Ilustración por Laura Velasco.

La madrugada de este viernes no fue tranquila para la presidenta de la Unión Patriótica (UP), Aída Avella: “Casi no pude dormir. Nos llegó un panfleto serio, no es una amenaza cualquiera”. En la noche del jueves se conoció el panfleto de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), en el que declaran “objetivo militar” a los directivos de la UP. Aseguraron tomar medidas violentas  “si el viernes 20 de octubre a las 12 de la noche todos los miembros del comité central de la UP no han renunciado”.  Avella, lejos de renunciar, denunció el caso y pidió una investigación urgente en la Fiscalía.

En diálogo con ¡Pacifista!, la presidenta de la UP dijo que la amenaza llegó directamente a la sede del partido. “La trajo un señor en un sobre, diciendo que era para la dirección de la Unión Patriótica. Cuando vimos que era una amenaza llamamos a la Policía y se llevaron al señor, quien trabaja en una empresa de mensajería y recogió esa amenaza en una panadería. Este señor tiene que decir quién lo mandó con esa carta”. Según Avella, detrás del panfleto no están las Autodefensas Gaitanistas, “sino unos sectores fascistas que quieren hundir a Colombia en la violencia”. De hecho, en la página web de las Autodefensas Gaitanistas negaron ser los autores del comunicado.

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Este es el panfleto que llegó esta madrugada a la sede de la UP.

La amenaza, según Avella, proviene de “enemigos soterrados que están en contra de la paz”. Para la presidenta de la UP,  que los autores del panfleto digan que las  Autodefensas estén comprometidas a “combatir el comunismo”  significa que “hay personas, que pueden estar incluso en el Congreso, que no quieren que participemos en política. Hay sectores fascistas que no quieren dejarnos avanzar”. Según este partido, en los últimos meses también han llegado a su sede otros panfletos de grupos paramilitares, como Los Rastrojos . Si bien Avella y otros directivos cuentan con medidas de protección, la UP solicitó una investigación seria. “Esto no se acaba entregando chalecos antibalas”, dijo Avella.

Desde enero de 2015, cuando el Consejo de Estado emitió una providencia judicial señalando que no ordenar medidas de protección ante amenazas contra la vida genera responsabilidad estatal, la respuesta del Gobierno ha sido remitir denuncias como esta a la Unidad Nacional de Protección (UNP). Aunque la  Fiscalía se ha destacado por sus investigaciones sobre las agresiones de las que UP fue víctima en el pasado con trabajos como el de la Unidad de Análisis y Contexto, no ha entregado resultados sobre investigaciones alrededor de estas reciente amenazas.

Un alto funcionario del Gobierno, cercano a las investigaciones sobre amenazas contra líderes y partidos políticos, nos dio su versión sobre el panfleto de este jueves: “El comunicado lo teníamos desde hace unos días. Y no nos da mayor credibilidad porque las Autodefensas Gaitanistas no emiten comunicados oficiales o directrices a sus integrantes orientadas a matar dirigentes políticos. Sí han ejercido violencias en contra de  líderes en escenarios netamente locales, cuando las actividades de liderazgo van en contravía de economías criminales como el narcotráfico o la minería ilegal. En este caso– señala la fuente– todos los amenazados son directivos a nivel nacional. Trabajan principalmente en escenarios urbanos.  ¿En qué le está afectando la UP a las AGC cuando su fuerte, por ejemplo,  está en Urabá?”.

El principal argumento  de las autoridades frente a este comunicado es que, como no está dirigido a líderes regionales como ha sucedido en ocasiones anteriores, “no representa mayores riesgos”. Sin embargo, para Aída Avella existe un temor porque, con la participación de la UP en la política, “el poder se distribuiría de manera diferente. Hay muchas personas en las regiones que no quieren soltar sus tierras o que no quieren soltar su curul en el Congreso”, aseguró la directiva de la UP. Un punto en común entre la hipótesis de la UP y la del Gobierno es que las Autodefensas no estarían detrás de la amenaza.

¿Quién está detrás de las amenazas entonces? Esta es la duda en la que no hay común acuerdo.

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Las autoridades no se han aventurado a mencionar a un responsable detrás del panfleto. Y, para la Unión Patriótica, existen indicios para pensar que es un grupo que tiene enlaces en el mismo Congreso o con “altos cargos en el Gobierno. Personas que no quieren que los campesinos retomen la tierra, que los indígenas no tengan voz”, como dice Aida Avella.

Para Jairo Delgado Mora, general (r) de la Policía y analista militar, “el concepto de paramilitarismo como una amenaza puntual contra un sector político prácticamente desapareció. Es improbable que exista una estructura organizada que genere este tipo de amenazas. Eso sí, la Fiscalía debe identificar realmente cuáles son las causas detrás de estas intimidaciones. En momentos en los que el país tiene una polarización tan alta se pueden generar este tipo de panfletos, pero no necesariamente los emite una estructura armada. De hecho, en época electoral se puede presentar una ‘guerra panfletaria’”, sostuvo el general (r).

En los partidos de izquierda existe indignación porque la Fiscalía no entrega conclusiones sobre estas investigaciones, dejando el tema de las amenazas en el campo de las hipótesis. David Flórez, vocero nacional de Marcha Patriótica, cuenta que, cuando a su movimiento lo han amenazado, los mismos integrantes del partido han asumido las investigaciones: “La Fiscalía ha sido muy ineficiente para encontrar el origen de estos panfletos. Nosotros hemos analizado panfletos y nos queda claro que hay una labor previa de inteligencia, pues revelan información que no es fácil de encontrar, como el domicilio de las personas amenazadas e información acerca de sus familiares”.

Flórez es consciente de que existen casos de autoamenazas, sin embargo, considera que son una minoría. A su juicio, expresiones como “a la izquierda le gusta estar amenazada” resultan “ineficientes y mediocres. No se pueden deslegitimar las amenazas con este tipo de argumentos. A nadie le gusta estar amenazado”.

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