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Hoy, viernes 24 de noviembre de 2017, Colombia conmemora un año de la firma del acuerdo de paz con las Farc. Que el país lo conmemore no quiere decir que todo el mundo esté de acuerdo con lo pactado. De hecho, durante esta jornada probablemente muchos colombianos lo lamentarán.

Pero un vistazo a las cifras permita saber que la Colombia de 2017 es distinta.

Según el Registro Único de Víctimas (RUV), en 1997 hubo un total de 44.968 homicidios en Colombia. La diferencia entre esa cifra y la reportada por Medicina Legal en septiembre de 2017 es abismal: 7.739 han sido asesinadas.

Si bien es cierto que en municipios como Tumaco la violencia homicida parece haber escalado, en otras regiones históricamente afectadas por la guerra la baja en los homicidios ha sido significativa.

¡Pacifista! presenta diez de ellas.

1. Vegachí, Antioquia: 86% menos asesinatos

El municipio ubicado en el nororiente antioqueño fue escenario de una masacre en 1997. Milicianos de las Autodefensas Unidas de Colombia ingresaron al lugar en busca de quince hombres. Una vez los encontraron, los reunieron en una iglesia para asesinarlos. Diez fallecieron, dos resultaron heridos y tres desaparecieron.

1997: El RUV registra que durante ese año fueron asesinadas noventa personas.

Pico de violencia: Según el RUV, 2001 fue el año más sangriento con 199 casos de homicidio.

2012: Cuando comenzó el proceso de paz con las Farc, se presentaron sesenta y tres homicidios.

2017: Según Medicina Legal, hasta septiembre habían sido asesinadas nueve personas. La reducción es de ochenta y seis por ciento.


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2. Remedios, Antioquia: 99% menos

Hace veinte años, el municipio vivió una masacre que dejó siete personas muertas. El 2 de agosto de 1997, miembros de un grupo de Autodefensas del Nordeste Antioqueño llegaron a Remedios con el fin de asesinar a campesinos y mineros que acusaban de ser guerrilleros. Las víctimas fueron trasladadas al sector de Las Negras, donde fueron asesinadas. Mutilaron cuerpos y los arrojaron al río. El exalcalde de Remedios estuvo entre los muertos.

1997: 117 personas fueron víctimas de homicidio, según el RUV.

Pico de violencia: Como en Vegachí, la masacre solo fue la punta del iceberg. Entre 2000 y 2001, más de 650 personas fueron asesinadas.

2012: Según el RUV se presentaron 226 homicidios.

2017: Medicina Legal dice que hubo apenas tres asesinatos, lo cual muestra una reducción de noventa y nueve por ciento.

3. San Vicente del Caguán, Caquetá: 70% menos

Tras la fallida zona de distensión de los diálogos de paz del gobierno de Andrés Pastrana, el municipio sufrió varios picos de violencia homicida, especialmente por parte de grupos paramilitares. En 1999, un grupo llamado Andaquíes Caquetá perpetró una masacre en el corregimiento de Balsillas, que dejó cinco personas muertas. Eran ganaderos, y los mataron supuestamente por haber pagado extorsiones a las Farc.


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1997: Un año antes del arranque del proceso de paz de Pastrana hubo 305 asesinatos.

Pico de violencia: El año más violento fue 2006 con 316 homicidios.

2012:  Se registraron ochenta y dos homicidios

2017: Entre enero y septiembre fueron asesinadas veinticinco personas. Esto significa una reducción de setenta por ciento.  

4. Buenaventura, Valle del Cauca: 81% menos

El departamento se ha caracterizado por mantener altos índices de violencia homicida, y Buenaventura ha sido uno de los municipios más afectados. Allí operaban distintos grupos al margen de la ley. Cerca de dieciocho masacres fueron cometidas en la región. Según las autoridades, Buenaventura es un blanco predilecto debido a su ubicación geográfica y a que se trata de un puerto marítimo apetecido para actividades como el narcotráfico.

Pese a la reducción en los homicidios, las disidencias de las Farc y los grupos armados todavía se disputan el territorio, lo cual pone en peligro constante a la población civil.


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1997: Hace veinte años, se registraron 320 asesinatos.

Pico de violencia: El RUV da cuenta de 474 homicidios en 2008. Fue el año más violento de las últimas dos décadas.

2012: Se reportaron 204 homicidios.

2017: Según Medicina Legal, hasta septiembre hubo treinta y siete víctimas de homicidio. La reducción es de ochenta y uno por ciento. 

