Mads Nissen, adelante del retrato que le tomó al presidente Juan Manuel Santos. Foto: Museo nacional

El premio Nobel de paz “llegó como un regalo del cielo”, explicó el presidente Juan Manuel Santos a finales de 2016 en Oslo, Noruega. En la misma ceremonia, mientras Santos recibía el premio y anunciaba que la paz por fin brillaba en Colombia. Mads Nissen, del otro lado del podio, capturaba con su cámara el momento histórico. A partir de ese día, Nissen, quien en 2014 obtuvo el World Press Photo Award, decidió escarbar la intimidad del conflicto colombiano y acercarse con su cámara a los actores de la guerra.

Su acercamiento resultó en una colección de momentos compilada en 24 fotografías documentales que se exhiben en el Museo Nacional hasta el próximo domingo 29 de octubre. El artista danés retrató aspectos de la vida cotidiana del pueblo colombiano desde la selva hasta las montañas, recorrió campamentos de las Farc, laboratorios de cocaína, el Palacio de Nariño y algunos barrios de Bogotá.

La exposición, titulada ‘La esperanza vence el miedo’, busca ser parte de la misión del Centro Nobel de la Paz: que los colombianos se vean a través de los ojos de otro, de aquel que mira el conflicto desde afuera y de aquel que lo ha vivido desde la otra cara. En ¡Pacifista! charlamos con Nissen para conocer su experiencia y la historia detrás de las fotos.   

Registro de la última avanzada del Ejército, antes de entrar a un área que era dominada por las Farc. Foto: Mads Nissen

¡Pacifista!: ¿Cómo llegó a Colombia a tomar las fotos?

Mads Nissen: El Centro Nobel me pidió que tomara fotos de la ceremonia de entrega del Nobel de Paz, eso fue antes de que supiéramos quién era el ganador, así que no sabía que iba a viajar a Colombia. Solo estaba esperando saber quién era el ganador, el resto se decidió allí mismo. Ya había viajado a Colombia en otras ocasiones y me gustaba mucho, así que me alegré cuando Santos ganó con el proceso de paz.

La decisión entonces fue que la gente fuera de Colombia tuviera un entendimiento de las razones detrás del conflicto, esto con el fin de explicar el por qué del Nobel de paz y que no solo se quedara en fotos de Santos. Estuve alrededor de una semana con el presidente en el Palacio de Nariño, después fui a los campamentos de las Farc y por último estuve con un grupo de desplazados. Me enfoqué en fotografiar la economía detrás del conflicto, es decir la economía de la droga.

Esta es una exhibición de fotos de las diferentes “Colombias” que en este momento de la historia se están encontrando. Todas son una parte importante de este país.

¿De dónde viene el nombre “La esperanza vence el miedo”?

Cuando un país está en guerra hay mucho miedo. Cuando la guerra incluye a una gran parte de la sociedad, el miedo es aún mayor. Cuando se habla con el enemigo, se habla con miedo, pero para mí la esperanza siempre será más fuerte que el miedo.

Cuando viajé alrededor de Colombia fui testigo del miedo profundo que hay alrededor de la terminación de la guerra. La guerrilla tenía mucho miedo de dejar sus armas, tenían miedo de que los masacrarán, al igual que el Presidente que tenía miedo de que el proceso de paz fallara.

Para mí, lo más importante para que este proceso fuera exitoso era que la esperanza fuera más grande que todo, uno puede decirse a sí mismo “hay muchas razones para temer lo que viene, pero hay que creer lo mejor de las situaciones”.

Antes de que visitara Colombia ¿qué tanto sabía del conflicto interno? 

En 2010 y 2011 viajé por Colombia, entonces creo que sabía bastante de lo que estaba ocurriendo acá. Hice fotos de desplazados, más que todo en Bogotá, pero también en el Cauca y en Arauca junto a Médicos Sin Fronteras. También tomé varias fotos en Leticia, Amazonas.

Realmente me gusta mucho este país y su cultura. Claro que no soy colombiano ni soy un experto en la historia y en la situación del país, pero soy un periodista que se apasiona por capturar momentos.

Desde que tengo 18 años he viajado por Suramérica, empecé por Venezuela y viajé por un año. Así que la situación colombiana no era extraña para mí. Hay personas afuera que tienen una mala imagen de Colombia por su pasado, pero yo siempre he tratado de verlo de otra manera. Si bien es cierto que tienen un pasado problemático, yo siento que una nueva generación está tomándose el país. Esa es una generación con la que fácilmente me puedo relacionar.

¿Qué anécdotas tiene de su última visita en Colombia?

Estar en los campamentos de las Farc fue un privilegio para mí. De antemano conocía muchas historias porque soy muy curioso. En un momento estaba con el presidente Santos en su jet privado tomando café colombiano y al día siguiente estaba con gente totalmente desconocida en Buenaventura, con las personas más pobres y más vulnerables en el país, en otro momento estaba con las Farc. Siempre traté de conocer a las personas de una manera más íntima, mirarlos a los ojos, ver y sentir todo lo que pasaba y que se me metiera debajo de la piel.

Uno de los momentos más difíciles para mí fue cuando fotografié el funeral de un joven en Soacha, Álvaro, quien fue asesinado. Estuve en la ceremonia con sus familiares y sus amigos más cercanos, fue extremadamente doloroso y pude ver el problema de esa cultura social de violencia. Todos los problemas del país se volvieron muy reales en el funeral. También esa idea de que muchas de las personas que viven en las áreas conflictivas ya estén acostumbradas a la violencia.

A veces la paz puede ser muy abstracta pero al final la construcción de esta puede ser muy simple y puede alcanzar y resolver realidades muy difíciles. Si se mira desde unas jerarquías más altas, todo se implementa en un nivel muy abstracto, pero si se vive en los barrios calientes entonces todo es muy real, el problema puede aparecer en tu puerta o en tu misma casa.

Lo soldados de las Farc quienes plantaron las minas antipersona, ahora comparten sus conocimientos a un grupo de desminado del ejército. Foto: Mads Nissen

 

La serie fue producida durante tres semanas junto con la periodista Dorrit Saietz. Foto: Sara Gómez Toro

 

La exposición fue creada por el Centro Nobel de la Paz, uno de los museos más visitados en Noruega, cuyo objetivo es presentar anualmente los laureados Nobel. Foto: Sara Gómez Toro.

 

La exposición cuenta con componentes de video y audio. Foto: Sara Gómez Toro.

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