Ilustración: Juan Ruiz

Dicen que defienden el medio ambiente, pero no les importa matar civiles inocentes.  

Hay cosas tan locas o inverosímiles en este mundo como un grupo terrorista que se declara defensor del medio ambiente. Al Shabaab es una organización terrorista armada –con alrededor de 9.000 miembros– que ha visto con buenos ojos los atentados, asesinatos, bombardeos y ataques a civiles, y que no ha permitido el ingreso de ayudas humanitarias en las regiones que operan. Tienen una lista de cosas prohibidas que incluye la televisión satelital, los cines y la música, y hace poco añadieron a las prohibiciones el uso de bolsas plásticas y la explotación forestal de algunas especies de árboles.

Al Shabaab, que traduce del árabe “los jóvenes” o “la juventud”, opera en el este de África en territorios rurales de Somalia, Etiopía y Kenia. A principios de julio, hicieron público un comunicado a través de una página web y una transmisión radial en el que Mohammed Abu Abdullah, el líder de la organización en la región de Jubalandia (Somalia), dijo que “las bolsas de plástico representan una grave amenaza para el bienestar tanto de los seres humanos como de los animales”.

En esta misma transmisión, el líder terrorista expresó que el uso de bolsas plásticas es un “gasto”, y que por lo tanto es malo para el medio ambiente. También que en las regiones que controlan quedaba prohibida la tala de árboles de especies raras o protegidas, y aunque no dejó claro cómo van a ejercer estas prohibiciones. Sin embargo, la gente podría hacer sus propias conjeturas sobre qué esperar de un grupo que suele usar la fuerza y la violencia, y entre cuyos ‘castigos’ está el apedrear a mujeres acusadas de adulterio o cortarle los brazos a los ladrones.

Al grupo se le han atribuido atentados graves como el asesinato de al menos 500 personas con la explosión de una bomba en Mogadishu, Somalia, en octubre de 2017. También la masacre en 2015 de 148 personas en un ataque a estudiantes cristianos en una universidad de Kenia. El grupo habla de Yihad (guerra santa) contra de los enemigos del Islam, y en este momento es considerada una organización terrorista por Australia, Canadá, Noruega, Nueva Zelanda, Singapur, el Reino Unido, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos.


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¿Y cómo se repara al medio ambiente?


Sin embargo, al margen de sus ataques y asesinatos, no es la primera vez que el grupo ha sido noticia por su posición frente al medio ambiente. Al Shabaab hace parte de un conglomerado de organizaciones que han jurado lealtad a Al-Qaeda, y en noviembre de 2016 hicieron una declaración a través de la revista Inspire (de esa organización), en la que decían que “el medio ambiente ha sufrido por las políticas de Estados Unidos”, y criticaban a este país por ser el mayor causante de que las personas de todo el mundo respiraran aire contaminado.

“Es asombroso y engañoso escuchar al (anterior) presidente Obama hablar sobre la necesidad de actuar con fuerza en el combate del peligro de los gases del efecto invernadero, porque es su propio estado el que no ha respondido ni se ha ocupado adecuadamente en la reducción de estas emisiones mortíferas”, dice la publicación.  Incluso, el periódico británico The Observer, publicó una nota titulada “A este grupo terrorista le importa más el medio ambiente que a Donald Trump”, refiriéndose a la decisión de este de no sumarse a una iniciativa mundial de reducción de bolsas plásticas en los océanos.

Lo irónico de Al Shabaab, en todo caso, es que además de sus ataques contra la población civil, la supuesta defensa del medio ambiente que quieren ejercer y sus políticas extremistas, el grupo se ha financiado en los últimos años con el tráfico ilegal de marfil, que acaba con la vida de los elefantes africanos y los tiene, en este momento, en la lista de animales en peligro de extinción.

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