5. El Tarra, Norte de Santander: 61% menos

Como parte de la zona conocida como el Catatumbo, El Tarra ha sido una región afectada por los conflictos que rodean la producción de coca y el narcotráfico. La problemática ha causado atentados contra la población civil, dos masacres y, como consecuencia de las masacres, desplazamientos masivos de más de 44.000 personas en 2002.

1997: Setenta y tres personas fueron asesinadas.

Pico de violencia: Cerca de 220 homicidios se cometieron en ese municipio en 2002.

2012: Dieciocho personas asesinadas.

2017: Las pujas entre grupos ilegales por el control de los territorios abandonados por las Farc han afectado la seguridad en el Catatumbo. Sin embargo, este año solo ha habido siete asesinatos. Reducción: sesenta y uno por ciento.  

6. Barbacoas, Nariño: 93% menos

Según el RUV, en el municipio hay más de 30.000 víctimas de diferentes conflictos. Se trata de una región de cultivos de coca y minería ilegal. El desplazamiento forzado encabeza la lista.

1997: Hace veinte años hubo homicidios.

Pico de violencia: El año más violento fue 2006 con más de 230 casos de homicidio.

2012: Se presentaron treinta homicidios.

2017: A corte de septiembre, se han registrado solo dos casos de asesinato: noventa y tres por ciento menos. 

7. Acacías, Meta: 90% menos

Meta ha sido una violenta durante las últimas décadas. La tasa de homicidios llegó a ser de setenta y ocho por cada 100.000 habitantes entre 2006 y 2010. Ese departamento ha concentrado diferentes problemáticas relacionadas con el conflicto armado y la actuación de bandas criminales, además ha sido priorizado por el Gobierno en términos de seguridad y orden público.

1997:  Hace veinte años hubo 127 asesinatos.

Pico de violencia: En 2002 se dio una escalada con 180 casos.

2012: No hay datos reportados en la RUV.

2017: Hasta septiembre se habían cometido trece homicidios: noventa por ciento menos que hace quince años.

8. Miraflores Guaviare: 99% menos

El municipio fue escenario de una de las tomas guerrilleras más emblemáticas de Colombia. En 1998, cerca de 200 milicianos de las Farc se tomaron una base de antinarcóticos de la Policía Nacional y un batallón del Ejército. Según las autoridades, la toma se debió a disputas relacionadas con cultivos ilícitos.

La crisis humanitaria en la región impulsó las cifras de homicidios y desplazamiento forzado. De los 3.469 habitantes de Miraflores registrados hasta 2015, más de 600 son víctimas directas del conflicto armado.

1997: Se registraron setenta y siete homicidios,

Pico de violencia: Tras la toma guerrillera, en 1999 más de 120 personas fueron asesinadas.

2012: No hay datos en el RUV.

2017: A corte de septiembre, solo ha habido un caso, noventa y nueve por ciento menos que en 1999. 


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9. Valle del Guamuez, Putumayo: 37% menos

En la región ocurrieron tres masacres. Una se dio el veintiuno de mayo de 1999. Ocho personas fueron asesinadas a manos de un bloque paramilitar. Las dos siguientes se presentaron en El Placer y El Tigre. En ellas, fallecieron treinta y ocho personas.

1997: Se presentaron 246 casos.

Pico de violencia: En 1999 hubo 400 personas asesinadas.

2012: Se presentaron 27 homicidios.

2017: Diecisiete personas han perdido la vida por homicidios. La reducción es de treinta y siete por ciento frente a 2012.

10. Montelíbano, Córdoba: 66% menos

De las más de 400.000 víctimas del conflicto en Córdoba, 40.000 son de Montelíbano. La región se ha caracterizado por ser escenario de enfrentamientos de grupos paramilitares. Pese a la implementación del acuerdo, los entes armados han reforzado su presencia en el municipio y han hecho llegar amenazas a los habitantes. Las asociaciones campesinas hablan de un aumento de 160 a 400 hombres armados que se movilizan por Montelíbano y municipios aledaños ubicados en el sur de Córdoba.

1997: Sesenta y tres personas fueron asesinadas.

Pico de violencia: En 2008 fueron asesinadas 176 personas.

2012: Veintisiete personas fueron asesinadas.

2017: Pese a la existencia de un clima de amenazas y de presencia paramilitar, entre enero a septiembre solo se han registrado nueve casos de homicidio. La reducción es de sesenta y seis por ciento.

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