FARC_final

Se dice hace décadas, y ya es lugar común, que la guerra es el obstáculo que enfrenta Colombia para consolidar una economía más competitiva; que ha sido el conflicto la principal barrera con que se ha encontrado el desarrollo. En cambio, no es tan frecuente la idea de que la violencia es generadora de desigualdades o que su fin conduciría a una mejor distribución del ingreso, ¿por qué?

Tal vez porque en ese caso la ecuación debería invertirse, y realidades como la concentración de la tierra y del ingreso, o las marcadas diferencias entre regiones en el acceso a servicios públicos,  antes que ser el resultado de la guerra, parecen su germen.

En cualquier caso, la firma de un acuerdo para la terminación del conflicto sí tendría efectos en la economía colombiana y un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), le pone cifras concretas a lo que se ganaría con la paz.

El informe parte de la revisión de trabajos académicos, de análisis estadísticos y econométricos, y de resultados de investigación de la misma organización. El Cerac explica que en su estudio asume la paz como “una reducción drástica de la violencia asociada al conflicto armado” y  que los resultados parten de un escenario de “paz mínima”.  Estas son las conclusiones:

 

1. “Se acelerará el crecimiento de la economía”: De acuerdo con el Cerac, “en ausencia del conflicto (sin ataques de la guerrilla)”, entre 2001 y 2013 la economía colombiana habría crecido a una tasa promedio de 8% anual.

A 2013, el ingreso promedio por habitante habría sido de 16.700 y no los 11.200 dólares que se registraron ese año.

Otro dato que se desprende del informe es que sin conflicto la producción agrícola podría extenderse a 110 mil hectáreas adicionales. Se calcula que eso generaría cerca de 700 mil toneladas de alimentos al año.

 

2. “Mejorará la distribución de la propiedad de la tierra”: Según el informe, el índice de concentración de la tierra en Colombia es más alto en zonas de conflicto o con presencia de grupos armados. Citando a Salomón Kalmanovitz, el análisis indica que cerca de 800 mil hectáreas de tierra se recuperarían con el fin del conflicto.

Esa conclusión parte de dos ideas simples: avanzarían con mayor ritmo los procesos de restitución de tierras (pese a su demora que ya ha sido denunciada) y se frenarían hechos de despojo asociados con el conflicto.

 

3. “Habrá un mejor y más incluyente sistema financiero”: El fin del conflicto con las guerrillas permitiría avanzar en procesos de bancarización, es decir, la inclusión de habitantes de regiones a las cuales el sistema financiero formal no ha accedido por razones de seguridad.

Por otra parte, disminuirá el denominado riesgo país, un indicador que evalúa las posibilidades de que un Estado no cumpla los términos acordados frente a su deuda.  La reducción de ese riesgo implica en palabras simples mayores facilidades para el pago de la deuda externa y un escenario más atractivo para nuevos inversionistas.

 

4. “Menor victimización y mayor calidad de vida”: La reducción en el número de nuevas víctimas implica que los procesos de reparación se acelerarían.

Además, se detendría el desplazamiento asociado al conflicto que llevó, por ejemplo, a que entre 1990 y 2003 cerca de 30 mil colombianos huyeran a Panamá, Venezuela y Ecuador. El informe destaca la importancia para la economía de que se detenga la fuga de cerebros y de capital humano.

De acuerdo con cifras del Icbf, 13 mil niños, niñas y adolescentes fueron reclutados entre 2003 y 2013.

Citando documentos académicos el informe indica que, por ejemplo, en 2003 los menores entre 16 y 17 años sufrieron un retraso promedio de 17 meses en su educación.

 

5. Menores costos directos que impone el conflicto: Para 2014, Colombia era uno de los 22 países que más invertían en contención de la violencia: cerca del 11 por ciento del producto interno bruto.

Por ejemplo, solo entre 1999 y 2003 los ataques de la guerrilla contra la infraestructura costaron cerca de 981 mil millones de pesos y, de acuerdo con cifras del Ministerio del Medio Ambiente, entre 2011 y 2012 se perdieron más de 295 mil hectáreas de bosque como consecuencia de la minería ilegal y el narcotráfico.

Otro dato que se desprende del informe indica que para 2013 el costo de la violencia homicida en Colombia se calculaba en 4.650 millones de dólares.

 

Otras conclusiones: De acuerdo con los datos recopilados por el Cerac, ninguna región que haya sido fuertemente afectada por el conflicto tiene buenos indicadores de desarrollo, con excepción de algunas capitales.

Por otra parte, los análisis demuestran que entre más pequeños son los municipios afectados por el conflicto, peores son sus resultados en materia de desarrollo. Es así como las ciudades con menos de 100 mil habitantes recibirán los mayores beneficios económicos de la terminación del conflicto.

“Si bien toda la economía se beneficiará con el fin del conflicto armado, se potenciará el desarrollo en aquellas zonas pobres, alejadas y con menor tamaño poblacional, las más afectadas por el conflicto”.

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