Foto: Mateo Rueda

El primer año de implementación de lo pactado entre las Farc y gobierno en el Teatro Colón dejó ver que el camino hacia el posconflicto es turbulento. En 2017, la violencia en Colombia recordó, en ciertos casos, aquellas épocas remotas en donde los carteles de drogas eran los dueños del país y guerrillas como las Farc y el ELN estaban en auge.

En ¡Pacifista! rastreamos las acciones más violentas que se registraron este año, de la más reciente a la más antigua. Estas fueron las seis que marcaron el 2017.

1. La masacre de Magüi Payan

El pasado 27 de noviembre, un enfrentamiento entre las disidencias de las Farc y el ELN, dejaron 13 personas muertas en el corregimiento de Magüi Payán, en el departamento de Nariño. Mientras celebraban un cumpleaños en la vereda de Pueblo Nuevo, los disidentes fueron atacados por guerrilleros, al parecer, motivados por disputas territoriales. Esta región, históricamente, se ha caracterizado por ser un corredor importante para actividades ilegales como el tráfico de drogas.

Al ser un lugar de difícil acceso, la masacre solo se conoció después de 40 horas de haber sido perpetuada. Por obvias razones, los pobladores se sintieron intimidados y se negaron a hablar con las autoridades. A esta realidad, se sumó la poca diligencia de las autoridades para hacer el levantamiento de los cuerpos y las necropsias correspondientes.

En el corregimiento habitaban alrededor de 80 personas en unas 25 viviendas, que decidieron desplazarse por temor a lo sucedido. El personero municipal, Wilson Angulo, en conversación con El Espectador, aseguró que “en el lugar hay ausencia total del Estado. Para los campesinos no hay programas concretos para la sustitución de cultivos, no hay ofertas laborales. No hay nada”.

Además de los fallecidos, varias personas resultaron heridas, entre ellas dos menores de edad. Tras el ataque, el ELN dejó plantada su bandera a orillas del río Patía, que recorre esta zona, controlada por las Farc durante décadas.

2. La masacre de Tumaco

Una de las postales que dejó el entierro de uno de los campesinos asesinados. Foto: Mateo Rueda.

A principios del mes de octubre, quedó claro para los colombianos que el posconflicto no había llegado a Tumaco, un pequeño municipio, también en Nariño. Un enfrentamiento entre el Ejército, la Policía Antinarcóticos y campesinos cocaleros en el consejo comunitario de Alto Mira, dejó nueve muertos y más de 50 heridos.

El confuso episodio se dio en medio de un operativo de erradicación de cultivos de coca. Tumaco es el municipio con más hectáreas ilícitas en el país con alrededor de 23.000, lo que se traduce en el 16 por ciento de las hectáreas totales de hoja de coca en Colombia.


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La masacre y la realidad de Tumaco la hicieron ver, entonces, como uno de los retos urgentes del posconflicto: es el epicentro del narcotráfico sobre el Pacífico, es una de las ciudades más violentas del país (en lo corrido del año se han registrado 137 homicidios, 15 por mes),  más del 80 por ciento de sus pobladores viven por debajo de la línea de pobreza, y es la tercera población con mayor número de víctimas del conflicto armado: alrededor de 134.000.

3. El ‘Plan Pistola’ del Clan del Golfo

Un miembro del Gaula desplegado en Quibdó el 11 de mayo tras el atentado con granada a una patrulla policial. Foto: ¡Pacifista!

Un miembro del Gaula desplegado en Quibdó tras un atentado con granada a una patrulla policial. Foto: ¡Pacifista!

En nueve departamentos del país, desde mediados del año, Las Autodefensas Gaitanistas, también conocidas como el Clan del Golfo, pusieron en marcha su llamado ‘plan pistola’ en contra miembros de la Policía Nacional. Al estilo de Pablo Escobar, ese grupo al margen de la ley quiso vengar a sangre y fuego la muerte de Efrén Vargas, hermano de alias Gavilán, el segundo al mando de la organización.

El grupo armado anunció en un panfleto que cualquier policía sería “dado de baja” y pidió a la sociedad civil no acercarse a la Fuerza Pública. La ofensiva sistemática dejó nueve policías muertos y 15 heridos con armas de fuego e incluso explosivos.

Posteriormente, el 1° septiembre, Alias Gavilán fue abatido por un grupo de inteligencia de la Dipol en La Cuarenta, una región del Urabá.

4. Bomba en el centro comercial Andino

Foto: Twitter.

La capital del país parecía ser un resguardo de la violencia que ocurría en los lugares más apartados, pero esto cambió cuando en la tarde del sábado 17 de junio pasado,  una bomba detonó en el baño de mujeres de Andino, uno de los centros comerciales más exclusivos de Bogotá. La explosión dejó tres víctimas mortales y 10 heridos.

En el momento de la explosión, la conglomeración de personas era alta, ya que el domingo se celebraba el día del padre. El hecho fue calificado por el presidente Juan Manuel Santos como un ‘ataque terrorista’.

En el mes de noviembre, la jueza 47 de control de garantías pidió como medida cautelar la captura de nueve personas, señaladas por la Fiscalía General como participes de la explosión. Después de varias especulaciones, el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, atribuyó los hechos al Movimiento revolucionario del pueblo (MRP).


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5. Más de 1.000 indígenas desplazados del Alto Baudó

Este fue el desplazamiento forzado masivo de mayores proporciones del año y el primero del posconflicto. Se dio tras un enfrentamiento entre el ELN y los Urabeños en el mes de marzo. 1.142 indígenas abandonaron el Alto Baudó por temor al fuego cruzado. Alrededor de 248 familias de 18 comunidades se movilizaron desde el oeste del departamento del Chocó hacia Pie de Pató, la cabecera municipal del Alto Baudó.

Los desplazamientos generaron hacinamiento en los albergues improvisados que encontraron las familias, especialmente en el polideportivo, una de las pocas edificaciones en cemento de la cabecera municipal. La situación de emergencia fue evidente por la falta de espacio para los desplazados, la escasez de comida y los limitados servicios de salud.

En la zona del Alto Baudó, hay una alta presencia de cultivos ilícitos por su cercanía con el Pacifico, lo cual hace este territorio muy apetecido por los grupos armados ilegales. Esto sin mencionar la práctica de reclutamientos forzados a lo largo de la cuenca del río Baudó, que el Consejo regional indígena del Chocó ha denunciado durante meses ante la Defensoría del Pueblo.

6. Los 54 líderes sociales asesinados en lo corrido del año

A pesar de que nuestro contador ya va en 66 líderes sociales asesinados desde que comenzó la implementación del acuerdo con las Farc, 54 de esos homicidios han tenido lugar en 2017. Estos hechos demuestran hasta ahora que la seguridad prometida a los líderes sociales en el acuerdo de paz parece haberse quedado en papel.

Lo anterior sin mencionar el aparente desinterés que el ministro de defensa, Luis Carlos Villegas, le ha dado a los asesinatos calificándolos de “líos de faldas o retaliaciones personales” y negando de plano su sistematicidad.

 

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