Contabilín // Foto por Sara Gómez

La semana pasada, la Fiscalía celebró su cumpleaños 25 inaugurando un museo en el que exhibe el Jet Ski de Pablo Escobar, los cheques del proceso 8.000 (con portafolio Cartier incluído), el celular de Otto  Bula, las cabinas en las cuales los fiscales sin rostro se ocultaban para poder hacer su trabajo en los años noventa y toda una colección de la lucha contra el crimen organizado en Colombia.

Obviamente, en el museo hay una sección dedicada a las Farc; que no dejaron Jet Skis ni maletines, pero si unas cuántas curiosidades. Aquí les presentamos algunas:

Contabilín

Es algo así como el estúpido clip de Microsoft Word, pero para aprender a manejar la plata en tiempos de guerra. Según la funcionaria de la fiscalía encargada de la exhibición de la guerrilla “Contabilin era una herramienta pedagógica de las Farc para enseñarle a sus mandos medios a llevar una contabilidad”.

En términos prácticos, era un archivo de Excel que contenía un modelo de cuadro para organizar los ingresos y egresos del frente. Además, contenía una caricatura de un guerillero bonachón que pregunta: ¿Cómo estamos de cuentas? Cómo muchas otras piezas exhibidas, este archivo fue encontrado en los computadores de Raul Reyes, pero Conatabilín fue el único que la fiscalía amplió e imprimió en las paredes de su museo.

Las largas cuentas de la guerra

La mayoría de la información exhibida fue recuperada de los computadores de Reyes y el Mono Jojoy

Obedientes como son, los guerrilleros se apegaron a las enseñanzas de Contabilín y produjeron cuadros de Excel que terminaron en el mismo museo. Las cuentas de la guerrilla, una parte del anecdotario de la guerra, son de grandes proporciones:

Según los archivos publicados por la Fiscalía en su museo, solamente durante diciembre de 2014 el frente 57 de las Farc, que operaba en el Urabá chocoano, recibió un poco más de 1.500 millones de pesos producto del impuesto a la explotación de madera y a otros negocios relacionados con este recurso de la zona. En agosto de 2009 la Unidad de Milicias Bolivarianas Felipe Rincón (UMB), encargada de operar en Bogotá, le envió al Estado Mayor de las Farc un informe en el que afirmaba contar con  $10.226.571.855 pesos “en bienes muebles e inmuebles”. También dio cuenta, en su momento, de ingresos por más de 3 mil millones por la venta de reses, de 217 millones ingresados por la producción de las fincas de la UMB y de casi 45 millones en “impuestos y multas”. Todas estas rentas económicas fueron entre agosto de 2008 y el mismo mes de 2009.

Según otro de los cuadros de Excel exhibidos, en noviembre de 2014, las Farc guardaron un poco más de  4.800 millones de pesos en 9 caletas ocultas en los ríos Pichinche, Arroyo, Quiparado y Tortugas, en el Pacífico colombiano.

Las  Farc han tenido problemas de disciplina

El uniforme del Mono Jojoy fue lavado antes de ser expuesto // Foto por Sara Gómez

La guerrilla siempre se ha preciado de la férrea disciplina al interior de sus filas. Siempre han dicho que por eso, entre otras cosas, el ejército no pudo acabar con ellos. Sin embargo, algunas de las comunicaciones internas recuperadas del computador de Raul Reyes dejan ver algunos de los conflictos propios de manejar un ejercito irregular (y multimillonario) de más 10.000 personas:

En un informe de gestión del año 93 del Bloque Sur, los comandantes ‘Joaquín Gómez’ y ‘Rilando Romero’ expresan su preocupación por que  “persisten en algunos frentes los ajusticiamientos inconsultos con la Instancia Superior, como el caso del Frente 15 que ajustició al ex sargento del ejército e informante Luis Arenas”.

Los informes operativos del frente 57 en 2013  también dan cuenta de “un desertor de nombre Leyder que se robo 130 cargadores de una caleta que conocía”. En junio de ese año otros 4 desertores escaparon por el Pacifico y se robaron una caleta con 1246 cargadores, y en mayo “se desertó Marlon y se robó todo que había recaudado en la zona de Acandí (Chocó)”.

Por su parte, entre los años  93 y 95, 139 personas desertaron del Bloque Sur y otros 43 fueron fusilados.

Más allá del plomo

En la exhibición también se encuentran varias polaroids encontradas en el campamento de Raúl Reyes // Foto por: Sara Gómez

Las cuentas de los informes operativos de las Farc también dan cuenta de lo que hacía la guerrilla aparte de echar bala: En 1995  el Bloque Sur ya tenía “una emisora con todo lo necesario para su funcionamiento, 7 computadores 6 impresoras, 16 cámaras fotográficas y 15 filmadoras” Y los usaban: “entre panfletos, cassettes  y comunicados hemos reproducido 110.950 ejemplares”, dice también el informe.

Además el bloque dictó en la selva 6 cursos de especializaciones en enfermería, filmación, propaganda comunicación, fuerzas especiales y filosofía.  Este último “para miembros del estado mayor”.

Para 2009 la UMB afirmaba tener “11 negocios con un capital principal de 214.455.825”  y 40 hectáreas de cultivos de plátano “en sociedad con los campesinos”.  Ese mismo año, la UMB se gastó 18 millones en “repartir crías de cerdo a los campesinos en sociedad con el movimiento”

 

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