El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, con las tres funcionarias que se tomaron fotos con ‘Popeye’. Foto: Alcaldía de Medellín

Si hay un alcalde en Colombia que aparezca frecuentemente en los videos de las redes sociales es Federico Gutiérrez. En abril pasado, el alcalde de Medellín fue tendencia en Twitter por perseguir a un fletero. Estuvo conectado más de 48 horas, buscándolo, transmitiendo y protagonizando la persecución en vivo. Al final, el fletero se entregó. “No aguantó la presión y se tuvo que entregar. Y así vamos, uno a uno”, dijo el alcalde – “el alcalde de la gente”, como el mismo se define –.

Antes de que terminara 2017, tres funcionarias, vistiendo chalecos de la Alcaldía de Medellín, se tomaron fotos con Jhon Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’.  Una vez más, el alcalde Gutiérrez eligió Twitter para hacer público su rechazo: “Estamos dando una lucha ética en contra de quienes representan y han representado la ilegalidad. Es una ofensa a las víctimas. No más símbolos de ilegalidad. Mi instrucción ha sido clara”. Contundente.

 

En cuestión de días, Federico Gutiérrez pasó de ser un alcalde indignado a ser un pedagogo sobre memoria y conflicto. Dejó de dar instrucciones desde las redes y se convirtió en un guía del Museo Casa de la Memoria. Invitó a las tres funcionarias a la exposición ‘Medellín|Es’, sobre la historia de violencia en la ciudad. La intención, en principio loable, fue que las tres mujeres aprendieran sobre lo que sucedió en las últimas décadas de violencia y entendieran por qué muchas personas se indignaron por la foto de ‘Popeye’.

Después vino la publicidad. Ellas no fueron las únicas invitadas: también llegaron los fotógrafos de los diarios locales y los camarógrafos de la Alcaldía y los canales de televisión.

 

La oficina de prensa de la Alcaldía grabó cada paso de Gutiérrez en el museo. En un video de un minuto – que obviamente el alcalde publicó en su cuenta de Twitter – aparecen las funcionarias detrás del mandatario, escuchando atentamente sus explicaciones, en silencio. El libreto básico se repitió: una voz en off de Gutiérrez explicando el acto pedagógico, algunas frases de cajón como “las víctimas están primero” – sin mencionar a las víctimas de ‘Popeye’, el victimario por el cual estaba indignado –, unos primeros planos que lo hacen ver como un guía turístico y una declaración de arrepentimiento de las funcionarias al final del video. “Gracias por la invitación, alcalde”.

La mayoría de medios de comunicación titularon que el alcalde había dado una “lección de historia” y pusieron el enlace del video en la noticia. Sin embargo, en el video Gutiérrez no hizo alusión a los victimarios que tanto rechaza; tampoco se refirió a temas específicos como la expansión del paramilitarismo en la Medellín de los noventa. Su lección se quedó en frases como: “lo que hay que poner más alto en este país es la memoria”.

Y es ahí donde se hace evidente una contradicción.

Desde que Gutiérrez se posesionó como alcalde, ha dejado en evidencia el escaso compromiso que tiene la actual administración de Medellín con la construcción de memoria. Y esto se puede retratar en por lo menos cinco ocasiones.

  1. No respaldar el informe de memoria histórica ‘¡Basta Ya!’

En 2015, el exalcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, dejó una reserva presupuestal para financiar el desarrollo del informe de memoria histórica Medellín ¡Basta Ya!, a cargo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el Ministerio del Interior, la Corporación Región y la Alcaldía de Medellín. Los investigadores, como lo confirmó la Unidad Municipal de Víctimas, estaban listos para continuar con la segunda fase de investigación y redacción del informe.

Pese a que la Alcaldía de Medellín adquirió el compromiso de financiar el 50 por ciento del proyecto, Gutiérrez decidió retirarse del consorcio, lo que retrasó la elaboración del informe, el cual quedó a cargo finalmente del CNMH, los ministerios del Interior y de Justicia y de la Corporación Región. El alcalde no explicó las razones de la retirada ni aclaró qué destino tendrían esos recursos reservados para la memoria.

