Foto: Santiago Mesa

Foto: Santiago Mesa

El líder del Centro Democrático deberá responder por la presunta comisión de los delitos de soborno y fraude procesal. 

El expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez recibió en la tarde de este martes uno de los golpes más contundentes de su carrera política. Por primera vez, la Corte Suprema de Justicia lo llamó a indagación en el marco de la investigación que se adelanta en su contra por sobornar, presuntamente, a testigos que lo han vinculado en actividades de grupos paramilitares. La Corte investiga si, después del 16 de febrero, fecha en la que se cerró el proceso de falsos testigos contra Iván Cepeda –iniciado por denuncia del propio Uribe– , el expresidente se acercó a estos testigos y trató de sobornarlos.

“Como reacción a esa providencia judicial (la que absolvió a Cepeda) y al parecer con su consentimiento, personas allegadas al expresidente Uribe habrían emprendido nuevos actos de manipulación de testigos”, dice el comunicado de la Corte Suprema. En la investigación también está vinculado el representante del Centro Democrático Álvaro Hernán Prada Artunduaga. Después de conocer esta decisión, Uribe anunció que renunciará al Senado argumentando que se siente “moralmente impedido” para ejercer como legislador y que enviará su carta de renuncia “para que mi defensa no interfiera con las tareas del Senado”.

Uribe dijo, además, que la Corte Suprema no lo escuchó previamente. “Hice el anuncio de que continuaría desmontando falsos testimonios. He procedido de acuerdo con la ley y mis derechos y la Corte sin escucharme califica mi accionar como manipulación de testigos”.  Justamente, la Corte Suprema señaló en el comunicado que durante esta etapa inicial Uribe tendrá todas las herramientas para defenderse: “Tendrán oportunidad de conocer las pruebas que los comprometen. Y contarán con tiempo suficiente para preparar la defensa frente a los cargos que surgen en su contra”.

Pese a que Uribe señala que la Corte no lo escuchó, lo cierto es que en la etapa de indagación previa, la corporación señala en el que comunicado que existió la disposición a escucharlo para que diera su versión sobre lo que decían los falsos testigos.

 

Vale la pena señalar que el trasfondo de todo este episodio tiene que ver con el surgimiento y la consolidación del paramilitarismo en Colombia. En septiembre de 2014,  el congresista Iván Cepeda realizó un debate en el Senado sobre los orígenes del paramilitarismo en Antioquia. Para sustentarlo presentó dos testimonios de personas presas por paramilitarismo: Pablo Hernán Sierra García y Juan Monsalve Pineda. Según los testigos, quienes hicieron parte del bloque Metro de las Autodefensas, en la hacienda Guacharacas de la familia de Álvaro Uribe se gestó una estructura paramilitar con el aval de Santiago Uribe Vélez, su hermano Álvaro, los hermanos acusados por narcotráfico Santiago y Pedro Gallón Henao, y los ganaderos Luis Alberto y Juan Guillermo Villegas Uribe.

En 2014, después del debate citado por Cepeda, Uribe denunció al congresista por haber sobornado testigos para que lo inculparan. Hace cerca de cinco meses fue cuando el alto tribunal encontró a Cepeda inocente e inició el proceso contra Uribe –por soborno y fraude procesal– que hoy lo tiene llamado a indagatoria.

¿Por qué Uribe renunciaría al Senado?

Una vez el expresidente no haga parte de un órgano de Estado, sus investigaciones pasarían a manos de la justicia ordinaria, es decir que sería juzgado por la Fiscalía y no por la Corte Suprema de Justicia.

Con respecto a este punto, el abogado David Suárez de la Universidad Eafit explicó que existe una percepción de que si Úribe es imputado por la Fiscalía “habría una mayor benevolencia, que si es imputado por la Corte Suprema de Justicia, ya que la Fiscalía es uninominal y una sola persona lo juzgaría, a diferencia de la Corte en donde habría varios implicados en el proceso”, concluyó.

A pesar de esto, argumentó que no cree que haya beneficios en las investigaciones de Uribe después de su renuncia ya que, “Uribe es un personaje público e histórico y no generaría beneficio alguno que sea imputado por la Fiscalía”.

Por otro lado, cuando le preguntamos al expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Jaime Arrubla, cómo funcionarán las investigaciones una vez Uribe renuncie oficialmente a su cargo, este respondió que “la Constitución es muy clara y todos los cargos políticos tienen fuero, es decir que las investigaciones por presuntos hechos delictivos los investiga la Corte”. Sin embargo, cuando la persona sale de este cargo el fuero cesa, “a menos de que haya cometido un delito a beneficio de su función”. Por tanto, si las investigaciones no tienen nada que ver con sus funciones como senador, la investigación seguirá su curso en la Fiscalía.

Dos abogados, que prefirieron no revelar su nombre, explicaron a ¡Pacifista! que la Corte Suprema de Justicia deberá entonces determinar primero si los delitos por los que Uribe es investigado tienen una relación con su cargo como senador de la República o no. En caso de que sí, sería ese mismo tribunal el que seguiría llevando el proceso. Sin embargo, y según versiones de prensa que citan anónimamente a relacionados con el alto tribunal, este desenlace es muy poco probable.

Frente a escenarios similares, Colombia cuanta con algunos antecedentes. Desde el año 2006, más de 20 congresistas –entre ellos Vicente Blel, Ciro Ramírez y Mario Uribe– renunciaron a su cargo cuando se abrieron contra ellos investigaciones por supuestas relaciones con grupos paramilitares. En ese panorama, la Corte Suprema de Justicia aparentemente perdía competencia para juzgarlos pero, al cabo de un años, con la captura del también excongresista Édgar Torres, por presuntos vínculos con el líder paramilitar alias ‘El Alemán’ y nueva evidencia, la Corte resolvió recuperar la competencia y reasumir algunos de estos casos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS