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Coca_regulada

Ilustración: cortesía ATS.

 

Por: Julián Quintero1

Las ganancias del mercado ilegal de la cocaína se han convertido en el combustible de la desigualdad, la pobreza y la exclusión, dejando a su paso un rastro de corrupción, muertes, contaminación y consumo. Grandes aprendizajes nos ha dejado la regulación del alcohol, el tabaco y, más recientemente, el cannabis, como para pensar que la regulación del mercado ilegal de la cocaína puede ser el menos peor de los escenarios.

Desde los 80, cuando el narcotráfico empezó sus relaciones con el paramilitarismo, la guerrilla y los políticos corruptos, se creó una institucionalidad altamente burocratizada que, desde la doctrina de “guerra contra las drogas” creada por Nixon a finales de los 60, estaba convencida de que era posible acabar el narcotráfico con interdicción, violencia y prohibición.

Al tiempo que se creaban bloques de búsqueda, unidades antinarcóticos, jueces sin rostro, unidades de lavado de activos y escuadrones de fumigación, el narcotráfico iba más adelante, con complejas estrategias para el lavado de activos, plantas de coca más fuertes y con más cosecha, submarinos para el transporte y hasta presidentes al servicio de sus intereses. Esta ha sido la espiral del gato y el ratón que afecta a todo el país y del que muy pocos se lucran. Los principales desempleados una vez se haga el tránsito a la regulación serán los mafiosos y los encargados de perseguir la coca y la cocaína.

En la entrevista realizada por la periodista Yolanda Ruiz hace 25 años a Pablo Escobar, revelada hace pocas semanas, él decía que “el problema de la legalización o el problema de la represión en la lucha contra el narcotráfico no es tan importante (…), éste es un problema más de educación y de disciplina que de legalización o represión, yo digo disciplina porque todo lo que se hace en exceso es perjudicial para la salud”. Y remató afirmando: “a mí se me acusa de narcotráfico, es una actividad que por el momento, históricamente, digámoslo así, se ha declarado ilegal (…), pero a la larga y a futuro se va a demostrar que tiende hacia la legalización”. Para bien o mal, la historia le está dando la razón.

 

 

El siglo XXI inició con el empoderamiento de la sociedad civil para darle la vuelta a la fracasada “guerra contra las drogas” e impulsar alternativas diferentes al prohibicionismo. La primera década del siglo XXI terminó con conceptos muy maduros que se han ido adoptando lentamente: descriminalización, despenalización, libre desarrollo de la personalidad, penas alternativas, permisividad de usos médicos y terapéuticos, legalización de cannabis recreativo, reducción de riesgos y mitigación de daños, suspensión de las fumigaciones, entre otros conceptos y categorías que han ido cambiando la manera de abordar el fenómeno, mostrar otras opciones y ganar espacios hacia la regulación.

 

La regulación es una consecuencia.

El más claro ejemplo de que la política es hipócrita, es el debate de la regulación en la política de drogas. Ante auditorios, medios de comunicación, madres de soldados y consumidores, los políticos piden mano dura, fumigaciones y cárcel para los narcotraficantes, pero de puertas para adentro, saben claramente que ha sido una guerra perdida y que la regulación del mercado de cocaína puede generar el menor de los daños posibles.

La regulación es una consecuencia opcional que resulta del reiterado fracaso de todo lo que se ha hecho. Nuestra propuesta de #CocaReguladaPazGarantizada no es más que impulsar el debate de lo inevitable, aportar insumos, argumentos, puntos de vista, evidencias, para aprender de la regulación del tabaco, el alcohol y el cannabis que nos muestra modelos liberados como el de Estados Unidos y otros proteccionistas como el de Uruguay.

Nuestra tarea es poner sobre la mesa las evidencias que demuestran que es una guerra fracasada, que los muertos por consumo de cocaína llegan tan solo al 0.06% del total, y que el 99.4% es por la prohibición del mercado. Para esto hemos puesto a disposición del debate el portal www.cocaregulada.com y en el mes de junio realizamos el evento Coca Regulada Paz Garantizada, donde logramos reunir el punto de vista de los cultivadores con el de las personas encargadas de trabajar por la reducción de riesgos en el consumo.

El 2016 lo terminaremos con un mural de 70 metros en los puentes de la calle 26 llamando al debate y el 2017 lo abriremos pensando en el futuro con el “Estudio prospectivo orientado a la formulación de políticas públicas anticipatorias en la regulación de mercado de la cocaína para fines recreativos en Colombia al 2034” de la mano con la Universidad Externado de Colombia, Open Society Foundations, expertos nacionales e internacionales y varios ministerios.

Continuaremos mostrando evidencias de la capacidad autoreguladora de los consumidores de cocaína donde “el modelo de la autorregulación puede contribuir para el relanzamiento de la Reducción de Daños como concepto primordial en las políticas de drogas, superando el ya bien conocido conjunto de medidas de salud pública”. También, insistiremos en las inmensas posibilidades que se abren para el uso de las infusiones de hoja de coca para el tratamiento de la adicción al basuco. Queremos entender desde el poder ancestral de la coca en las comunidades indígenas hasta el poder estimulante de la cocaína en las calles de Nueva York.

Hasta que lleguemos al día en que podamos pedir en la farmacia un gramo de cocaína de pureza media con algunos aditivos que disminuyan la fuerza de su pureza, un gramo que se produjo con una hoja cultivada por cooperativas de campesinos y luego procesada por industrias farmacéuticas colombianas que son estrictamente reguladas por las leyes, en acuerdo con la normatividad internacional existente. Este gramo llegará sin sangre de guerra, pagará impuestos para escuelas, se entregará previas advertencias de salud pública y su uso estará basado en la autorregulación saludable de los consumidores.

 

 

1Sociólogo con especialización en estudios sociales de la ciencia y la tecnología, es socio fundador de la Corporación ATS donde esta vinculado actualmente como investigador acompañando proceso como CAMBIE, Échele Cabeza y Coca Regulada Paz garantizada.

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