Juan Sebastián Sánchez, embajador colombiano ante el Comité Olímpico Internacional. Foto: Mateo Rueda

Existen suficientes razones para desconfiar en 2018: el acuerdo de paz con las Farc apenas ha sido implementado en un 18%, la guerrilla del ELN volvió a cometer atentados, poniendo en jaque la negociación de paz en Quito, y fenómenos como las disidencias de las Farc o las Autodefensas Gaitanistas parece que llegaron para quedarse.

Sin embargo, cualquier pronóstico de 2018 debe tener en cuenta que la selección Colombia jugará en el mundial de Rusia. Más allá de ser un evento deportivo – el más popular y comercial –, la copa del mundo puede abrir nuevos escenarios para construir paz. “Puede que ese sea el único momento en que todos estemos unidos, pensando como colombianos, dejando atrás las diferencias”, dice Juan Sebastián Sánchez, ex embajador de Colombia en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Sánchez hace parte de un grupo de jóvenes que cree en el deporte como herramienta de reconciliación. Su nombre es conocido en el circuito deportivo en Colombia por llevar a municipios vulnerables  deportes poco populares en Colombia como el Laser-Run, Hockey sobre césped, Bádminton y Balonmano. En 2014, cuando fue embajador ante el Comité Olímpico Internacional, pidió financiación para llevar nuevos deportes a las escuelas públicas de municipios que han sufrido el conflicto armado.

De esta experiencia en tres municipios periféricos de Cundinamarca y uno de Boyacá quedó una lección simple pero a la vez contundente: “Cuando la gente hace deporte, la paz es algo que se vive, no que se lee o se escucha o se ve en televisión”. El proyecto, implementado en el segundo semestre de 2017, permitió que 600 jóvenes practicaran nuevos deportes olímpicos y, desde una nueva experiencia, hablaran sobre paz.

Charlamos con Juan Sebastián para que nos relatara su experiencia y nos sugiriera que ídolos como James Rodriguez, Nairo Quinta y Yerry Mina pueden tener una gran papel a la hora de generar paz entre nosotros. Asimismo, dio su opinión sobre el escándalo que viven en Argentina Edwin Cardona y Wilmar Barrios, jugadores de la selección Colombia.

Niños de Cundinamarca practicando Hockey sobre césped.

¿Cuál es el objetivo del proyecto?

El proyecto busca promover la paz a través del deporte. Con el presupuesto inicial que nos dio el Comité comenzamos a trabajar en cinco lugares: fuimos a escuelas pública de Cogua, Cómbita, Funza, Cota y Bogotá y presentamos deportes no tan convencionales como el Hockey sobre césped y el Laser-Run. En el mundo son deportes bastante famosos pero desafortunadamente son desconocidos en Colombia.

En las clases de educación física siempre se enseña fútbol, voleibol, básquetbol o atletismo. Con el proyecto quisimos presentar otros deportes, y para hacerlo llevamos toda la indumentaria, todos los elementos que se necesitan para practicarlos.

¿Cómo convencieron al Comité Olímpico Internacional de que lo financiara? 

Yo tuve la oportunidad de ir a los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2014, en China. Como integrante de la delegación colombiana, tenía como misión llevar a los deportistas a conocer el país, buscando que tuvieran contacto con la cultura local. Dentro de mis responsabilidades también estaba impulsar valores olímpicos como el fair play. En este trabajo me di cuenta que el deporte era una buena herramienta para construir y fomentar la paz, por eso aproveché y le propuse el proyecto a l Comité.

 

¿Cómo hicieron el enlace entre deporte y paz ya estando en terreno?

Los chicos de los colegios tuvieron una recepción bastante positiva. Se involucraron en el juego y es ahí cuando se comienza a vivir la paz, cuando tienes que interactuar con otra persona, comprendiendo las reglas, aprendiendo mientras juegas.

Una niña que participó en el proyecto practicando bádminton.

¿Qué resultados espera el Comité Olímpico?

En este momento ellos están revisando si renuevan la financiación. Lo que sé es que ellos quieren que el modelo se sostenga en el tiempo, que se autofinancie. La idea es que después de presentarlos, los deportes permanezcan en las escuelas públicas. Nosotros ya logramos algo importante y es presentar deportes que los chicos no conocían. Por ejemplo, Laser-Run tuvo muy buena acogida, solo que cada pistola de esas valen tres millones de pesos.

Curioso, un deporte con pistolas…

Claro, puede parecer curioso pero mire que se trata de decirles a los niños: si va a disparar, dispare por deporte, dispare sin la intención de hacerle daño a alguien, dispare una pistola sin balas. Es darle otro significado a las pistolas, así también construimos paz.

