Fotos por Sara Gómez Toro.

Gladys Pérez y Judith Fonseca se encontraron al mediodía del sábado 14 de octubre: la primera proveniente de Puerto Asís, Putumayo, la otra de Valledupar, Cesar. Se conocieron ahí, en las afueras de Chaparral, un municipio al sur del Tolima históricamente disputado por la guerrilla de las Farc. Las dos llevan más de una década trabajando como líderes campesinas en sus regiones. Compartían una labor social, pero no se conocían, no sabían qué sucedía en las zonas más allá de sus lugares de origen. “Es que antes ni siquiera podíamos hablar en voz alta. Había fronteras”, decía Judith refiriéndose a la guerra.

Judith y Gladys —representante de la Zona de Reserva Campesina (ZRC) de Amazonas y Putumayo— se conocieron gracias al Encuentro Nacional de Mujeres de las Zonas de Reserva Campesina, un evento que en años anteriores no habría sido posible. Las dos asistieron al evento no  con la ilusión de escuchar a Victoria Sandino o a Pastor Alape, dirigentes de las Farc que estuvieron en el encuentro. Como lo dirían más tarde, fueron con el deseo de ser escuchadas. Dormirían en el suelo, no importaba. Este era, probablemente, el único espacio en el que los problemas de sus regiones podrían tener un alcance nacional.

El encuentro, organizado por la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina —Anzorc— convocó a los líderes campesinos del país para discutir un tema coyuntural: la implementación de los Acuerdos de La Habana, en particular la Reforma Rural Integral y la sustitución de cultivos ilícitos. César Jérez, dirigente de Anzorc y una de las caras más visibles de la Cumbre Agraria, nos dijo que existe un “contexto de incumplimiento de los acuerdos por parte del Gobierno que afecta directamente a las ZRC. Necesitamos fortalecer alianzas, realizar acuerdos municipales y buscar que se implemente la reforma rural”.

En las mesas temáticas se habló sobre problemas de catastro,  sobre la ausencia del banco de tierras que prometió el Gobierno, sobre la erradicación forzada de cultivos y sobre problemas específicos de titulación de predios. En ¡Pacifista! hablamos con nueve mujeres de diferentes regiones del país sobre los problemas en sus territorios y las peticiones que, a través de este evento, ellas esperan que escuche el Gobierno.

 

Fotos: Sara Gómez Toro | ¡PACIFISTA

María Doris Rivera

Líder campesina del oriente colombiano

En este momento tenemos dificultades porque no se está implementando el punto 1 del Acuerdo de La Habana, sobre la reforma rural, ni el punto 4, sobre la sustitución de cultivos. A nosotros nos preocupa que si el Gobierno incumple nuevamente lleguen insurgencias armadas a nuestras zonas. Las comunidades que represento temen que vuelvan las violaciones de derechos humanos, no solo por parte de algunos grupos armados, sino por la misma Fuerza Pública que planea continuar con  la erradicación forzada de cultivos. Tenemos proyectos piloto de sustitución de cultivos en Uribe, Meta. También acuerdos con las familias en Puerto Rico y Vista Hermosa. Estos acuerdos previos corren riesgo por la desconfianza que se está creando con la erradicación forzada.

 

Gladys Pérez

Representante de la ZRC de Amazonas y Putumayo

Nuestra principal problemática es el incumplimiento del Estado en el plan de sustitución de cultivos ilícitos. El otro problema es que en nuestra Zona de Reserva Campesina se está presentando contaminación por las actividades de empresas petroleras que la rodean. La afectación ha sido tanto ambiental como social porque cada vez hay menos interés en proyectos productivos del campo. Allá podríamos cultivar arroz, caña, plátano, maíz, pero no hay suficiente apoyo y las petroleras se adueñan del territorio. En nuestra zona, además, hay grupos al margen de la ley que están cometiendo atracos robándose material de trabajo de los campesinos.

 

Maribel Oviedo

Vocera de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Tolima

Nosotros tenemos un problema serio con la informalidad de la tierra. Hace falta implementar un programa de titulación porque muchos campesinos viven en la informalidad. El otro problema que tenemos es el de la alimentación, porque si bien no tenemos grandes cultivos agroindustriales, sí tenemos monocultivos de café. No tenemos suficientes alimentos para nuestra región. Con la Zona de reserva podríamos, además de producir alimentos, garantizar la protección natural del territorio, porque la principal amenaza viene desde el sector minero energético.

