Estos son algunos de los defensores de la Séptima, un grupo extenso de ciudadanos que mañana estarán movilizándose en contra de esta megaobra y los efectos colaterales que le traerá al medio ambiente en la ciudad. Foto: Juan Esteban Quintero – ¡Pacifista!

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Por la Carrera 7, desde la 32 hasta la 200, la Alcaldía quiere construir 20 Km nuevos de vía de uso exclusivo de Transmilenio.

La comunidad de Concienbíciate envió una serie de videos esta semana invitando a la ciudadanía al “Septimazo Climático”, una movilización en contra del Transmilenio por la carrera Séptima y en defensa del medio ambiente. La marcha será mañana, sábado, y tendrá como epicentro el Parque Nacional. Los videos despertaron mi curiosidad. En uno de ellos, Armando Rodríguez, líder de la iniciativa, dijo que será un “gran parche” y que, en el fondo, esta protesta está en marcada en una movilización mundial contra los combustibles fósiles.

En otro video aparecen varios ciudadanos criticando el proyecto de Transmilenio por la Carrera 7 y la tala de árboles que por estos días está viviendo la ciudad. En varias ocasiones escuché hablar sobre la emblemática carrera Séptima, pero como no soy de acá, no entendía bien todo el asunto. Quise ir un poco más allá y averiguar quiénes son las personas que están convocando esta movilización y me encontré con que más de 30 organizaciones están apoyando esta manifestación y que, todas, cobijadas bajo una bandera ambiental, han incentivado otras en Nariño, Cali, Barranquilla, Hituango, Meta y Popayán para el mismo sábado.

La causa a la que más le han hecho fuerza es a la de proteger a la carrera Séptima de la construcción de una nueva troncal de Transmilenio, un proyecto liderado por la Alcaldía de Enrique Peñalosa. Al escuchar a varios integrantes de las organizaciones me di cuenta de que podríamos llamarlos “los guardianes de la Séptima”, pues buscan a toda costa proteger este corredor de la capital. El miércoles cinco de septiembre me reuní con ellos, en un lugar que llaman “La Guarida”, muy cerca al antiguo coliseo El Campín. Quise escuchar sus argumentos y, de paso, preguntarles sobre las razones que la Alcaldía ha esgrimido para construir, sí o sí, esta troncal de Transmilenio.

Uno de los más grandes temores de la ciudadanía es que con este proyecto aumente la inseguridad y la delincuencia, y se desvaloricen los inmuebles que colindan con este corredor. Foto: Juan Esteban Quintero – ¡Pacifista!

¿Por qué tan cuestionado?

Con el argumento de organizar la movilidad en el corredor oriental de la ciudad, “recuperar el espacio público y mejorar el entorno humano”, el Distrito pretende, desde la calle 32 hasta la 200, construir 21 estaciones de Transmilenio con taquillas externas, un carril exclusivo para los buses articulados y otro para tráfico mixto. También, de acuerdo con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), se levantarán tres pasos a desnivel, cuatro nuevos puentes vehiculares y otros cuatro peatonales. Hace poco la interventoría del proyecto le dio luz verde a los estudios de diseño realizados por la firma Ingetec. Además, el Concejo de Bogotá ya aprobó los 2,4 billones de pesos de endeudamiento que costará la obra. Esta troncal parece no tener reversa.

Los guardianes de la Séptima, sin embargo, dicen que en este proyecto hay decenas de inconsistencias. Así me lo explicaron cuando llegué a “La Guarida”, en donde fui recibida con una postal que decía “exigimos respeto a toda forma de vida”, decorado con un dibujo de un árbol con raíces gigantescas que formaban dos manos entrelazadas. Edmundo López, vocero de la organización Defendamos la Séptima, me enumeró los temores que giran alrededor de este proyecto: la afectación predial, el peligro para los 75 bienes de interés patrimonial que hay por esta histórica vía, la desvalorización que podrían sufrir los inmuebles que colindan con ella, el posible detrimento patrimonial cultural en esta vía y, “lo más grave de todo”, los 700 árboles que podrían ser talados en la ejecución de la obra. Ellos dicen, además, que 100 de esos árboles son de “conservación patrimonial”.

Mientras que el Distrito dice que con esta obra se reducirá la contaminación por la cantidad de buses viejos que saldrán de circulación, los opositores aseguran que el cambio no es significativo y que la tala indiscriminada de árboles sería fatal. Foto: Juan Esteban Quintero – ¡Pacifista!

