Iván Márquez y Rodrigo Londoño, líderes ahora del nuevo partido político | Cristian Garavito – El Espectador

Hablamos con dos integrantes del partido de la antigua guerrilla. Aunque aceptan que lo de Márquez genera preocupación, dicen que es una irresponsabilidad ligar este episodio con el crecimiento de las disidencias. 

El partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) no está pasando por un buen momento. Las amenazas de las disidencias, cada día más envalentonadas, así como la posible extradición de uno de sus líderes — Jesús Santrich —  lo han debilitado políticamente. La situación se torna aún más compleja ahora que Iván Márquez, el líder negociador del Acuerdo de Paz por parte de la guerrilla, decidió dar un paso al costado y no posesionarse como senador el próximo 20 de julio.

Uno de los puntos acordados en La Habana es que, hasta 2026, la antigua guerrilla de las Farc cuente con 10 curules en el congreso: 5 en Senado y 5 en Cámara de Representantes. La lista de políticos de Farc siempre la ha liderado Iván Márquez. Detrás suyo están Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Sandra Ramírez, Byron Yepes, Marcos Calarcá, Jairo Quintero y Olmedo Ruiz, figuras importantes pero sin el peso político que tiene Márquez, quien tiene una trayectoria de cuatro décadas en las Farc y quien, a diferencia de sus compañeros, ocupó una curul en el congreso en 1986 con el aval de la Unión Patriótica.

A la silla vacía de Márquez en el congreso se sumará la de Santrich, quien enfrenta un proceso con la justicia por cometer, supuestamente, delitos relacionados con el narcotráfico después de la firma del Acuerdo. En su primer paso a la arena política, la Farc llega coja. No solo porque el partido no ha decidido quiénes van a ocupar esos dos puestos, sino porque existe una división evidente entre la corriente de Iván Márquez y Santrich y la de otro sector más moderado, representado por Rodrigo Londoño, antes conocido como Timochenko.


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El incómodo silencio de Rodrigo Londoño frente al caso Santrich


De momento, el partido Farc no ha triunfado en la política electoral. Sin candidato a la presidencia — Rodrigo Londoño se retiró —  y con una votación cercana al 0.5 % en las elecciones legislativas (85.134 votos), el partido comenzó a quedarse rezagado. Los liderazgos tampoco se han afianzado y no hay claridad sobre los temas que van a defender en el congreso. Sobre la implementación del Acuerdo, una de sus banderas, tampoco hay certezas sobre cómo lo van a afrontar. Desde el sector moderado de Londoño se habla de una voluntad de diálogo con el presidente electo, Iván Duque, mientras que el otro sector, liderado por Iván Márquez, rechazan las posiciones del nuevo gobierno y se han negado a aceptar cualquier tipo de modificaciones.

La carta de Iván Márquez es muy diciente sobre la posición que asume este sector de Farc. Son tres razones por las cuales Márquez prefiere quedarse en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación  (ETCR) de Caquetá y no posesionarse en el congreso: primero, está en desacuerdo con la captura de Jesús Santrich y cataloga este episodio como un “montaje judicial urdido por el fiscal general y la DEA”. Segundo: Márquez considera que los cambios a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) la “desfiguraron”, por lo cual, señala, no hay garantías para someterse a la justicia. El tercer argumento es que el congreso no ha aprobado la Reforma Política que, según él, le permitiría a la antigua guerrilla hacer el tránsito a la política electoral. Esta visión sin duda puede calar en los excombatientes de las Farc, quienes se encuentran en un proceso complicado de reincorporación.

En la otra orilla están Rodrigo Londoño, Victoria Sandino y Sandra Ramírez, quienes han sostenido un discurso de apertura al diálogo e incluso le han solicitado a Iván Duque reuniones para definir el futuro de la implementación del Acuerdo. Es más, el mismo Londoño se ha mantenido al margen de la polémica de Santrich y las pocas veces que se ha referido al tema ha señalado que es un caso aislado, por el cual no se puede generalizar ni juzgar a los integrantes políticos de Farc.

