OPINIÓN | Antes de protestar hay que leer y enterarse porque quedarse solo con el titular es igual que permanecer ignorante. Aunque leer no sirva de a mucho, porque los políticos anuncian una cosa y hacen otra.

Por: Adolfo Zableh Durán

No está contenta la gente con la reforma tributaria que está proponiendo el nuevo gobierno. En teoría, lo que está haciendo Duque es poner la casa en orden, aunque también se podría decir que les está pagando favores a quienes ayudaron a montarlo, pero eso ya sería hilar muy delgado y sin pruebas.

En lugar de lanzar hipótesis, es mejor coger el asunto con pinzas, comenzando por la reacción de los contribuyentes. A nadie le gusta que le metan la mano al bolsillo, menos si es para un estado como el colombiano, que es como el ego o como el dios de las iglesias cristianas: entre más le das, más necesita. Nunca se sacia.

Pero eso no le quita que para empezar a entender la propuesta haya que bajarles a los ánimos. Dudo que muchos de los que se quejan hayan leído al detalle lo que propone el gobierno, solo vieron los enunciados y empezaron a ladrar, ya que quejarse de que suban los impuestos es de esas cosas que están socialmente bien vistas, como burlarse de las letras de Ricardo Arjona.

IVA para toda la canasta familiar, renta para los que ganen menos de dos millones al mes, Sisben para los ricos; cada titular es más incendiario que el anterior. Encima dijeron que el IVA lo iban a devolver, por lo que la indignación no solo fue porque nos quitaran más plata sino porque nos vieran la cara de idiotas. Sin embargo, antes de protestar hay que leer y enterarse porque quedarse solo con el titular es igual que permanecer ignorante.  Eso sí, hay que aclarar que leer no sirve de a mucho porque ya ven cómo son los políticos, que anuncian una cosa y hacen otra. No es solo que Duque haya dicho en campaña que no iba a subir impuestos y que se oponía al incremento del IVA para que empezara a aplicar lo contrario una vez posesionado. Lo mismo Uribe, que afirmó durante todo el gobierno de Santos que había que bajar impuestos y subir el sueldo de los trabajadores colombianos, para que ahora tanta promesa haya quedado en nada.

Pero qué esperaban, si son políticos, no entidades sin ánimo de lucro. Sostienen y viven de una maquinaria que necesita de billones de pesos para funcionar y para ello toca prometer lo que sea antes de elecciones para arrebatarnos lo máximo posible después de ellas. El gobierno actual justifica sus decisiones con que Santos dejó el país quebrado, porque otra de las claves es echarle la culpa de todos los males a la anterior administración. Eso sí, nunca hablan de todo lo que se comen.

Más allá de lo que pase con las nuevas medidas y de cuánto más nos expriman, estoy de acuerdo con varias cosas. Primero, que los grandes cascados van a ser los que menos tienen; segundo, que hacer empresa en Colombia es putamente difícil y que hay que bajarle la carga impositiva al que emprende un proyecto; y tercero, que aunque nos duela soltar, todos tenemos que poner, siempre a la altura de nuestras posibilidades. Otra cosa es que se lo roben, que es lo que da rabia. Toca ver es cómo se corta esa fuga de presupuesto, pero es otro asunto. 

Como soy independiente y persona natural, pago mis aportes de acuerdo a lo que gano en el mes, que no siempre es la misma cifra. Hace poco pasé una cuenta de cobro grande y lo que pagué en pensión y salud fue una millonada. La habría dado feliz si mi plata fuera, en efecto, al sistema de salud y a mi jubilación, pero lo van a invertir en quién sabe qué fondo sin consultarme, o se lo van a beber, literal, porque lo que pagamos cada uno de nosotros a las EPS son apenas monedas, y quienes se las han robado las usan para el whisky. Para comprar fincas, carros, irse de viaje al exterior y otros gastos más importantes, tienen otras entradas.

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