El artista Álex Sastoque con su obra 'Metamorfosis'. Detrás, la paloma creada con palas. Foto: Aitor Sáez | ¡Pacifista!

El artista Álex Sastoque con su obra ‘Metamorfosis’. Detrás, la paloma creada con palas. Foto: Aitor Sáez | ¡Pacifista!

A prueba de fallos, fácil de usar y barato de producir: el fusil AK-47 es el arma más empleada en el mundo con cerca de 100 millones de rifles en uso. También el arma que más muertes amo causado: alrededor de 250.000 personas mueren cada año por sus balas. Cuando en 1947 el ruso Mijaíl Kaláshnikov pensó en su diseño tenía como objetivo facilitar el acceso de los campesinos a un arma para protegerse de la invasión alemana. En 2007, el propio diseñador defendió su invento como una manera de defender a su patria: “Duermo bien. Los políticos son los culpables de no haber llegado a un acuerdo y recurrir a la violencia”.

Ese mismo año 2007 un joven bogotano, Álex Sastoque, se adentraba en la comunidad indígena Cofán en Pueblo Limón, Putumayo, para investigar sobre esa cultura y el uso del ayahuasca en sus rituales. Durante una de esas primeras sesiones espirituales con la bebida alucinógena, Álex cuenta que empezó a sentir el dolor del hambre en el mundo. “Veía gente morir de hambre, y de allí mi cabeza se fue a los causantes, las guerras, los fusiles, los campesinos, siempre el más afectado por los conflictos. Y apareció el símbolo del fusil terminado en pala”.

Ese fue el origen de su obra Metamorfosis, una AK-47 acabada en su cañón en una pala, bañada en cobre, que simboliza “el trabajo por el fortalecimiento de la raza humana, de convertir una herramienta de destrucción en una de creación”, cuenta Sastoque. La pieza se expondrá en el Museo Militar de Bogotá a partir de este viernes, después de haber entregado personalmente al presidente Juan Manuel Santos su obra como apoyo cultural para los acuerdos de paz y el posconflicto.

La idea, sin embargo, tardó ocho años en materializarse debido a las dificultades para que las Fuerzas Armadas le entregaran un rifle a una persona por fuera de sus filas. Finalmente, el general retirado Manuel José Bonet conoció su proyecto e intercedió para que en 2015 pudiera concretarse la entrega. La AK-47 fue el arma más usada por las Farc, como por tantas otras guerrillas alrededor del mundo y por eso, para apoyar la idea de Sastoque, el Ejército le dio una de las que habían sido incautadas a los insurgentes durante los años de confrontación.

No obstante, la obra forma parte de un proyecto mucho más amplio, ‘Cultivemos la paz’, que pretende “transformar armamento de guerra, energía oscura, en luz, arte y cultura”, señala Sastoque. Ahora, después de esta primera pieza, su ambición no tiene límite: ha pedido a las Fuerzas Armadas tanques, cañones, basucas, granadas y helicópteros con el objetivo de continuar su serie. Incluso, ha diseñado bocetos para construir, en algún lugar de Colombia, “La Torre de la Paz”, una idea que se imagina de unos 380 metros de altura (más alta que la Torre Eiffel), con la forma de una cadena de ADN, que, dice el artista, “es un símbolo de la vida”. Así mismo, ahora sueña con poder contribuir en la creación del monumento que se instale en Colombia con el armamento fundido de las Farc, uno de los tres contemplados en los acuerdos de La Habana. Su propuesta consiste en una paloma gigante de cuatro pisos creada a partir de palas.

 

Álex Sastoque en su estudio. Al fondo, una pintura de 'Arte Visionario por la Paz' de una mariposa que se le posó en Putumayo durante un ritual con Ayahuasca. Foto: Aitor Sáez | ¡Pacifista!

Álex Sastoque en su estudio. Al fondo, una pintura de ‘Arte Visionario por la Paz’ de una mariposa que se le posó en Putumayo durante un ritual con Ayahuasca. Foto: Aitor Sáez | ¡Pacifista!

Para Sastoque, en el contexto de paz con las Farc, “el arte tiene una labor muy importante. El artista tiene un deber, una obligación de comunicar armonía, paz”. En ese sentido, considera que su trabajo no está desligado de la política: “La política es la forma de los pueblos organizarse. Lo malo es que se ha desvirtuado y ha perdido ese sentido. Pero el artista debe estar implicado en esa política”.

Sastoque no es el primer colombiano en transformar un arma en obra artística. En 2006, César López, músico de la banda Poligamia, inventó la ‘Escopetarra’, una escopeta cuyo cañón es un mástil de guitarra, que Juanes ha tocado en algunas de sus presentaciones. Pese a esos ejemplos, Sastoque no percibe que haya una tendencia marcada del arte nacional hacia una cultura de paz, ante lo que reivindica que los artistas deben “unirse, comprometerse y dar a la gente mensajes de amor”.

La humanidad despilfarra dos millones de dólares cada minuto en la industria de guerra. Un dato demoledor que Sastoque conoció en octubre del pasado año a través de un encuentro con el expresidente uruguayo Pepe Mújica. Una cifra desbordada que dio aliento al proyecto ‘Cultivemos la Paz’ en su objetivo de revertir ese avance destructivo.

En su lecho de muerte –cinco años después de sus declaraciones de 2007–  Mijaíl Kaláshnikov ya no estaba tan seguro de no sentir arrepentimiento alguno por su AK-47, un invento que el diario francés ‘Libération’ destacó como el más importante del  siglo XX: “Mi dolor espiritual es insoportable. Sigo haciéndome la misma pregunta sin resolución: si mi rifle le quitó la vida a personas, ¿podría ser que yo, un creyente cristiano y ortodoxo, sea culpable de esas muertes, aun cuando fueran enemigos?”.

Nunca será tarde para convertir el armamento en grandes símbolos, concluye Sastoque sin quitarle la vista a su Metamorfosis.

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