'The Invincibles Farc-Ep' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘The Invincibles Farc-Ep’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

Este artículo fue orginalmente publicado en Vice Colombia.

Por: Felipe Sánchez Villareal

Para el artista Johan Giraldo, si Kid Pambelé hubiera boxeado contra Batman en la final de 1972, le habría partido la cara. “¡Sóbese que no hay pomada!”, habría gritado un espectador junto al cuadrilátero al ver a Pambelé asestarle un derechazo. Y este, enérgico, habría rematado con un: “¡Toma lo tuyo, caremondá!”. Años después, en la Vuelta a España de 1987, Flash y Superman no habrían podido hacer nada contra Lucho Herrera, “un hombre tan fuerte que rodó a través de la barrera del sonido”. Y The Punisher la habría tenido jodida para cumplir su misión de final de siglo: asesinar a Jaime Garzón.

‘Kid Pambelé: puños de hierro’, ‘Superman and The Flash vs. Herrera’ y ‘Garzón vs. Criminal Machine’ son tres de las piezas que componen el catálogo deInmarcesible Stories, la primera serie de pinturas de Giraldo. Allí, el artista paisa, próximo a terminar su carrera de Artes Plásticas en la sede de Medellín de la Universidad Nacional, monta a personajes relevantes de la historia reciente colombiana en algunas de las portadas más icónicas de los cómics de Marvel y DC (una de ellas es la famosa Superman vs. Mohammed Ali de Neal Adams que, en la versión criolla de Giraldo, retrata una pelea entre Superman y Pablo Escobar).

'Kid Pambelé: puños de hierro' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘Kid Pambelé: puños de hierro’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

Para apropiarse del lenguaje gráfico del cómic y hacerle un guiño a su proceso creativo original, Giraldo dividió su serie en tres volúmenes, cada uno compuesto por siete pinturas en acrílico sobre papel algodón de 70 por 50 centímetros, en los cuales los superhéroes gringos se encuentran con nuestras figuras nacionales de los años ochenta y noventa. “Por los procesos de globalización y toda la injerencia norteamericana en Colombia, quise hacer esta reflexión sobre cómo se narra y representa la realidad, la historia reciente y la cultura popular colombiana en los medios de comunicación, especialmente en la industria del entretenimiento”, cuenta Giraldo.

Sus contrarrepresentaciones ponen en escena a Carlos Castaño masacrando guerrilleros con el apoyo de un Wolverine paraco que grita: “¡Todo lo que huela a izquierda lo fumigamos!” o a Diomedes Díaz dedicándole Tú eres la reina a la Superchica. Así, Giraldo, de 23 años, transforma las formas convencionales de contar la historia nacional y busca socavar algunos símbolos del imperialismo cultural yanqui en el país. Su fin es cuestionar nuestra hibridación cultural con Estados Unidos, la configuración de una realidad social permeada por el mundo del publishing gringo y las tensiones entre ficción y realidad en la industria del entretenimiento.

Hablé con él y le pedí que nos contara más sobre el proyecto para saber cuál es el villano colombiano más miedoso y, de una vez por todas, quién ganaría la pelea entre Superman y Pablo Escobar.

Exposición de la serie 'Inmarcesible stories' en la Feria del Millón | Cortesía de Johan Giraldo

Exposición de la serie ‘Inmarcesible stories’ en la Feria del Millón | Cortesía de Johan Giraldo

'Superman and The Flash vs. Herrera' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘Superman and The Flash vs. Herrera’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

¿Qué te movió a comenzar con el proyecto Inmarcesible stories?
Mi motivación principal ha sido un interés personal por la realidad social colombiana, en especial por la historia reciente del país. Pero, sobre todo, cómo se inscribe la historia en la actualidad como una especie de materia prima que permite crear nuevos contenidos para la industria del entretenimiento. Vi en el cómic un medio muy apropiado para hablar de esa forma como se manipula la información para producir algo con fines de entretenimiento.

¿Cómo seleccionaste las portadas que ibas a replicar y a los personajes colombianos que ibas a meter en cada una?
Hice un proceso de clasificación: primero, que fueran personajes relevantes de los ochentas y de los noventas; segundo, que fueran muy icónicos en la cultura popular nuestra, que estuvieran muy presentes en nuestra memoria colectiva y en nuestro imaginario gráfico. También que fueran controversiales: que fueran vistos como héroes, pero también como villanos (solo piensa en lo que ha pasado con Pablo Escobar, con Diomedes o con el mismo Carlos Castaño). Esa fue la razón principal. De todos los posibles personajes colombianos emblemáticos que hay escogí los que consideré más relevantes.

¿Por qué decidiste insertar esos referentes clave de nuestra historia (sobre todo, de violencia reciente) en el contexto del cómic gringo?
Fue por una relación que yo hice pensando en torno a la globalización: esa mezcla que se da entre diferentes culturas, la permeabilidad que se ha dado en Colombia por el modelo norteamericano, que ha sido tan preeminente. También quise aprovechar que el cómic permite relativizar esos asuntos que son tan delicados, temas que fueron muy determinantes para la sociedad colombiana pero que se comprenden de otra manera —humorísitica o irónica— al darles el tratamiento gráfico o con el color del cómic.

