Marc Silver es conocido por sus documentales 3 1/2 minutos, 10 balas y ¿Quién es Dayani Cristal?

“¿Quién es el mono gringo?”, preguntaban los comandantes de las Farc en su campamento mientras Marc Silver filmaba los últimos momentos de guerra, él solo se sentía privilegiado de poder documentar un proceso histórico como las negociaciones de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla más vieja del país.

Después de haber ganado un premio en el Sundance Film Festival de Estados Unidos, Silver decidió incursionar en el Proceso de paz colombiano para mostrarlo de una manera más artística y menos política. El fin de la guerra, entonces, es la apuesta de este británico por dar a conocer la parte humana e íntima de las partes encontradas en la negociaciones de paz de La Habana y será estrenado en el país el próximo jueves 21 de septiembre. ¡Pacifista! se sentó a hablar con el documentalista para entender sus motivaciones y su fascinación por la transición de la guerra a posconflicto.

Usted ya debía tener una imagen de las Farc antes de venir a Colombia, ¿Cambió su perspectiva luego de conocerlos?

Sabía lo más básico de las Farc, lo más cliché, es decir, las razones sociales por las cuales habían nacido, su conexión con el narcotráfico y que secuestraban gente. Uno de mis  trabajos como director es mostrar algo que no se sepa de las Farc, creo que en mi tiempo con ellos (aproximadamente año y medio, sobretodo en La Habana y en el campamento de las Farc), aprendí que eran muy estratégicos en sus procesos, eran excepcionalmente abiertos, muy progresistas y pensaban mucho en su futuro. Llegaron a un punto donde entendieron los puntos negativos del camino que habían recorrido hasta la actualidad, pero eran muy pro-paz.

En un principio hicimos una presunción de que la narrativa se iba a tratar de la tensión entre el Gobierno colombiano y las Farc, pero después de un par de meses entendimos que no era así. Obviamente había puntos encontrados y era una negociación complicada, pero la tensión real estaba entre la mesa de negociación y Uribe, eso fue un gran cambio en mi manera de entender el conflicto y la manera de contarlo.

¿Cómo se documenta un momento de esta magnitud sin tomar partido?

En mi experiencia, encontré que estamos en un punto de la historia donde nos podemos beneficiar de aprender de un punto de vista con el que no estamos de acuerdo, así se incrementa la validez de un argumento. El hecho de que el ‘No’ haya ganado el plebiscito, nos hizo repensar la película para mostrar todo desde un punto más neutral, la idea es que el espectador internacional se pregunte al final de la película si votaría ‘Sí’ o votaría ‘No’ (en el plebiscito), porque había razones válidas para votar por cualquiera. El problema es la manera en que los políticos lo mostraron y segmentaron a las personas, a mi modo de ver, esta manera de hacer política está pasada de moda. La pregunta válida es ¿qué precio está dispuesto a pagar para que la guerra se acabe?

¿Qué lo llevó a hacer este documental?

Yo había hecho dos documentales situados en Sudamérica (Honduras y México), que hablaban de problemas sociales, derechos humanos y de inmigración. Algunos productores en Colombia vieron los documentales y me convencieron de hacer un documental acerca del Proceso de paz.  Hasta ese momento yo sabía que había un proceso de paz en curso, pero no sabía nada más.

Los productores tenían un acceso muy bueno a momentos especiales y para mi –que hago documentales acerca de momentos muy íntimos de las personas, más allá de las noticias como tal- era necesario este acceso. No quería que fuera un documental basado en entrevistas, además por no ser Colombiano ni haber vivido allí, era muy difícil preguntar acerca del conflicto, la historia y la política. Quería mostrar el conflicto de una manera muy creativa. Una vez tuvimos el acceso establecido con el presidente y las Farc, me pude sentir lo suficientemente cómodo como para hacer un documental.

La tensión real estaba entre la mesa de negociación y Uribe

¿Cuál fue el momento más emocionante?

Hubo algunos momentos significativos, obviamente el resultado del plebiscito fue un momento muy dramático, estar en el Palacio presidencial mientras se sabían los resultados fue un completo privilegio. También fui a la iglesia en Bojayá cuando las Farc pidieron perdón públicamente, este fue un momento muy poderoso. Por otro lado, en un momento en el campamento de las Farc, cuando estaban discutiendo lo que significa el futuro para ellos de una manera más personal, me pareció muy conmovedor y rompió mis estereotipos de lo que pensaba de este grupo armado, eran personas y no una organización.

¿Qué pensó con el resultado del plebiscito?

Viniendo de Inglaterra, ya había experimentado el Brexit, que fue una gran sorpresa. Sabía que el No tenía la posibilidad de ganar, claro que me sorprendí, pero sabía que había la posibilidad. Cuando pasó, yo estaba en la presidencia, aunque también teníamos una cámara con Uribe y otra en La Habana con los comandantes de las Farc. Los de la presidencia me decían que este era el Brexit de Colombia.

Siento que hay una especie de contra-corriente pasando en el mundo: el brexit, el plebiscito, Trump ganando las elecciones. Esto define la época por la que estamos pasando.

Vea también: Una mirada artística al proceso de paz

¿Este documental es hecho para los colombianos o para extranjeros?

Yo diría que para ambos, pero con diferentes razones. Los colombianos van a leer el film de una manera distinta porque ellos han vivido con esto por más de 50 años. Sin embargo, el extranjero podría leer libros si quisiera saber de la historia del país, pero podrían ver documentales que tienen perspectivas muy interesantes también. Creo que nos las arreglamos para hacer algo interesante tanto para el colombiano como para alguien que no lo es y no sabe nada del país.

El colombiano tiene mucha versiones y verdades acerca del conflicto y su resolución, pero este documental ofrece una percepción que las noticias diarias no ofrecen, igualmente para un extranjero, se muestra suficiente historia como para entender el valor del Proceso de paz. Lo más impactante es la emotividad de los colombianos, así que espero que hayamos vuelto el film lo suficientemente atractivo para ambos públicos.

¿Por qué, a parte de las visiones del gobierno y las Farc, decidió incluir la visión de un periodista?

Si se está intentando hacer un documental de una manera observacional, entonces una vez tuviéramos establecido el acceso al detrás de cámaras del proceso, lo que nos faltaba en la construcción del film era cómo mostrar información al espectador sin tomar partida por uno de los bandos. Claramente, ni Santos, ni ‘Timochenko’ ni Uribe iban a dar una visión neutral del conflicto.

Necesitábamos alguien que haya experimentado la historia pero de una manera más cercana a la gente. Un periodista podía funcionar muy bien para hacer esto, así que descubrimos que él podía unir los puntos restantes entre los dos bandos de una manera creativa e íntima. Confiaba en él como un personaje sin importar su opinión política del Proceso de paz, porque sabía que lo sucedido en Colombia era algo muy importante para él y para su historia.

¿Por qué no entrevistó al ex presidente Uribe?

Hicimos muchas solicitudes, pero nos dijeron que la única manera de hablar con él era si presentábamos la entrevista completa, sin ningún cambio o edición, así que no valía la pena. Sin embargo, conseguimos acceso a lugares donde él estaba. Para mi fue un error porque Uribe perdió la oportunidad de participar en un film para que la gente de afuera de Colombia escuchara su opinión. La única razón por la cual alguien pediría eso es porque los medios han tergiversado mucho su discurso. Me hubiera encantado que hiciera parte del documental.

 

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