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que en este proyecto la Alcaldía ha negado la participación ciudadana, han adelantado reuniones de socialización pero dando a conocer las decisiones unilaterales; no permiten la discusión con la gente. No hay estudios comparativos, los que supuestamente habían contratado no han hecho sino prorrogarlos y cuando finalmente dicen que están, no los sacan a la luz pública. Esto también se debe a un conflicto de interés gigante por parte del alcalde Peñalosa porque él recibió un millón y medio de dólares por parte del Instituto de Políticas de Transporte y Desarrollo (ITDP) por sus siglas en inglés,  que lo puso de representante a viajar por el mundo para promocionar buses Volvo”, comentó López.

Según Defendamos la Séptima, tanto ha sido el ocultamiento de información a la ciudadanía desde el Distrito, que cuando le plantearon a la dirtectora del IDU, Yaneth Mantilla, que abriera un espacio para definir otras alternativas, ella les respondió que Peñalosa había ganado las elecciones y  que tenía las mayorías políticas en el Concejo: dos requisitos que bastaban para seguir adelante con la obra. “La alcahuetería y la forma como nos ocultan información es una falta de respeto. La licitación que supuestamente era en agoto no la abrieron, y eso es porque están terminando de manera chambona los estudios y diseños”, agregó López.

Cuando le preguntamos al IDU sobre la socialización del proyecto nos dijo que a la fecha se han desarrollado 57 conversaciones con más de 1.312 personas. “Los estudios y diseños han sido socializados en diferentes oportunidades y con actores de toda índole interesados en ellos. A partir del 21 de mayo de 2018, inició la implementación de la campaña ‘100 conversaciones por la séptima’ cuyo objetivo es generar espacios de diálogo con ciudadanos, funcionarios y representantes del sector privado para conversar alrededor del proyecto”, aclararon.

El lío de los estudios

Cuando Edmundo me mencionó el tema de los estudios del proyecto, a mi cabeza llegaron las imágenes de las noticias sobre denuncias de estudios mal formulados e incompletos:  “Transmilenio por la Séptima avanzará pese a dudas en diseños”, “Los pequeños detalles ignorados en los diseños de Transmilenio por la Séptima” y “La Séptima se respeta”.

De acuerdo con las organizaciones que se oponen al proyecto, entre otras la Corporación Cívica de Propietarios para la Defensa de los Bienes Inmuebles de Interés Cultural, la firma Ingetec, encargada de los diseños, es la misma que hizo la interventoría de Hidroituango y, en lo que va del proceso, ha incumplido cuatro veces el contrato. Esto ya lo había advertido la interventoría del proyecto de Transmilenio, la cual ha señalado en diferentes ocasiones que la información de Ingetec está incompleta. Según la interventoría, Ingetec se demoró más de lo previsto entregando los estudios de geotecnia y los precios unitarios del proyecto. Además de la incertidumbre que genera la falta de estudios, las organizaciones ciudadanas aseguran que con la megaobra se violaría el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá y afectaría monumentos nacionales como el Parque Nacional, el cual se vería afectado en por lo menos 4.000 metros cuadrados de su extensión.

Para el Distrito, la oposición de las organizaciones ciudadanas se basa más en fundamentos políticos que técnicos. Al preguntarles por los estudios, nos contestaron que en este momento hay 10.000 folios y documentos técnicos que soportan el proyecto y que pueden ser consultados. Según la Alcaldía, actualmente se mueven 18.000 pasajeros en 300 buses hora sentido y con esta construcción esperan que para 2021 se movilicen 19.000 pasajeros en 140 buses. Además, la velocidad del trayecto pasará de 18 Km por hora a 23. Así las cosas, un ciudadano  podría recorrer la Séptima  en 50 minutos, en lugar de 120, lo que hoy dura un trayecto. El Distrito dice que más de dos millones de personas resultarán beneficiadas, y que la obra cambiará el entorno a un modelo más “urbanizado”. Sobre los predios que resultarían afectados, el IDU nos dijo que de los 27.765 predios que colindan con este corredor, solo se afectará el 1%, es decir cerca de 300.

Armando Rodríguez, líder de Concienbíciate. Foto: Juan Esteban Quintero – ¡Pacifista!