¿Qué dicen en Farc?

La decisión de Iván Márquez ha calado en el partido de la antigua guerrilla. Uno de los congresistas que se va a posesionar el próximo viernes, y quien nos pidió mantener su nombre en reserva para evitar conflictos internos en el partido, nos contó que sienten “mucha preocupación por lo que manifestó Iván Márquez. Sin embargo, nosotros creemos que él no ha renunciado y sigue apostándole a la paz. Lo que está haciendo es pedirle al establecimiento las garantías suficientes que le permitan asumir la función que le delegó el partido en el marco del proceso de paz”. Cuando le preguntamos sobre la posibilidad de que Iván Márquez desista del proceso de reincorporación y de someterse a la justicia transicional, el congresista señaló que, por lo que sabe, “Iván está esperando a que se mejoren las condiciones para asumir como senador. Él le apuesta a la paz y a la reincorporación de los guerrilleros, se lo aseguro”.

Otro de los integrantes del partido político Farc nos dio una opinión similar: “No creo que Iván Márquez esté pensando en regresar a la guerra. Habría que partir del simple hecho de que la estructura de las Farc ya no existe, está dislocada. Hay unas mal llamadas disidencias que obedecen a otras estrategias militares y donde no tienen cabida los viejos mandos. No olvidemos que Iván Márquez es quien firma el Acuerdo de Paz, él fue el arquitecto del Acuerdo desde Farc”. No obstante, le preguntamos sobre el anonimato de Márquez en Caquetá, a lo que nos respondió: “Es que el caso de Santrich es muy delicado. Para la opinión pública él es culpable pero nadie ha visto las pruebas. Si Santrich es extraditado después de la posesión de Iván Duque se va a presentar un quiebre en el proceso de paz, y se les dará la razón a Iván Márquez y los críticos a la implementación del Acuerdo de Paz en que no hay garantías, aunque eso no quiere decir que regresen a la guerra”. 

Las dos fuentes en Farc admitieron que la bancada llegará debilitada al congreso y que, con el mapa de las fuerzas políticas, es difícil que saquen adelante alguna iniciativa legislativa. No obstante, consideran que la debilidad del partido político no se debe confundir con una legitimidad política de las disidencias de las Farc, “ni mucho menos con lo que Semana llamó ‘Farc 2.0’. Lo que están haciendo desde los medios es fabricar un nuevo enemigo público. La portada del domingo parecía una portada de 1998, cuando las Farc tenían 30.000 hombres, cuando estas disidencias no superan los 1.400. No podemos confundir las cosas. Estos grupos, si mucho, podrán reclutar otras 500 o 1.000 personas. Farc, como guerrilla con ideales políticos, no va a volver a existir, eso se lo aseguro”, nos dijo uno de ellos.

El futuro del partido político Farc, visto desde la academia, tampoco es prometedor. El profesor Luis Trejos, de la Universidad del Norte, nos comentó que por el momento tienen varios obstáculos: “sus bases están en el campo y los espacios electorales definitivos son urbanos; su plataforma política (el Acuerdo del Teatro Colón) no ha sido adaptado a las necesidades de cada territorio, por lo cual no vende. Además, tampoco tienen infraestructura de partido ni sedes políticas en la gran mayoría de las regiones”.

Estos obstáculos, a juicio del profesor Trejos, pueden pesar más que la división  Márquez-Londoño: “Las diferencias de Márquez y Santrich con el resto de las directivas del partido venían desde La Habana. La división es evidente y normal dentro de cualquier estructura política. Sin embargo, innegablemente ésta los afecta en la medida que son un partido recién nacido, con poca experiencia legal y electoral. Ellos necesitan mostrarse unidos y por lo menos vender la percepción de estabilidad orgánica”.

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