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Cerca de 380 títulos hacen parte de las 20 Bibliotecas Públicas Móviles que irán a las zonas veredales y los puntos transitorios. Foto: Mateo Rueda

Promover la lectura en zonas de conflicto es uno de los objetivos del proyecto Bibliotecas Públicas Móviles (BPM) que adelantan el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia. La iniciativa busca contribuir a la reintegración de los excombatientes de las Farc a la vida civil y, de acuerdo con el Ministerio, “prestar servicios bibliotecarios a la población rural”. 

Desde el próximo 15 de marzo, 20 bibliotecas móviles cargadas de tecnología llegarán a las zonas veredales donde las Farc dejarán las armas y empezarán su tránsito a la legalidad. Tabletas digitales, cámaras de video, juegos de mesa, un sistema de cine con 30 películas y más de 500 libros, entre digitales y físicos, componen cada biblioteca. El Gobierno invirtió 2 millones de dólares en esos equipos, con los que busca replicar el modelo diseñado por la ONG francesa Bibliotecas sin Fronteras, que ha llevado libros a campos de refugiados en Alemania, Francia, Grecia, Marruecos, Etiopía y Ghana.

Títulos internacionales, como Persona, de los alemanes Jerker Eriksson y Axlander Sundquist; colombianos, como La Vorágine, de José Eustasio Rivera, e informativos, como el Acuerdo Final firmado entre el Gobierno y las Farc, estarán expuestos en pequeñas cajas que se transforman en bibliotecas de 100 metros cuadrados en tan sólo 20 minutos. Los libros llegarán a cinco puntos transitorios y 15 zonas veredales, ubicadas en 20 municipios, entre los que se encuentran Tumaco (Nariño), San José del Guaviare (Guaviare), Arauquita (Arauca), Puerto Asís (Putumayo) y San Vicente del Caguán (Caquetá).

Por ahora, se quedaron por fuera del proyecto las comunidades de las zonas y puntos de Tibú (Norte de Santander), Icononzo (Tolima), Buenos Aires (Cauca), San José del Guaviare —zona occidente—, Anorí y Vigía del Fuerte (Antioquia).

 

Mapa

Mapa de las zonas y los puntos seleccionados por el Ministerio de Cultura y la ONG Bibliotecas sin Fronteras. Imagen: Mincultura

Según Diana Puyo, directora de operaciones de Bibliotecas sin Fronteras, el criterio para escoger los contenidos que estarán en esos espacios es el contexto de posconflicto que atraviesa el país y las necesidades educativas y culturales de una Colombia que camina hacia la paz.  

“Cuando decidimos iniciar este proyecto, nos impulsó la necesidad que tiene el país de mostrar cultura a quienes han hecho parte de grupos al margen de la ley, para que vean cosas distintas a la guerra. Además, una de las razones por las cuales desarrollamos esta herramienta fue el hecho de poder crear espacios que se adapten y se construyan según quienes serán los usuarios”, dijo Puyo.

Los usuarios de estas bibliotecas no sólo recibirán conocimiento en distintas áreas, sino que también tendrán la posibilidad de generar contenidos a través de las herramientas tecnológicas, contar sus historias y compartirlas con el mundo a través de Internet. Según la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la producción audiovisual que saldrá de estos espacios será de vital importancia para construir memoria.

El proyecto contempla la participación activa de los habitantes, las autoridades locales y las organizaciones sociales de las regiones. De momento, el Ministerio de Cultura prepara la capacitación de los bibliotecarios que se encargarán de despertar el amor por la lectura en esas zonas, que son cruciales para la terminación del conflicto armado.

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