 

Ernestina Plazas

Vocera de la ZRC de Chaparral

Necesitamos que el Gobierno intervenga las vías porque están en muy mal estado. Es muy difícil ser productivos con las vías todas dañadas. También necesitamos colaboración para mejorar los cultivos de café, cacao, arroz, entre otros. Es difícil porque a veces nosotros no contamos con los recursos para cultivar la tierra, para comprar buenos insumos. A eso súmele que el agua se está acabando por la minería y por el clima. Ya no nos llega el agua tan limpia, y tampoco llega tanta como antes.

 

Jenny Cuellar

Representante de la ZRC del Valle del Río Cimitarra

La Zona de Reserva nos da legitimidad a las comunidades. Eso ha molestado a algunas personas que nos hostigan y nos estigmatizan porque no quieren que nosotros asumamos el liderazgo por la tierra.  Como el Gobierno está incumpliendo o por lo menos está retrasado con los acuerdos, nosotros nos quedamos solos y corremos peligro. A la hora de que se emprenda una sustitución de cultivos, por ejemplo, las comunidades no sienten que tengan garantías de seguridad. Las comunidades quieren unirse a esos programas, pero saben que hay muchos grupos paramilitares entrando a zonas donde antes no habían entrado, incluso han asesinado personas. En el sur de Bolívar tenemos familias que quieren sustituir los cultivos de coca por ganado o búfalos, pero temen que los amenacen o ejerzan violencia contra ellos.

 

Carolina Pinzón

Representante de la ZRC de San José del Guaviare

La Zona de Reserva del Guaviare cumplió 24 años de estar totalmente muerta. Queremos volverla a activar pero es difícil cuando hay abandono estatal, cuando asesinan a líderes sociales. A las personas les da miedo esa violencia y posibles nuevos desplazamientos. Con los cultivos de coca llegó la incursión de los paramilitares y muchas familias quedaron desprotegidas y se fueron, dejándole la tierra a los grupos armados. Por eso es que la sustitución en San José del Guaviare es tan difícil. Tenemos altos índices de deforestación porque muchas de las familias que fueron desplazadas terminaron en el bosque y comenzaron a deforestar. Con la disidencia de las Farc hemos tratado de dialogar, pero no ha sido fácil porque ellos siguen con la posición militar. Además, por el tema de sustitución de cultivos tuvimos un choque con la Policía. La erradicación forzada puede generar masacres como la que sucedió en Tumaco.

 

Sandra Sánchez

Líder campesina de Valle del Cauca

Nosotros queremos constituir una Zona de Reserva pero no hay voluntad por parte de la Alcaldía ni del Concejo de Tuluá. En esta zona ya se hizo un estudio de tierras, enfocado en el tema de la propiedad. La idea es implementar la figura para que seamos reconocidos como campesinos y podamos crear nuestros planes de desarrollo. Nosotros nos imaginamos un territorio con cultivos biodiversos como pancoger, mora, tomate de árbol, yuca, mora. Lo que más abunda es café y caña, pero estamos seguros de que podemos incluir nuevos productos.

 

Judith Fonseca

Representante de la ZRC de la región Caribe

Tenemos un problema y es que no hemos logrado que el alcalde del municipio de Agustín Codazzi nos apoye en la constitución de la ZRC. La Universidad Javeriana nos ha acompañado en este proceso pero necesitamos que los cinco alcaldes del departamento del Cesar estén de acuerdo.  Hemos hecho reuniones, hemos propuesto nuevos cultivos con semillas de sachi inchi, intercambiando con cultivos de cacao pero no hemos logrado convencerlo. También vine acá a transmitir algunas peticiones de las comunidades del Caribe: los insumos están muy caros y no se ha hecho el almacén de productos agrícolas que nos prometieron. También queremos contar sobre las violencias que se pueden presentar en el posconflicto. Aunque el hecho de que esté aquí dice mucho sobre cómo han mejorado las cosas, no podemos descuidar la seguridad del territorio.

 

Anilava Córdoba

Integrante de la comunidad indígena Pijao

Actualmente no tenemos un plan de salvaguarda porque el gobernador del Tolima no nos ha querido reconocer. De hecho, dijo que el Acuerdo de Paz lo firmó el presidente Santos con las Farc, que él no tenía nada que ver ahí. Nos ha tratado como si estuviera haciéndonos obras de caridad. Estamos aquí por la defensa del territorio, porque queremos etnoeducadores, queremos zonas rurales con oportunidades de estudio. Con el Acuerdo de Paz podrían llegar estas oportunidades pero no tenemos el apoyo de la Gobernación. Tenemos otras propuestas, como la huerta pijao, que no han sido escuchadas.

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