Así se veía la recepción del ministerio, después de la entrada de los manifestantes. Foto: Archivo Particular.

Los funcionarios del Ministerio de Agricultura fueron sorprendidos en la mañana de este jueves por un grupo de 40 personas que se instaló en las oficinas de la Avenida Jiménez, en pleno centro de Bogotá, a manera de protesta. Voceros de comunidades afro, indígenas y campesinas organizaron lo que ellos llaman “una visita permanente” para que el Estado responda, entre otras peticiones, por el asesinato de líderes sociales.

Los últimos casos en Tumaco y Putumayo –donde este jueves se confirmó el asesinato de José María Carvajal, integrante de la Federación Comunal del departamento– colmaron la paciencia de los líderes regionales, quienes no ven un cambio real en sus territorios pese a la firma del Acuerdo de Paz en La Habana.  De acuerdo con nuestro registro, desde el día de la implementación hasta hoy han sido asesinados 53 líderes sociales.

“Viajamos desde todas las regiones y hoy madrugamos a tomarnos el Ministerio para que nos escuchen. Llegamos después de las 8 de la mañana al centro y cuando estuvimos en el Ministerio comenzamos a entrar todos al mismo tiempo. Fue un grupo como de 40 personas, luego yo me salí para ver qué decía el ministro de Agricultura, si instalaba una mesa o no”, nos contaba un líder de Casanare que, ante la presencia de uniformados de la Policía, pidió mantener su nombre en reserva. “Cuando entramos se metieron policías disfrazados de civil y nos comenzaron a filmar. No queremos que venga una persecución”, decía.

Mientras el Ministerio tomaba medidas de seguridad en las instalaciones y ordenaba la evacuación de todos los funcionarios, por medio de la radio los manifestantes escucharon sobre los asesinatos de dos indígenas Awa en la carretera que comunica a Pasto con Tumaco. Hasta el momento, las autoridades policiales no han confirmado el caso y en el cabildo indígena hay diferentes versiones sobre lo sucedido. En todo caso, la noticia acrecentó la indignación de los manifestantes, quienes exigieron, de manera urgente, la presencia del ministro de Agricultura, Juan Guillermo Zuluaga. Con pancartas, banderas y un parlante, los manifestantes lo esperaron en la puerta del Ministerio.

El ministerio, paralizado

Esta y las siguientes fotos fueron tomadas por Sara Gómez Toro, fotógrafa de ¡Pacifista!.

En la entrada del Ministerio, los manifestantes comenzaron a repartir un comunicado de prensa en el que explicaban las razones de la protesta. Eran siete puntos: cumplimiento de los acuerdos sectoriales entre el Gobierno y la Cumbre Agraria; la implementación de los acuerdos de paz; reconocer al campesinado como sujeto político de derechos; garantizar espacios y dinámicas de participación y movilización social; detener las agresiones contra los movimientos sociales; desarrollar investigaciones contundentes para castigar a los responsables de los asesinatos de líderes sociales y desarrollar nuevas medidas de protección tanto integrales como colectivas para los líderes sociales.

Los líderes confrontan al ministro

El ministro de Agricultura llegó al lugar sorprendido: “Yo creo que ustedes se equivocaron de dirección…”, les dijo a los manifestantes. “Estas peticiones tienen que ver con otras dependencias”, agregó. A lo que los manifestantes respondieron: “Usted tiene que hablar sobre los incumplimientos del paro agrario y ayudarnos a gestionar una mesa con los responsables de la seguridad de los líderes sociales”. En medio de un grupo de escoltas y funcionarios, el ministro aceptó la propuesta: “Ustedes salen de las oficinas e inmediatamente instalamos la mesa”. Sin embargo, aterrizar esa idea no sería tan fácil.

Esperando a la ONU

La propuesta del ministro no convenció del todo a los líderes comunitarios. Ellos exigieron, por el contrario, que se instalara la mesa y, cuando estuvieran seguros de que el Gobierno tenía la voluntad de avanzar en los temas planteados, ellos desalojarían las instalaciones del Ministerio. Mientras los manifestantes esperaban en la entrada, el ministro solicitó el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo y Naciones Unidas para verificar las condiciones humanitarias en el interior del recinto. Primero llegó un delegado de la Defensoría del Pueblo, quien medió la discusión. Después del mediodía llegaron los funcionarios de la ONU. Ahí comenzó una larga espera.

Comenzó el baile

La protesta, eso lo tenían claro los líderes, sería pacífica. Así que, mientras los delegados de la ONU verificaban la situación en las instalaciones, los manifestantes pusieron a sonar un parlante con música del Pacífico. De un momento a otro pasaron a la salsa, bailando en la calle e invitando a la gente a unirse a la protesta. “Viajamos muchas horas, casi no dormimos, pero esta es nuestra forma de manifestarnos. ¡Que Bogotá nos mire!”, nos decía una de las mujeres afro que custodiaba la entrada. Mientras tanto, a unos metros de allí, y muy cerca del ministro, hablaba Marylen Serna, vocera del Congreso de los Pueblos: “Esta visita permanente tiene como principal objetivo pronunciarnos sobre el asesinato de líderes sociales, sobre la defensa de los derechos humanos en nuestro territorios. No vemos acciones concretas del Gobierno para contener la ola de asesinatos que se está desarrollando en diferentes comunidades. Los acuerdos a los que hemos llegado con el Gobierno no se están cumpliendo, tampoco los acuerdos de paz. Necesitamos soluciones pronto”.

“Dependemos de la mesa”

Al cierre de esta edición, las comunidades firmaron  un acta con el ministro de Agricultura para instalar la mesa de diálogo. Sin embargo, estaban a la espera de la llegada de otros funcionarios del Gobierno Nacional para hablar sobre el asesinato de líderes. Pasadas las 5 de la tarde se comenzó a definir una ruta de conversaciones con el apoyo de Naciones Unidas y la Defensoría del Pueblo. José Santos, uno de los líderes de las poblaciones afro, nos dijo que “cuando estemos conversando y tengamos unos acuerdos mínimos, desalojamos las instalaciones”.  Mientras tanto, un grupo de aproximadamente 35 personas aguardará en la puerta del Ministerio, con música, cobijas y pancartas.

 

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