Si bien los guardianes aceptan que estos nuevos vehículos tienen menor emisión, su envergadura, dicen, es mayor. “Son una sierra mecánica que anda por la ciudad. Lo que ha probado la práctica es que Transmilenio no puede ser la forma principal en la que se movilice la población. El metro es el único con la velocidad y capacidad de carga capaz de mover a la población, pero no el elevado de Peñalosa”, aseguran.

Alicia Gómez, de la Asociación Ambiente y Sociedad, es una de las promotoras del “Septimazo Climático”. Ella me explicó que, si bien Bogotá cuenta con un Plan Distrital para la Gestión del Riesgo y el Cambio Climático y la Alcaldía busca aumentar el uso de la bicicleta, la calidad del aire no es la mejor.  “La Secretaría de Medio Ambiente de Bogotá ha declarado que el 56% de los contaminantes provienen del transporte (autobuses, automóviles, articulados, etc.) Por otro lado, es una ciudad con una baja cantidad de árboles por habitante (uno por cada 7 personas). A esto se le suma que no se encuentran distribuidos uniformemente. En el caso específico del Transmilenio por la Séptima, están en riesgo casi mil árboles.Esto no solo genera un impacto directo a la salud de los habitantes, si no también emitirá CO2 al aire”.

Para Germán Prieto, profesor del programa de especialización en Transporte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (UJTL), el Transmilenio por la Séptima es  “necesario” para el bienestar de la ciudadanía. “Las personas que utilizan transporte público en este corredor se están demorando dos horas para desplazarse del centro al norte, o viceversa. Y lo hacen además en condiciones muy complejas de congestión y de espacios peatonales. ¿Qué creen que contamina más? ¿Cientos de buses pequeños, muchos de ellos viejos, del transporte colectivo tradicional, obsoletos, en la mitad de un trancón, o  menos buses tipo Euro V (con menos emisiones de gases) pasando a velocidad crucero? Yo siento que aquí hay  mucho sofismo y esto se ha vuelto un tema encarnizado de un alcalde que esta empecinado en hacer algo y unos ciudadanos que dicen que no es así. Perdemos objetividad, hay que olvidar quién es el alcalde, dejar la forma, e irnos al fondo”.

Render del proyecto Transmilenio por la Carrera 7 con calle 45. Alcaldía de Bogotá.

Finalmente, la ciudadanía también ha cuestionado el posible incremento de inseguridad por la obra, a lo que el Distrito ha respondido que habrán cámaras de videovigilancia enlazadas con la Policía y la Secretaría de Seguridad, además de acompañamiento de autoridades en cada estación. Los opositores y activistas piden a gritos que se frene todo y se convoque a la ciudadanía, a los vecinos residentes, usuarios de bicicleta, académicos y al Distrito para que adelanten un proceso serio de participación y, así, “poder elaborar un plan maestro de movilidad que incluya una red de metro y que tenga como primer componente un metro subterraneo a lo largo de la 11 y 13”.

Argumento va, argumento viene pero las partes no han alcanzado un consenso. Lo cierto es que el proyecto va viento en popa y nada parece frenar los planes de Peñalosa. Sin embargo, cuando visité La Guarida sentí un aire especial. Todos sonreían y se escuchaban entre sí. Los celulares se sentían lejanos y todos prestaban atención a lo que decían los demás. Cuando llegó el momento de la toma de fotografías para este artículo, un grupo de alrededor de 20 personas posaron afuera del edificio, sobre una gigante pancarta que llevaba su nombre y arriba un cable negro de púas que sirve para encercar el lugar.

Había postales de bicicletas por todos lados, plantas, música y mesas de madera que utilizan de silla cuando salen a fumar. Les dije que para la foto primero hicieran cara de rudos, resistentes, superhéroes porque así es que muchos vemos a la gente que se para y defiende causas que parecen perdidas. Todos se rieron y la cámara en manos de Juanes empezó a hacer clic. De repente alguien gritó “esperen, que vienen más”, y en menos de dos minutos las personas casi no cabían en el cuadro. Los guardianes de la Séptima parecían muy convencidos de la causa que están defendiendo. Con este ánimo de lucha se van a movilizar mañana, a las dos de la tarde, desde el Parque Nacional hasta el Parque de los Hippies. Y no será una movilización cualquiera: los ciudadanos verán, si transitan desprevenidamente por la Séptima, actividades culturales y musicales. #ÚnetePorElClima

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