El Laser-Run es un deporte que puede darle otro significado a las pistolas.

¿El fútbol, deporte más popular en Colombia, sí puede promover la paz?

Nada une a Colombia tanto como el deporte. Así sean hinchas de Nacional, Millonarios o Santa Fe, todo el mundo apoya a la selección. Eso es positivo porque nos integra. Sin embargo, es necesario trabajar en la educación de los deportistas. No solo se trata de que tengan habilidades técnicas, también son indispensables las habilidades humanas, y eso muchas veces no se ve en los jugadores de la selección. Ellos, además, son un referente de identidad para muchos jóvenes.

Como cuando Cardona hizo un gesto racista ante los coreanos…

Exacto. Ese caso demuestra que no solo basta con saber jugar bien, también es necesario tener habilidades humanas.

Justo en este momento hay un escándalo que, aunque es confuso, involucraría a Cardona y a Wilmar Barrios en un presunto escándalo por agredir a dos mujeres. ¿Cómo cree que afectan este tipo de escándalos a la construcción de paz desde el fútbol?

Yo creo que el fútbol es uno de los deportes donde, desafortunadamente, hay menos igualdad de género. Y eso se refleja en los ídolos que tenemos y su compartimiento. Mientras haya más ídolos deportivos que sean parte de escándalos, que aquellos que sean alabados por su respeto o juego limpio, va a ser más difícil construir paz desde el fútbol.  Sin embargo, también es una oportunidad para que los equipos femeninos demuestren el camino a seguir.

¿El Comité por qué le dice que sí a su proyecto, teniendo en cuenta que esos deportes no son tan populares?

Porque todos son deportes olímpicos, digamos, se trata de que los jóvenes entiendan que si no son buenos para el fútbol pueden serlo para el bádminton. Se trata también de presentarles más opciones a jóvenes que pueden comenzar carrera en estos deportes, la mayoría tienen entre 13 y 15 años.

¿Cómo cree que estos jóvenes interpretan la paz?

El tema de la paz para los jóvenes que habitan en zonas vulnerables es muy abstracto, no es tangible en el día a día. No tienen mayores oportunidades, sus familias tienen problemas, si se gradúan les toca trabajar en la vereda o irse con alguna banda criminal; una de los opciones más viables para ellos. Con el deporte se abren otras puertas.

Ahora viene el mundial desde Rusia. ¿Cómo promover la paz en ese contexto?

El fútbol, además de unirnos, tiene el poder de mostrarnos lo similares que somos. Así seamos un país tan diverso, todos podemos compartir un mismo lugar. Si usted ve, la selección es muy diversa, son jugadores que vienen de diferentes regiones, que vienen de contextos económicos distintos, que incluso son rivales porque juegan en equipos diferentes. Sin embargo, en la selección todos están jugando como Colombia, todos están apuntando hacia un mismo lado, con un mismo objetivo. En el país podríamos aprender algo de eso.

Estudiantes jugando balonmano.

¿Qué otro rol puede tener el deporte en la construcción de paz?

Uno de los roles más fuertes es el de la inclusión, jugar con personas que no conoce, interactuar y medir al mismo tiempo las cualidades humanas. A veces, en un partido de se pueden aprender más cosas que en la academia, sobretodo sobre uno mismo.

Aquí en Colombia pasa algo y es que se piensa que una clase de educación física es sacar un balón y poner a los niños a jugar por una hora. La educación va más allá del juego y esa es la parte que nos gustaría fortalecer en los colegios.

 

¿Piensa llevar estos deportes a otras regiones?

Ahora están andando proyectos muy interesantes en otras regiones. Hay dos proyectos de Ultimate en Catatumbo y Buenaventura. No se necesitan unas instalaciones complicadas y los discos son baratos. Además es muy interesante porque en el Ultimate no hay jueces, el jugador es su propio juez. Entre los jugadores tienen que definir cuando hay una falta, tienen que buscar el consenso. Al final eso es construir paz.

¿Tienen otros proyectos en mente para este año?

Sí, queremos trabajar con personas de la tercera edad, involucrar a los adultos mayores en actividades físicas. Muchas personas piensan que si tienen más de 60 años no pueden hacer deporte, y eso no es cierto. Es una población muy descuidada e incluso en el deporte no se les han abierto tantos espacios.

También quiero impulsar el crowdfunding para deportistas. Acá podríamos tener muchísimos deportistas excelentes, pero lamentablemente el buen deportista es la excepción y no la regla porque no hay apoyo suficiente. Con el Comité Olímpico también queremos abrir cursos gratuitos en línea para deportistas, de tal manera que puedan tener acreditaciones internacionales y así sea más fácil darse a conocer, ir creciendo.

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