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Foto: Mateo Rueda

Diego Bautista, director de Paz Territorial de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Foto: Mateo Rueda

Diego Bautista lleva dos años y medio en el Gobierno. Llegó al equipo del alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, para implementar el concepto de “la paz territorial”. Esa paz, como Bautista ha dicho en otros medios, comienza con una cuota inicial: las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN).

Pero la instalación de las Zonas ha estado llena de problemas. El gobernador de Antioquia, Luis Pérez, ha dicho que la implementación arrancó de manera desordenada, y algunas ZVTN tienen cultivos de hoja de coca.

En el día D+13, hablamos con Bautista, el encargado de poner en marcha las Zonas, que serán el primer paso de las Farc hacia su reincorporación a la vida civil y el primer gran reto de la institucionalidad para el posconflicto.

¿Cuál es el panorama actual de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización?

Las Zonas tienen dos grandes componentes: uno es instalar las sedes del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV), que quedan por fuera y al lado de las Zonas, y la otra es instalar los campamentos de las Farc, que quedan adentro. Nos hemos movido en los dos frentes, aunque hay más avances en terminar las sedes del MMV que los campamentos.

Las zonas presentan avances heterogéneo,  y nos hemos encontrado con muchas dificultades. En primer lugar, los temas geográficos han sido complejos, no es lo mismo un mapa que un territorio real: hay ríos, accidentes geográficos atravesados. Y como uno de los principios fundamentales es sostener contacto con la comunidad y mantener el Estado de Derecho, ha sido difícil la negociación de arriendos con los dueños de algunos predios donde va a ser o la sede del MMV o los campamentos de las Farc.

Garantizar las condiciones mínimas de habitabilidad en las Zonas también ha sido difícil. Nos hemos encontrado con que tampoco puede haber una solución homogénea, no es lo mismo la zona de Caño Indio (Norte de Santander), que la de Policarpa (Nariño), que tiene otro clima. Hemos venido enfrentándonos a ese problema y la idea es ir avanzando.

¿Por qué hay más avances en las sedes locales del Mecanismo de Monitoreo que en los campamentos?

Porque cuando ganó el No en el plebiscito la mayor preocupación del otro día fue cómo mantener el cese al fuego. Lo que acordamos con las Farc fue mantener eso y el diálogo en La Habana —mientras manteníamos el diálogo político en Colombia—, estableciendo puntos de preagrupamiento de la guerrilla mientras se solucionaba el limbo. Esos puntos necesitaban la verificación tripartita y por eso avanzamos más rápido en la construcción de estas sedes.

En cuanto a las Zonas, antes del 2 de octubre ya habíamos avanzado con visitas de reconocimiento y negociación de precios de arrendamiento. El trabajo continuó, a pesar del revés de ese día, porque los puntos de preagrupamiento quedaron cerca de las Zonas para que el desplazamiento de las Farc fuera más corto.

¿Los predios de las 27 Zonas Veredales ya están definidos?

Hay algunos problemas en algunos sitios, que en todo caso son menos de cuatro. En Icononzo (Tolima), por ejemplo, estamos terminando de negociar con el dueño del predio. Estamos muy interesados en que se preserve la seguridad de las Farc y tenemos que encontrar el mejor espacio para eso. También necesitamos cuidar a las comunidades y, especialmente, que el MMV pueda hacer esa labor, que no tarde horas para llegar a los campamentos, sino que pueda transitar de día y de noche por las Zonas Veredales.

Ha habido una serie de eventos respecto a ese tema: algunos propietarios han pedido valores muy altos de arriendo, más para presionar una negociación de otros temas —como cultivos de uso ilícito— que porque realmente el predio valga ese precio. En otros lugares, el dueño no ha querido arrendar, como en el caso de Villarica (Tolima). Por eso la movimos.

¿Cómo está la situación en la vereda Caño Indio, en el Catatumbo, donde sabemos que hay cultivos ilícitos en el predio donde se va a instalar la Zona?

Lo que nos habíamos propuesto era llegar a un acuerdo no solo con los dueños de las fincas, sino también con los propietarios aledaños a la Zona, con un enfoque gradual. Allí no podía haber cultivos, porque no tiene ninguna presentación.

Les propusimos quitar los cultivos de coca en la vereda y en una zona de amortiguamiento, y luego establecer un plan de sustitución con las comunidades.