'Supergirl and Diomedes' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘Supergirl and Diomedes’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

'Dr. Galán' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘Dr. Galán’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

¿Tiene algo que ver con contar de otra forma la historia del país, con meterla en otra estructura narrativa para que nos diga cosas nuevas?
Sí, usar el cómic como vehículo para retratar a nuestros personajes icónicos nos hace pensar en otras formas de contar la historia. Como dices, insertando esos hechos o a esos personajes en otra estructura narrativa —como el mundo del cómic o de los superhéroes— nos hace darles otra perspectiva.

Además porque en la historia del cómic hay un diálogo muy fuerte entre la verdad histórica y la ficción. Uno podría pensar que, de hecho, muchos de nuestros referentes culturales parecen salidos de una historieta…
Claro. Cuando uno revisa el origen o la historia del cómic norteamericano eventualmente hay una conexión muy directa con el contexto social en el que se está desarrollando; por ejemplo, la era dorada del cómic se desarrolló en un periodo de conflicto mundial que permitió enriquecer la parte narrativa. Siempre fue así. Cuando pasó el periodo de guerras, después de la Segunda Guerra Mundial, el cómic cambió de temáticas. Ya eran los superhéroes interactuando más con la población civil. De alguna manera también quise apropiarme de esa carga psicológica y social que tiene el cómic norteamericano adecuándolo al contexto social colombiano.

En eso hay todo un tema de hibridación cultural. ¿Cómo se da en tu obra ese diálogo entre nuestra historia de poder, violencia y narcotráfico con el mundo de las historietas?
Siento que se ha dado a raíz de dos cosas: por el simple hecho de que todos estamos conectados interculturalmente por los medios de comunicación y los diferentes procesos políticos que se han gestado, pero también por la conexión que puede haber entre lo que nos pasa a nosotros y lo que pasa en Estados Unidos. Mira el asunto del narcotráfico. Pensando en la portada de Pablo Escobar, por ejemplo, uno crea una relación simbólica entre el poderío norteamericano y el narcotráfico colombiano. Lo que yo hago es insinuar apenas esas relaciones en mis obras, relaciones que son literal pero también muy ambivalentes. La cultura norteamericana tiene que ver, directa o indirectamente, con los sucesos políticos y sociales de Colombia. Y el cómic es perfecto para mostrar eso.

'Superman vs. El Patrón' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘Superman vs. El Patrón’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

'Arma X' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘Arma X’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

De alguna forma representas a los superhéroes gringos sin su carga heroica. Son, por lo que me dices, más bien símbolos del imperialismo cultural, o del colonialismo simbólico de Estados Unidos sobre Colombia.
Me gusta mucho esa interpretación. Lo digo en la presentación del proyecto: la serie hace una relación formal entre la cultura norteamericana y la cultura colombiana, pero también cuestiona la forma como nos han representado en las industrias del entretenimiento de allá.

En ese sentido, ¿crees que el cómic y el arte pueden hacerle zancadilla al poder dominante?
El cómic y el arte siempre se han prestado para hacer posturas políticas. Uno como artista siempre está cuestionando lo que está sucediendo en la época en la que uno vive. Por la parte del cómic, hay una carga social y psicológica muy definida, siempre están tocando temas que conciernen a la población y eso hace que enganchen también. Y, por la parte del arte, diría que casi en un 90% es político. Uno manifiesta posturas frente a circunstancias que lo afectan o lo conmueven.

¿Cuál crees que es el villano criollo más peligroso?
Pablo Escobar. Y, en segundo lugar, Carlos Castaño. Me gusta mucho la portada del Arma X. He estudiado mucho el origen de Wolverine, y siempre he encontrado una relación con ese paramilitarismo colombiano: cómo fue manipulado para convertirse en un arma militar. Ahí hago la relación con origen de Wolverine, que es un personaje que fue capturado por el ejército y el poderío militar de Estados Unidos para convertirlo en arma militar, pero que por su feracidad misma se salió de control. Muy similar al paramillitarismo colombiano. Esa fue la última que desarrollé para el último volumen.

¿Quiénes estarían en nuestra Liga de la Justicia colombiana?
Entre otros, el Dr. Galán y Jaime Garzón.

¿Quién gana la pelea entre Pambelé y Batman? ¿Y quién entre Superman y Pablo Escobar?
Si uno se pone a analizar todos los elementos que componen cada obra, uno se da cuenta de que todos tienen que ver con un momento que realmente sucedió. La parte de la ficción es la relación con los personajes norteamericanos; pero, por ejemplo, la de Pablo Escobar, que es ambientada en diciembre del 93, cuando lo mataron, hace que uno asuma que la pelea la gana Superman. Y en la de Pambelé, que es en el 83, uno sabe que es cuando está compitiendo por su primer título mundial. Entonces Pambelé le gana a Batman. Lo mismo con Lucho Herrera: él le gana a los velocistas de los cómics en el 87.

Y, para cerrar, ¿cuál es tu portada favorita de la serie?
Me gusta mucho la de las Farc, The Invincibles Farc-ep, y la de los invasores, en la que reinterpreto la Toma del Palacio de Justicia. Me gusta, sobre todo, por una cosa de la parte inferior: si miras, abajo hay una pregunta: “¿Quiénes son los verdaderos invasores, el M-19 o el Ejército colombiano?”. Es apenas una muestra de cómo la serie pretende jugar con esas ambivalencias de nuestra historia.

'The Invaders' (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

‘The Invaders’ (2017) | Cortesía de Johan Giraldo

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