Imagen del tránsito de los combatientes se desplazaban hacia las Zonas Veredales en 2016. Archivo.

Un grupo de cuatro exintegrantes de las Farc, en el que se encontraba un menor de edad, desapareció el pasado 25 de enero en el municipio de Santa Cruz, al oriente de Nariño. Seis días después, la Policía Nacional confirmó que los exguerrilleros habían sido asesinados, al parecer, por el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) le pidió al ELN una explicación al respecto y, hasta el momento, esa guerrilla no se ha pronunciado: “Con profundo dolor recibimos el día de ayer la noticia que confirma la desaparición, tortura y posterior asesinato de nuestros camaradas William Rivera, Jhojan Silva y Luis Cortés Cabezas y el joven menor de edad David Rivera”, expresó el Consejo Político de las Farc a través de un comunicado.

Tomando como referencia el informe de la Misión de Monitoreo y Verificación de Naciones Unidas, con estos cuatro casos ya son 40 excombatientes de las Farc asesinados desde diciembre de 2016, cuando comenzaron a implementarse los acuerdos de paz de La Habana. Algo que, según las Farc, demuestra que el Estado está incumpliendo en el punto 3 del Acuerdo Final: “el compromiso de otorgar garantías reales y efectivas para la participación política y la reincorporación digna de nuestros combatientes (…) El Estado ha sido incapaz de impedir el derramamiento de sangre”.


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En el transcurso de 2018 han sido asesinados seis excombatientes de las Farc. Los primeros casos se dieron a conocer el pasado 17 de enero, cuando fueron reportados los asesinatos de Vilmar Asprilla y Ansel de Jesús Montoya en el municipio de Peque, norte de Antioquia. A estos casos se suman otros 34 que, según Naciones Unidas, fueron reportados hasta diciembre de 2017. El mismo informe de la ONU señala que, en el marco de investigación de estos asesinatos, solamente una persona fue condenada y otras tres fueron arrestadas.

¿Quiénes los están matando?

Para David Flórez, candidato de las Farc a la Cámara de Representantes, “son múltiples actores los que están detrás de estos asesinados. Lastimosamente debo decir que son en su mayoría grupos de extrema derecha que no están de acuerdo con la implementación del Acuerdo de la paz, ni en lo económico ni en lo político, es decir, están en contra de la sustitución de cultivos, de la modernización del campo, de una reforma política, de las circunscripciones especiales de paz. Y el ELN, en su afán por conquistar los lugares donde no hacía presencia, estaría asesinando a nuestros integrantes”.

Según un documento de inteligencia de la Policía conocido por ¡Pacifista! , en el transcurso de 2017 los exintegrantes de las Farc recibieron al menos 144 panfletos amenazantes, la mayoría (53) firmados por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), las Águilas Negras (22) y el ELN (5).  Este mismo año fue publicado un panfleto de las AGC amenazando al partido de las Farc que trabaja en el Valle del Cauca: “Les vamos a volvar todas esas sedes que utilizan como facahada para delinquir. Les anunciamos que se avecinan más muertes”.

En el Charco, Nariño, donde en octubre de 2017 fueron asesinados seis exintegrantes del Frente 29 de las Farc, las disidencias de la antigua guerrilla fueron encontradas como responsables por estos casos. En esa ocasión, la responsabilidad recayó en la banda encabezada por Eliécer Estupiñán (Marcos Arteaga) y Robinson Alirio Cuero (Álvaro Galán), quienes también fueron señalados por el asesinato de otro exintegrante de las Farc en el municipio de Barbacoas.

De acuerdo con la Fundación Paz y Reconciliación, los grupos armados al margen de la ley también asesinaron a 11 familiares de las Farc en 2017.  Según el informe de esta entidad, en el transcurso del año pasado el Clan del Golfo amedrentó y reclutó a varios excombatientes de las Farc, principalmente del Frente 29, en Nariño. “Hoy son evidentes las enormes dificultades que tiene el Estado para contrarrestar a múltiples Grupos Armados Organizados –GAO– que intentan pescar en río revuelto para hacerse al control de las rentas ilegales; en otros, el Clan del Golfo y el ELN han expandido su influencia o la han consolidado (…)El ELN tiene presencia en 46 municipios Postfarc”, dice el informe.

La Fiscalía tiene una deuda cuando se habla sobre los responsables de los asesinatos de los excombatientes de las Farc. La misma ONU señala que si bien los homicidios “suelen producirse en zonas con una presencia creciente de grupos armados ilegales en las que existen controversias por tierras, actividades económicas ilícitas y otros conflictos, aún no se tiene una imagen completa de la situación. La Fiscalía General está investigando los casos y, hasta la fecha, una persona ha sido hallada culpable”.

¿En dónde los están matando?

Teniendo en cuenta los datos de la Fundación Paz y Reconciliación y los de Naciones Unidas es posible señalar que Nariño es el departamento más peligroso para los excombatientes de las Farc, pues desde que comenzó la implementación, allí han sido asesinados 19 exguerrilleros. Le siguen Antioquia, con 10, Caquetá, con cinco y Cauca con el mismo número.  Otros escenarios en riesgo son los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR), pues cuatro asesinatos se presentaron en zonas vecinas, mientras los excombatientes desarrollaban labores cotidianas.

La Fundación Paz y Reconciliación asegura que en cuatro departamentos se han fortalecido las disidencias de las Farc y por ende aumentaron los peligros para los excombatientes. Se trata de Meta, donde están las disidencias de los frentes 3, 7, 25, 27 y 40; Guaviare, con las disidencias del frente 1 y 16; Caquetá, con las disidencias de los frentes 7, 14, 16 y 62 y Cauca, con los frentes 6, 29 y 30.

Tampoco se pueden perder de vista las zonas en las que se están expandiendo los grupos armados organizados, como el Clan del Golfo. La expansión de estos grupos en Antioquia, Norte de Santander, Nariño y Caquetá representa un riesgo serio para los excombatientes de las Farc. Solamente el Clan del Golfo, por ejemplo, hace presencia en 250 municipios, una cifra superior al ELN, que estaría en 100  distribuidos en siete regiones del país, según información de la Fundación Paz y Reconciliación.  Con la expansión del ELN en las zonas abandonadas por las Farc, la implementación y la vida de los ex integrantes de las Farc peligra.

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