Imagen vía Rashide Frias/cuartoscuro.com

Por: Laura Sánchez Ley

La moto y el charco de sangre que salió de su cabeza, de su pecho y de sus piernas están a unos pasos de una de las arterias viales más importantes de Culiacán y a unos metros del Country Club, un lujoso centro deportivo en la capital de Sinaloa al que suelen acudir ‘narcojuniors’.

El Bulevar donde la víctima murió se llama Pedro Infante, en honor a uno de los ídolos del cine mexicano en blanco y negro, nacido en esa tierra. Es 21 de abril del 2017. Son las 12 del día y ahí el calor es tan húmedo que produce una desagradable sensación pegajosa en la piel.

La policía mexicana está llegando: acordona la escena del crimen con una cinta amarilla. Empiezan a colocar etiquetas de cartón para contabilizar los 50 casquillos de bala que quedaron en el piso cuando las ráfagas habían cesado. Ahí está su cuerpo tapado con una sábana color azul rey.

La reconstrucción que la policía hizo del asesinato quedó así: se llamaba Erik. Transitaba en su motocicleta y a lado de él, un carro apareció con dos hombres a bordo. Se le emparejaron y le lanzaron las balas con fusiles AK-47.

Con varios proyectiles incrustados en el cuerpo, Erik se bajó de su moto y corrió. Le lanzaron más tiros a la espalda. Dio unos pasos, se desvaneció y murió. Nadie sabe porqué estaba en Sinaloa. No hubo operativo de búsqueda para dar con los culpables, ni nada por el estilo. Lo único que revelaron las autoridades mexicanas, es que era ciudadano estadounidense y apenas había llegado a Sinaloa, según reportaron los medios locales.

Foto: Rashide Frias/cuartoscuro.com

Foto: Rashide Frias/cuartoscuro.com

En la última década, al igual que Erik, un total de 810 ciudadanos estadounidenses han sido asesinados en México en el contexto de la ‘guerra contra el narco’. Si comparáramos el número de norteamericanos que han muerto de manera violenta en México, contra la cifra de homicidios en Afganistán e Irak, la diferencia es abismal, pues del año 2006 al 2016 un total de 20 norteamericanos han fallecido en esos países en el contexto de la guerra contra el terrorismo. Es decir, en México han muerto 40 veces más estadounidenses civiles, que en esos dos países de Oriente Medio, en el mismo periodo.

De esta forma, los documentos del Departamento de Estado obtenidos por VICE News revelan que la guerra contra los cárteles —iniciada por el gobierno de Felipe Calderón— ha resultado mucho más letal para EE.UU., en cuanto a muertes de civiles, que la llamada guerra contra el terrorismo.

Aunque es lógico que por la cercanía que existe entre EE.UU. y México la letalidad de civiles sea mayor que en los países de Medio Oriente, la diferencia es abrumadora, y las propias autoridades de la Unión Americana son las que colocan estas cifras en un mismo documento para dar una perspectiva del fenómeno.

Guadalupe Correa investigadora de la Universidad de Texas, considera que la lucha contra el narco ha resultado tan devastadora como la de Irak y Afganistán y comparten algo en común: Estados Unidos ha tenido amplia participación.

Explica que las muertes de estos ciudadanos estadounidenses podrían estar íntimamente relacionadas al negocio del trasiego de drogas, aunque pueden existir excepciones: la mayor parte de los homicidios violentos se han registrado en estados fronterizos de México donde la presencia de cárteles es crucial y son claves para el narcotráfico.

En muchos casos el perfil de los ciudadanos asesinados violentamente en México no es el del norteamericano promedio. Se trata de mexicoamericanos, es decir, jóvenes que nacieron en Estados Unidos pero de ascendencia mexicana, explica la investigadora experta en seguridad binacional. “Y debería haber investigaciones pero no es así. El hecho de tener todos los rasgos físicos de un mexicano a pesar de contar con ciudadanía estadounidense no los ha hecho mover el aparato de diplomacia para esclarecer los asesinatos”, lamenta Guadalupe Correa.

Y remata: “Creo que hay un aspecto racista, como si fueran de segunda categoría cuando son estadounidenses y la ley debería impartirse igual pero por sus características o antecedentes, no pasa”.

Guadalupe Correa considera que es evidente que ciudadanos estadounidenses viajan a México para asegurar, por ejemplo, que los estupefacientes que irán rumbo a EE.UU. tengan la calidad suficiente, o simplemente hacer pagos. Es en esas negociaciones cuando muchos de ellos podrían haber sido asesinados.

Con el inicio de la ‘guerra contra el narco’ de Felipe Calderón en el año 2006, los homicidios fueron creciendo año con año en el país, según estadísticas del Semáforo Delictivo Nacional.

A la par los ciudadanos estadounidenses también resultaron afectados y los años más fatales fueron el 2010 y 2011, que coinciden con el periodo más violento en la historia del país.

En el año 2006 —antes de que Calderón hiciera el anuncio por televisión nacional de la afrenta— 43 ciudadanos estadounidenses perdieron la vida de forma violenta en el país.

Durante el 2007 y 2008 la cifra se mantuvo por debajo de 50 asesinatos, sin embargo a partir de 2009 el número de muertos se disparó hasta 77, y ascendió a 107 durante el 2010.

Para 2011 murieron 113 civiles convirtiéndose en el año más violento, lo que significa un crecimiento del 163 por ciento con respecto al 2006, antes de que Calderón asumiera el poder en diciembre de ese año.

Si bien durante la administración del actual presidente, Enrique Peña Nieto, el número de muertes violentas ha disminuido respecto al año pico, aún se mantiene un alto número de homicidios, que no ha descendido a los niveles anteriores del inició de la lucha contra la delincuencia organizada.

En 2013 hubo 76 muertos; en 2014 se registraron 88; en 2015 fueron 80 y durante el año 2016, 75 estadounidenses fueron asesinados.

El análisis realizado por VICE News en base a los documentos del Departamento de Estado, arroja que las entidades con mayor incidencia de asesinatos es la frontera norte de México.

De estos 793 asesinatos, al menos 246 ocurrieron en Baja California; en Chihuahua 147, y en Tamaulipas 77. Esto representa más del 50 por ciento del total de los homicidios que ocurrieron en la República Mexicana.

Los datos obtenidos a través de las autoridades norteamericanas categorizan las muertes como homicidios violentos y aseguran que dentro de esta categoría se encuentran “ejecuciones” y “relacionados con drogas”.

Durante los años de mayor violencia, la pugna entre el Cártel de Sinaloa, de Los Arellano Félix, el de Juárez y Los Zetas y los enfrentamientos de todos estos con el gobierno mexicano, han cobrado la vida de miles de personas en México, y desde que estalló esta ofensiva contra la delincuencia organizada no han bajado los homicidios de alto impacto.

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, la plataforma de noticias de VICE. 

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