Por: David Mayorga

 

Aunque usted no lo crea, las FARC llevan 30 años hablando de paz. En el Meta, en México y en Caquetá se han sentado con el Gobierno para estudiar y negociar el futuro de Colombia, solo que en ninguna de esas ocasiones han llegado a un acuerdo. Ahora, en La Habana, vuelven a dialogar y parece que la cosa va bien.

Este es un repaso por cada uno de los intentos en los que el grupo guerrillero se ha sentado a la mesa:

 

Los acuerdos de la Uribe

 

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Jacobo Arenas (de píe, extremo izquierdo) y ‘Tirofijo’ (de píe, extremo derecho), fundadores de las FARC, lideraron las negociaciones en La Uribe, Meta, en los años 90. Foto vía Radiomacondo.fm.

 

Años: 1984 a 1990.

Partes: Estado colombiano y FARC.

Historia: El nuevo gobierno de Belisario Betancur le propuso a los grupos armados dejar a un lado la confrontación, idea que fue acogida, principalmente, por las FARC y el M-19 en procesos separados. El diálogo con las FARC tuvo como sede el municipio de La Uribe, Meta, y coincidió con su VII Conferencia, la cual significó su fortalecimiento hasta convertirse en un completo Ejército con presencia diplomática en el extranjero. A pesar de los acuerdos logrados con el Gobierno, la entrada en escena del narcotráfico y del paramilitarismo llevaron a la guerrilla a rearmarse y, a la postre, a que las negociaciones de paz se interrumpieran.

Logros: El gobierno Betancur decretó la Ley de Amnistía que no fue acogida por todos los combatientes al considerarla tramposa (según ellos, los obligaba a rendirse). Además, las FARC decretaron una tregua, se aprobaron planes de inversión en zonas rurales y se permitió la elección popular de alcaldes y gobernadores, lo cual llevó al grupo armado a crear la Unión Patriótica (UP), su propio partido, que se consolidó como la tercera fuerza política del país en su momento hasta que sus integrantes se convirtieron en blanco de las armas de paras y narcos.

¿Por qué terminó? A pesar de que los diálogos continuaron en el gobierno de Virgilio Barco, la desconfianza por el exterminio de la UP obligó a varios de sus militantes a regresar al monte o a exiliarse. Las FARC rompieron la tregua y reanudaron sus acciones armadas. Con la toma a Casa Verde en diciembre de 1990, el principal campamento guerrillero y sede de las conversaciones de paz, el proceso concluyó.

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Diálogos de Tlaxcala

 

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‘Alfonso Cano’ (de píe) fue el jefe negociador de las FARC en Tlaxcala, en 1992. Foto vía CNMH.

 

Año: 1992.

Partes: Estado colombiano, FARC, ELN y EPL.

Historia: Después de múltiples confrontaciones, el gobierno de César Gaviria y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB, que agrupaba a las FARC, al ELN y al EPL) se reunieron a mediados de 1991 en Arauca y acordaron iniciar un nuevo proceso de paz en el exterior. El sitio escogido fue Caracas, Venezuela, donde se definieron los pasos previos de la negociación que terminaría realizándose en Tlaxcala, México. El proceso tan solo duró dos meses porque las partes nunca pudieron superar la desconfianza mutua y el Gobierno decidió continuar su política armada contra la insurgencia.

¿Por qué terminó? La CGSB presentó un programa de 12 reformas para alcanzar la paz, pero el Gobierno mostró reparos porque buena parte de ellas iba en contra del espíritu de la Constitución de 1991. Como método de presión, el EPL secuestró al exministro Argelino Durán. Su muerte en cautiverio causó el rompimiento del proceso.

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Proceso de El Caguán

 

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El entonces candidato presidencial Andrés Pastrana (izquierda) y ‘Tirofijo’ acordaron iniciar un nuevo proceso de paz en 1998 durante los meses previos a las elecciones. Foto vía.

 

Años: 1999 a 2002.

Partes: Estado colombiano y FARC.

Historia: El fortalecimiento militar del grupo guerrillero hizo que la sociedad civil se movilizara en favor de la paz y facilitó la elección de Andrés Pastrana como presidente en 1998, cuya promesa de gobierno se fijó sobre un nuevo proceso de paz. Los diálogos se iniciaron un año después con la Zona de Distensión, que consistía en la desmilitarización de cinco municipios del Meta y Caquetá (La Macarena, Mesetas, La Uribe, Vistahermosa y San Vicente del Caguán), una zona que se conocería como El Caguán y sería sede de las conversaciones; sin embargo, su gran extensión y la falta de mecanismos de verificación hizo que la guerrillera se fortaleciera aún más y desde ahí aumentara sus acciones de guerra (tomas a poblaciones, secuestros, etc.) mientras la discusión de los temas sobre la paz se dilataba. Esa condición se extendió hasta principios de 2002, cuando Pastrana terminó con la zona y acabó el proceso.

Logros: Durante los tres años de negociaciones se dieron cuatro acuerdos de intercambio humanitario con los que se logró la libertad de 400 agentes de la Fuerza Pública. También se creó una Comisión de Notables que formuló una serie de recomendaciones para avanzar en los diálogos, en especial en un escenario de cese al fuego bilateral.

¿Por qué terminó? A la par que las FARC continuaban con su fortalecimiento, el gobierno Pastrana negoció y aceptó las condiciones del Plan Colombia, un paquete de inversión aprobado por la Casa Blanca de 1.300 millones de dólares, con el cual se modernizaron las Fuerzas Militares. Ese hecho aumentó la desconfianza entre los negociadores guerrilleros. En febrero de 2002 ocurriría la acción que terminaría con el proceso: el grupo armado secuestró un avión de la aerolínea Aires que partió de Neiva y lo obligó a aterrizar en una carretera del municipio de El Hobo, Huila. Allí libero a la mayoría de los pasajeros pero secuestro al entonces senador Jorge Eduardo Gechem. Acto seguido, Pastrana le informó al país que los días de El Caguán eran historia.

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