos fueran víctimas inscritas en el Regsitro Único de la Unidad de Víctimas.

¿Qué pasó con esas propuestas?

Nada, las ignoraron.

Lo que sí hicieron fue poner trabas: por ejemplo las personas que hayan sido candidatas a algo en los últimos 5 años no puedan aspirar a las circunscripciones. Esa es una manera de cerrarle la puerta a los líderes que tienen una vocería en el territorio: que saben hablar, moverse, a dónde ir, cuáles puertas tocar.

Lo que le digo al Congreso es que si esas circunscripciones terminan en manos de gente de las Farc es por la culpa de ellos mismos.

¿Por qué sería culpa del Congreso que esas curules terminen en manos de las Farc?

Porque no nos tuvieron en cuenta a las víctimas para diseñarlas. Al final el Congreso dejó abiertas las circunscripciones para que las personas que no sean víctimas también pueden aspirar a ellas si lo hacen en alianza con alguien que sí esté en el Registro único. Ahí sí cualquiera, alguien de las Farc o algún enviado de los propios partidos de Congreso, puede quedarse con esa curul.

Yo lo que siento es que el Congreso le tiene miedo a las víctimas, es como sí no quisieran que allá llegaran nuevas voces a amenazar su poderío político.

John Jair Trujillo, miembro de la mesa de víctimas de Puerto Caicedo, Putumayo  

Pacifista: Supongamos que las circunscripciones de paz son aprobadas por el Congreso y usted puede aspirar a una curul por una de ellas ¿Quiénes apoyarían su aspiración?

John Jairo Trujillo: En nuestro departamento nos reunimos las 13 mesas de víctimas de los distintos municipios y decidimos que cada una iba a presentar un precandidato. Algunos municipios no pudieron presentar el suyo por razones económicas y al final nos presentamos solo cuatro, dos hombres y dos mujeres. Luego la gente votó y salió elegida la compañera Luz Dary Muñoz entre las mujeres y yo entre los hombres. Si el Congreso aprueba las circunscripciones, nosotros dos inscribiríamos nuestra candidatura en llave.

¿Cree que vayan a tener que competir con candidatos de las Farc por esta curul?

Las Farc ya tienen su representación, que son cinco curules en Senado y cinco en la Cámara y nadie se las va a quitar. Nosotros esperamos que ellos sean conscientes que estas curules son para nosotros, no para ellos. Pero de pronto sí, van a intentar.

El problema es que el Congreso no debería fijarse tanto en lo que vayan a hacer ellos (las Farc) sino en nosotros, las víctimas, que estamos organizados y llevamos todo un proceso para llegar a esas curules.

Los votos van a venir de las zonas rurales donde ellos (las Farc) siempre han tenido mucho dominio. Ese pedacito no nos cuadra a nosotros.

 

¿Por qué es posible que candidatos de las Farc terminen disputando una curul con usted que es víctima del conflicto?

Hay varias razones. Primero porque el Congreso resolvió sacar las cabeceras municipales de las circunscripciones. Entonces los votos van a venir de las zonas rurales donde ellos (las Farc) siempre han tenido mucho dominio. Ese pedacito no nos cuadra a nosotros.

Ahora otra: resulta que solo una de las personas de la llave tiene que ser víctima. O sea que están dando la opción de que alguien de las Farc utilice a cualquier víctima que esté en el registro para hacer su lista y aspirar a esa curul. Pero no sabemos quién, yo no puedo decir que fulano es el candidato de la guerrilla.

Las Farc pueden tener una ficha, pero a la final es la gente la que decide en las urnas. Eso es lo que vinimos a pedir, que nos dejen elegir. El otro día escuché a uno de los congresistas decir que esas curules las deberían elegir las propias organizaciones de víctimas; pues nosotros ya lo hicimos y me eligieron a mi y no soy un guerrillero.

Pacifista: Luego de escuchar el debate de la semana pasada en el Congreso ¿siente que en Colombia se está volviendo borrosa la línea entre víctimas y victimarios?

Sí. Nos preocupa  porque nosotros no somos guerrilleros sino sobrevivientes de una guerra absurda. Mi madre fue desplazada del Putumayo hacia Cali, luego yo mismo tuve que irme desplazado a Popayán y ahora que estoy de vuelta he sido víctima de amenazas.

Nosotros venimos de un departamento azotado por la violencia y abandonado por el Estado. Si Dios quiere, hoy vamos a tener un espacio para decirle a los senadores conservadores y del Centro Democrático que nos den la oportunidad de defender a esta población a la que ya le han incumplido tantas veces.

Aún si ustedes hoy se paran en el Congreso y hacen cambiar de opinión a estos sectores, las votaciones ya se cerraron hace varios días. ¿Qué consecuencias va a tener la actitud del Congreso frente a las circunscripciones?

La gente lo va a tener en cuenta: en estas regiones los partidos que se opusieron a las circunscripciones van a tener muy baja votación. Cuando lleguen los aspirantes a la Cámara a pedir votos, la gente les va a recordar cómo se portaron sus partidos con las circunscripciones.

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