Queremos aprovechar que tenemos un acuerdo (sobre el tema de drogas, incluido en el Acuerdo Final), y a partir de ahí iniciar un plan de sustitución de cultivos con esa y otras comunidades.

Las Farc nos pueden ayudar a terminar los campamentos en las Zonas Veredales

¿A ellos les sonó?

Ellos tenían una propuesta distinta: estaban pensando en abordar de una vez lo de las cuatro veredas. Nosotros consideramos que ese tema es importante, pero es más complejo. Arrancar haciendo un plan en cuatro veredas, en este momento, nos parecía muy difícil. Seguramente vamos a seguir conversando sobre el plan de sustitución, pero la instalación no da espera.

Yo les decía a los campesinos que era mucho más conveniente hacer esa discusión con una zona funcionando que sin zona. Hacerla con los ojos del país encima, y poder tener un diálogo más positivo. Sin embargo, no pudimos llegar a un acuerdo.

¿Por qué?

Ellos querían que la ayuda fuera por 36 meses, luego se bajaron a 24. Según el acuerdo, la ayuda para cada familia es de 12 meses. Ahí, sin embargo, hubiéramos podido llegar a un acuerdo. Les ofrecimos $3.5 millones por familia, una sola vez, y un millón por 12 meses más en el tema de proyectos productivos.

Lo que acordamos fue visitar la zona con instituciones diferentes a las que tienen que ver con cultivos ilícitos. El problema en sitios como Tibú es de desarrollo regional, de vías, de asistencia técnica, de productos, de una inversión del Estado mucho más integral en lugar de sustituir cultivos y entregar unos estipendios.

Al final, no llegamos a un acuerdo sobre eso.

¿El Gobierno cree que la zona de Caño Indio se va a mantener?

Estamos replanteando el tema, sin que esto signifique que no vamos a seguir dialogando para establecer un plan de sustitución de cultivos. Estamos mirando si podemos buscar una mejor ubicación, para que la comunidad esté tranquila y que no tenga esta situación problemática de desacuerdo. Estamos revisando otras zonas distintas a Caño Indio.

Firmamos un documento de intención, pero no quisimos firmar un acuerdo. No íbamos a firmar cualquier acuerdo, porque estamos llenos de compromisos que no se cumplen.

Después del día D+5, surgieron versiones que decían que los guerrilleros llegaban a las Zonas Veredales y tenían que devolverse porque no estaban listas. ¿Es cierto?

La coordinación entre la Fuerza Pública y las estructuras de las Farc es milimétrica, por lo que no se ha presentado ningún hecho lamentable. Para ingresar a las Zonas, los guerrilleros necesitan unas condiciones mínimas, así que no es cierto que hayan llegado a los territorios y se hayan tenido que devolver.

¿Cuáles son esas condiciones mínimas?

Que haya un lugar de habitabilidad, de vivienda, que sea factible un servicio de salud y que haya un abastecimiento de alimentos y de intendencia o ropa. Estas son las condiciones básicas.

Sobre el tema de habitabilidad hemos tenido diferencias. Especialmente porque siempre hemos pensado que estas son zonas transitorias, que a los 180 días se acaban. Lo que suceda después será el resultado de un plan de reincorporación. En ese sentido, instalar infraestructuras con carácter duradero no tiene sentido. Sin embargo, entendemos que las Farc necesitan condiciones dignas de habitabilidad.

Ya acordamos unas visitas conjuntas de delegados de las Farc con miembros de la Unidad de Gestión de Riesgo para ir a cada zona y determinar una mezcla entre carpas colectivas y autoconstrucción. Lo que sigue ahorita es dejar los materiales para que empiece la construcción. Eso ya ha comenzado en algunos territorios.

Foto: Mateo Rueda

Es probable que, según Bautista, la Zona Veredal del Caño Indio se cambie de lugar. Foto: Mateo Rueda

Muchas estructuras de las Farc podrían entrar a la Zona y ayudarnos a terminar de construir los sitios de habitabilidad.

En el tema de salud, el compromiso es que hagan parte del régimen subsidiado, para lo cual acordamos que nos entregan las listas de sus miembros y nosotros los afiliamos al sistema para que puedan ser cubiertos por los hospitales regionales. En cualquier caso, habrá un puesto de salud que quedará cerca de la zona para que atienda a los guerrilleros y también a las comunidades.

¿Los médicos y enfermeros de las Farc integrarían ese sistema de atención?

