Foto vía Twitter.

 

Daniel hizo parte de la campaña de máscaras en las esculturas de Fernando Botero en contra de la contaminación. Foto: Cortesía Daniel Suárez.

Esta semana, después de teñir de rojo varias fuentes hídricas del centro de Medellín, Daniel Suárez y otros miembros de grupos de movilización ciudadana se entregaron ante las autoridades con la certeza de que no habían cometido ningún crimen. Según los responsables, la acción fue ejecutada con el fin de manifestarse en contra de las cifras de homicidios en esa ciudad del país –entre enero y junio de este año, ya van más de 200 casos, según el instituto de Medicina Legal–. Sin embargo, la administración distrital de la capital de Antioquia reaccionó contra Suárez y los demás activistas por supuestos daños ambientales ocasionados por el colorante utilizado en el agua.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, le dijo a varios medios de comunicación que “hay formas de protestar y de expresarse pero no puede ser que cada que exista una manifestación se tengan que dañar elementos de ciudad”. No obstante, para Suárez, las acusaciones de la administración de la ciudad no tienen fundamento. Está seguro de no haber causado ningún daño, pues ha sido activista por causas medioambientales durante gran parte de su vida en organizaciones como La Ciudad Verde, Siclas y Ciudadanos por El Aire – Recordada por haber puesto máscaras a varias obras del artista Fernando Botero como símbolo de la fuerte contaminación del aire que experimentó Medellín el pasado marzo.

A favor de los activistas apareció entonces un estudio adelantado por Empresas Públicas de Medellín (EPM), que demostró que el producto empleado para teñir el agua fue anilina vegetal, que no supone contaminación para el agua. Así que más allá de las quejas del alcalde Gutiérrez, no pudieron ser acusados de cometer algún acto ilegal.

¡Pacifista! habló con Daniel Suárez sobre todo este episodio de las fuentes teñidas de rojo y la preocupación ciudadana frente a los homicidios en esa ciudad del país.

¿Por qué teñir las fuentes de rojo?

Porque junto con varios colectivos hemos trabajado por la ciudad. Quienes hicimos esta acción hemos pensando en cómo generar más movilización y todo parece indicar que con esta acción lo logramos. A pesar de los comentarios de la administración de turno, las ganas de generar movilización nos hicieron intentar esta acción y el resultado fue más de lo que esperábamos.

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La Alcaldía lanzó fuertes críticas en contra de esa acción por una presunta contaminación a las fuentes hídricas ¿Qué responde usted a esas acusaciones?

Pudimos comprobar que la anilina vegetal no contaminó el agua. EPM hizo un estudio de laboratorio y afirmó que el agua no estaba contaminada, solo tenía un color diferente, pero no hubo daño alguno. El Alcalde lo que hizo con sus comentarios fue buscar cómo ponernos en tela de juicio. Sin embargo no encontró motivos para judicializarnos ni para comprobar que hicimos algo ilegal.

¿La Alcaldía conoció el estudio realizado por EPM antes de emitir declaraciones?

Según el Alcalde, se referiría al caso luego del informe de EPM, pero hubo algunas confusiones: El secretario encargado de seguridad dijo que la limpieza de las fuentes costaba $ 50 millones y que habíamos hecho daño al patrimonio y al medio ambiente. Luego, en Blu Radio dijeron que la cifra era de $ 7.5 millones y, finalmente, el informe de EPM reveló que habían sido $3 millones. El Alcalde no se volvió a manifestar sobre el caso, entonces no sabemos aún cuál es su respuesta a este estudio.

“El 70 por ciento de los ciudadanos aprueban el linchamiento público y esto habla mucho de nuestra sociedad”

Pasemos al motivo de la acción. Medellín cuenta con cifras considerables en cuanto a homicidios. Se habla del flagelo y se conoce. No obstante, los asesinatos disminuyen pero no cesan ¿Cómo cree que aporta la manifestación ciudadana en esa materia?

Nosotros no buscábamos hablarle a los violentos, sino a la ciudadanía, impactarlos, pellizcarlos, que entiendan que hay una situación crítica de violencia en la ciudad. Hay muchas cosas preocupantes en Medellín. El informe  Medellín Cómo Vamos revela que el 70 % de los ciudadanos aprueban el linchamiento público y esto habla mucho de nuestra sociedad, entonces, con estas acciones buscamos darle un toque diferente a la discusión, para llamar la atención de la ciudadanía y de los gobiernos para que así encontremos caminos y logremos mejorar esta condición en Medellín.

¿Por qué dirigirse a la ciudadanía y no a los violentos?

Si la ciudad entiende la problemática, se puede unir y una ciudad unida puede lograr muchas cosas desde el diálogo, no desde las armas. Los violentos deben entender que muchos no queremos que la ciudad regrese a sus tiempos álgidos. Quizá nos falta conciencia en entender el problema, que lo viven fundamentalmente barrios como Altavista, Robledo, hasta el centro de la ciudad, pero los demás solo van de un lado a otro a cumplir sus deberes.

La ciudadanía debe entender que es parte de esto y nosotros queremos que juntos logremos lo mejor para Medellín. Hoy vi una publicación en Facebook que decía: “¿Desde cuándo pasamos de hablar de la Medellín del Metro, Metrocable, tranvía, la medellín de parque bibliotecas, innovadora y de transformación, para regresar a la de las bombas, los muertos, las amenazas?”. Ese mensaje me dejó entrever que la ciudad está yendo por un mal camino y que no lo merecemos, por eso, es mejor hablarle a los ciudadanía en general, antes que a los violentos.

 

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A pesar de las acusaciones ¿Cómo reaccionó la ciudadanía a la acción?

Sin importar los comentarios de la administración, tanto en redes sociales como en los comentarios de los medios de comunicación, vimos una aceptación de la acción. Que la Alcaldía enviara ese mensaje, lamentablemente solo buscaba dividir la ciudad, pero nosotros no queremos eso. El lunes, en el Teatro Pablo Tobón, los responsables decidimos entregarnos – ya que el alcalde dijo que nos estaban buscando–  e invitamos a la administración a asistir. Sin embargo, no fue ningún representante del gobierno de la ciudad, pero sí un grupo de unos 100 ciudadanos que fueron a apoyarnos y a unirse a lo que ese día se creó: el movimiento #NoMatarás. Con él esperamos que esta ciudadanía, que recibió con buenos ojos la acción, se una para que llevemos el mensaje a toda la ciudad. Quizá suene un poco utópico, pero de esta acción surgió mucha esperanza para movilizarnos y ayudar a la ciudad a que salga de esta situación.

Aún después de las críticas ¿Piensan continuar con las acciones en contra de los homicidios en Medellín?

Por supuesto, y manifestamos el interés de construir acciones en contra del homicidio junto al alcalde, quien lastimosamente no ha querido sentarse con nosotros. Esta no es la última acción, el movimiento #NoMatarás nació con lo que hicimos y esperamos llegue a toda la ciudadanía.

 

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