Fotomontaje: Juan Rubio – ¡Pacifista!

El senador Gustavo Bolívar publicó varias actas presuntamente adulteradas a favor del candidato uribista. Hay otras en las que Petro se ve beneficiado. La Registraduría señala que pueden ser “errores humanos”.

No habían pasado más de cuatro horas después de que la Registraduría publicara las actas de escrutinio de las elecciones de primera vuelta, cuando diferentes grupos de ciudadanos comenzaron a denunciar presuntas irregularidades. Quizá las quejas que tuvieron más eco fueron las de Gustavo Bolívar, senador electo por parte del partido de Gustavo Petro. A través de su cuenta de Twitter publicó varias fotos de las actas en donde se pueden ver tachones o números casi ilegibles. La mayoría de esos tachones beneficiarían a Duque. De hecho, se hizo viral una de las imágenes porque el jurado pasaba de apuntarle 33 votos al candidato del Centro Democrático a 133.

 

No obstante, en ¡Pacifista! encontramos otros ejemplos donde los números extraños, en caso de que no fueran reales, le darían ventaja a Petro. Observemos algunos de los ejemplos.

 

Esta acta –todas están disponibles en la página web de la Registraduría–  es de la mesa 5 del barrio Santa Cruz, en Medellín. Hay una suerte de tachón que parece que le diera 74 votos a Petro; sin embargo, cuando sumamos todos los votos confirmamos que se trata de 14 votos, no de 74.  Ahora veamos algunos de los ejemplos donde sucede algo similar, pero con Duque:

Esta es una copia del acta de la mesa 3 del puesto de la cabecera municipal de Cachipay, Cundinamarca. El número de votos para Iván Duque es ilegible: ¿108, 148? Además de los otros ejemplos que publicó Gustavo Bolívar, en las últimas horas han aparecido otras actas bastante confustas. Veamos esta:

¿Qué dice la Registraduría sobre estas actas? 

Hablamos con el equipo de comunicaciones de la Registraduría sobre las denuncias que se han hecho virales en los medios.  Lo primero que nos explicaron es que esas actas las llenan los jurados después de las votaciones, por lo que es previsible que en algunas ocasiones aparezcan tachones. Lo importante, nos dijeron, es que coincida el número de personas que votaron con los votos que aparecen allí anotados. En los casos que analizamos no vimos ninguna alteración al respecto. “Los testigos electorales están ahí en las mesas para verificar que no se presente ninguna irregularidad en ese sentido. Incluso pueden pedir reconteo de votos”, nos dijo el equipo de comunicaciones.

Después, nos explicaron, esas actas pasan por comisiones escrutadoras que verifican si se alteraron o no los números. “En esa instancia se reciben las reclamaciones. El jurado puede equivocarse. Digamos que pone 69 y era 9 pues ahí hay lugar a una reclamación y todo eso se debe resolver en el escrutinio”. De acuerdo con la Registraduría, desde el domingo a las 4 p.m. están trabajando las 2.080 comisiones escrutadoras en todo el país. Las actas pasan primero por una comisión auxiliar municipal y una general. En las tres fases, nos contaron, los testigos electorales o los representantes de los partidos pueden pedir un reconteo de votos.


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El margen de error no es una novedad y, según la misma Registraduría, usualmente se presentan reconteos. Esta vez, antes de la segunda vuelta (17 de junio), tienen que estar todos los votos verificados. “Las diferencias entre los resultados del preconteo y las actas de escrutinio pueden originarse por errores en la digitación que realizan las casi 17.000 personas encargadas de la transmisión y recepción de datos, que se dictan vía telefónica: es posible que en la llamada una persona dicte un dato, por ejemplo ‘tres’ y al otro lado de la línea se entienda otro, por ejemplo ‘trece’. Sin embargo, históricamente el margen de error es bastante bajo y en todo caso precisamente para ello se publican en la web los formularios E-14, que son los que tienen validez durante el escrutinio”.

Ante la polémica que han generado las rayas en las actas han salido a relucir algunas provenientes de Chocó, donde resolvieron el problema con asteriscos.

 

 ¿Y qué dicen las organizaciones garantes?

La fundación Paz y Reconciliación (Pares) publicó hace poco un informe que denunciaba los tipos y posibles casos de fraude electoral que se presentaron en las elecciones de Congreso del pasado 11 de marzo. Como lo contamos en ¡Pacifista!, desde antes de los comicios de la primera vuelta de las presidenciales existió el riesgo de alteración de documentos electorales, fuera por jurados de votación que quisieran alterar los resultados o por una red conformada por funcionarios y exfuncionarios de la Registraduría, abogados y jurados de votación que vendían sus servicios para la adjudicación de votos.

Según la información de Pares, lo que esta red haría sería alterar los números de los formularios en el proceso de preconteo de votos, luego de las 4 de la tarde cuando las votaciones se acabaran. Para esto tendría que existir la complicidad de los jurados de votación, pues son ellos los que están encargados de reportar el número de votos en cada mesa. Otro fraude que se denunció como una posibilidad para este momento de preconteo sería en la digitalización de los formularios E-14 claveros (que no son los que aparecen escaneados en las denuncias de redes sociales), para cambiar el número de votos de los candidatos en los formularios E-24.

Hay que aclarar que los documentos E-14, que evidencian las presuntas irregularidades, no tienen ningún valor jurídico dentro de los resultados finales de las votaciones, y se utilizan solo para informar a la ciudadanía. No obstante, un representante de Pares nos dijo que van a adelantar una investigación sobre estos formularios.


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Por otro lado, la MOE (Misión de Observación Electoral), que se encarga en todas las elecciones de supervisar su desarrollo y advertir de las posibles irregularidades, confirmó que estas denuncias tienen sustento pero que, al tratarse de los E-14 y no de los formularios E-14 claveros, no tienen el fundamento jurídico para evidenciar un fraude. Fabián Hernández, vocero, nos dijo que “hasta ahora lo que ha observado la MOE es que estos formularios con errores pueden modificar el resultado final del preconteo, pero no es lo suficiente como para cambiar la decisión final. Se mantendrían en los mismos lugares los candidatos”.

Fabián Hernández le atribuyó estos fallos al error humano y dijo que estas cosas pasan en todas las elecciones. Explicó también que esto puede suceder por la precariedad del sistema electoral de nuestro país: “el proceso electoral colombiano es demasiado manual, hay demasiadas manos llenando muchísimos formularios. Entre la apertura de las urnas y la declaración del resultado, se diligencian 102.967 actas y formularios legales entre E-14 -que son tres-, E-24, E-26 y actas generales de escrutinio”. 

También advirtió que en el proceso intervienen muchas personas, y que eso puede facilitar que hayan errores o permitir un fraude: “la seguridad del escrutinio depende de 580.344 jurados de votación, 6.240 miembros de comisiones escrutadoras, es decir jueces, notarios, registradores y funcionarios de la Registraduría. Esa es la cantidad de gente que le mete la mano a las elecciones, porque es un proceso básicamente manual. El error humano y la posibilidad de que los jurados le metan la mano a las cosas es muy fácil, el sistema permite eso. Sin embargo, eso no es indicativo ni decisivo frente al resultado final”.

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