  1. Disminuir el presupuesto para la cultura

De la Secretaría de Cultura dependen varios proyectos relacionados con la construcción de memoria, como el proyecto de bibliotecas públicas. Para 2015, antes de que se posesionara Gutiérrez, la inversión en cultura fue de 126.000 millones de pesos. En 2017 la reducción fue significativa: 102.942 millones de pesos. Por temas administrativos la ciudad también se ha visto afectada: 2017 arrancó con 16 de las 20 bibliotecas públicas de Medellín cerradas por una ausencia de planeación en los procesos contractuales.

  1. Darle la espalda a las Farc

En Antioquia vive el 25 por ciento de las víctimas del conflicto armado en el país. De 1.300.000 víctimas que están registradas en el departamento, cerca de 625.000 están asentadas en Medellín. Lo mínimo que se podría esperar del alcalde de Medellín es que esté presente en los eventos y actos simbólicos para las víctimas. Sin embargo, cuando se trata de la implementación del acuerdo de paz con las Farc, el alcalde ha estado ausente.

El 1 de mayo de 2017, por ejemplo, se realizó el foro ‘La iniciativa: Unión por la paz’. No era un evento más. Por primera vez estaban invitados en un mismo recinto Pastor Alape, de las Farc, Ernesto Samper, Luis Pérez (gobernador de Antioquia) y Federico Gutiérrez. El alcalde de Medellín no apareció en el evento. En una rueda de prensa posterior, Gutiérrez justificó su ausencia: “Yo no me voy a sentar hoy en una mesa con Pastor Alape y con otros cuando las FArc no le han cumplido al país”.

  1. ¿Y la búsqueda en La Escombrera?

En 2015, cuando Gutiérrez fue electo alcalde de Medellín, dijo que la búsqueda de desaparecidos en La Escombrera, un predio ubicado en los límites de la Comuna 13 y el corregimiento de San Cristóbal, era necesaria por un asunto de “responsabilidad social y moral, de un compromiso con un sector de la población que ha padecido las consecuencias de la violencia“.  Pasó un año de la gestión de Fico y la búsqueda seguía en veremos. De hecho, las víctimas no han estado de acuerdo con la intermediación de privados en la búsqueda de los restos, tal como lo ha planeado la Alcaldía de Medellín, pasando por  alto el Plan Integral de Búsqueda, el cual debió concertarse con las víctimas. Los avances de la Alcaldía han sido estériles y el ritmo de las exploraciones, como lo dicen diferentes investigaciones forenses, “se frenaron con la nueva administración”.

  1. Confrontar a un rapero mientras las víctimas están insatisfechas

El 26 de marzo de 2017, el alcalde Federico Gutiérrez habló en las cadenas de radio nacionales, calificando al rapero Wiz Khalifa como un “sinvergüenza” por visitar la tumba de Pablo Escobar y llevar una ofrenda de flores. Que no conocía el dolor de las víctimas, que no se le podían hacer esos homenajes a los victimarios. Gutiérrez repitió el discurso.

Lo hizo justo cuando los grupos de víctimas de la ciudad estaban molestos con él por algunas decisiones administrativas que tomó. Para empezar, para víctimas y los temas de paz, la Alcaldía designó el 0.9 por ciento del presupuesto de los cuatro años de mandato. Después, en la primera Cumbre Metropolitana de Paz, por ejemplo, el alcalde Gutiérrez aseguró que el Área Metropolitana del Valle del Aburrá “no tenía que estar haciendo nada en los temas de paz, para eso hay otras entidades”.

El portal Hacemos Memoria le recordó al alcalde que como presidente del Área Metropolitana en 2016 aprobó el Acuerdo Metropolitano 19, el cual aprobaba la “creación y objetivo de la subdirección de seguridad, convivencia y paz”. Dicha subdirección contaba con unos compromisos explícitos sobre temas de paz y reconciliación.

¿En estos casos, alcalde, no hay que poner a las víctimas primero?

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