Por Mateo Rueda

Este domingo, luego de cuatro años de cierre, la plaza de toros La Santamaría de Bogotá abrió sus puertas. Al lugar no entraban toros desde 2012, cuando el entonces alcalde Gustavo Petro revocó el contrato de arrendamiento firmado entre el Distrito y la Corporación Taurina de Bogotá. Una medida administrativa con la que Petro cumplió su promesa de acabar las corridas de toros en la capital, considerada por el exalcalde y por los animalistas como un acto de tortura.

En 2013, la Corte Constitucional le ordenó a Petro permitir el regreso de ese espectáculo, con el argumento de que las autoridades locales no pueden prohibir las corridas. En concepto de la Corte, el debate debía darse en el Congreso. Por eso, luego de culminar las obras de reforzamiento estructural que necesitaba la plaza, la Alcaldía dio vía libre para que arrancara la temporada taurina de 2017.

El regreso de las corridas, rechazado por el propio alcalde Enrique Peñalosa, revivió las manifestaciones ciudadanas alrededor de la plaza para pedir la protección de los animales y la prohibición definitiva de la “fiesta brava”. Anoche, decenas de bogotanos, convocados por el movimiento ciudadano El Avispero, encendieron mil velas para pedir “un país libre de tortura animal”. Otras manifestaciones tuvieron lugar este domingo, y se reportaron choques entre los ciudadanos y la policía.

Estuvimos en el acto simbólico del sábado: el último día de la era sin toros que inició el exalcalde. Estas son las imágenes:
Foto: Mateo Rueda

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