Estamos en esa revisión. Hay mucho personal de las Farc apto para prestar ese servicio, pero necesitamos comprobar unas aptitudes que podamos ver de qué tipo de enfermero o enfermera se trata y evaluar qué tipo de servicios puede prestar. No es lo mismo atender gente en el monte que verlo bajo nuestro sistema de salud, así que la idea es ir viendo quiénes son aptos para integrarse al sistema.

Es posible que cambie la ubicación de la Zona de Caño Indio

¿En qué puntos se han logrado menos avances en la construcción de las Zonas Veredales?

En las que cambiamos más recientemente hemos llegado tarde al proceso de entendimiento: Monterredondo (Cauca), Icononzo (Tolima) y Caño Indio (Norte de Santander), porque no hay acuerdo con las comunidades. En Anorí (Antioquia) tenemos un atraso mayor al de las demás zonas y en Vigía del Fuerte (Antioquia) es complicado por la zona geográfica.

Hay que tener en cuenta que además del campamento y de la sede de Monitoreo tenemos que entrar unos contenedores o estructuras en las que se va a hacer la dejación de armas. Con ayuda de los ingenieros militares hemos logrado abrir trochas para poder tener un mejor acceso a las zonas para que entren el contenedor, los camiones abastecedores y demás.

¿El día D+30 estarán las condiciones mínimas de todas las Zonas Veredales para que entren los guerrilleros?

Si bien la movilización de las Farc hacia las Zonas comenzó el día D+5, la planeación del Gobierno es que el día D+30 hayan terminado de entrar a esos campamentos. Eso no va a ser una cosa que ocurra simultáneamente, el mismo día, sino que van a entrar en unas Zonas más rápido que en otras. Una vez estén en los campamentos, hay unas cosas que vamos a terminar de acabar con ellos mismos, incluso recurriendo a mano de obra de las Farc para terminar campamentos colectivos, sitios de alimentación, recepciones.

Lo que hemos acordado es que ese trabajo lo vamos a hacer de la mano con ellos.

¿Cuánto cuesta instalar una Zona Veredal?

Es muy difícil. Los arriendos en las áreas donde estarán los campamentos están entre 4 y 4 millones y medio mensuales, y los arriendos de las sedes locales valen más o menos un millón, porque son más pequeñas. No tengo los costos exactos de más cosas.

Lo que se paga en realidad es el arriendo para el campamento y para el mecanismo, no se paga por el territorio. El territorio funciona igual, pero bajo unas lógicas especiales. La gente sigue transitando por las zonas como siempre.

¿De dónde sale la plata para construir todo esto?

Del Gobierno y de Naciones Unidas. Nosotros nos hemos dividido 50-50 para el tema de campamentos y sedes del MMV. Para los temas de abastecimiento, pone más dinero el Gobierno que la ONU.

¿Cómo ha sido el proceso de abastecimiento para la subsistencia de las Farc?

Hemos hecho dos ciclos de abastecimiento a todos los puntos de preagrupamiento. Quien está a cargo de eso es la Agencia Nacional Logística. Lo siguiente es seguir incrementando la participación de insumos, alimentos, víveres de la gente local. El compromiso es que esto beneficie la economía de las personas de la región. Seguramente en el tercer ciclo de abastecimiento todos los insumos serán locales.

¿Las Farc, entonces, ya no ponen un peso para su manutención?

No. Seguramente habrá temas que conservan de inventarios, pero el compromiso del Gobierno era atenderlos con abastecimiento. Entre otras cosas, para evitar incidentes como el robo de gallinas y de ganado, cosas que rompen el cese al fuego con la comunidad.

En las Zonas Veredales estarán guerrilleros que, más adelante, tendrán que comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). ¿Qué va a pasar el día D+181 con estas personas?, ¿a dónde van a ir?

La zona se acaba. Seguramente habrá que ver la infraestructura penal que existe hoy para ver cómo estas personas o se quedan ahí —en condiciones especiales— o se trasladan a centros penitenciarios regionales, o estamos estudiando bajo qué figura pueden ellos esperar el resultado de su proceso ante la justicia especial.

En este momento estamos definiendo ese tipo de cosas. La extensión de las Zonas no se va a hacer como respuesta al tema de la JEP, son procesos distintos.

Todos los guerrilleros tienen que, el día D+180, salir de la Zona Veredal entonces…

El día 180 tiene que haber unas rutas de reincorporación y tiene que haberse resuelto el tema de aquellos que van a hacer su proceso ante la justicia especial.

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