Esta fue la mesa central de la reunión de este miércoles en la Vicepresidencia, con representantes de la Onic y el Gobierno. Foto: Sara Gómez Toro

El proceso de paz pasa por tiempos difíciles.  La fuga de alias ‘Rodrigo Cadete’, excomandante del frente  27 de las Farc, puso en entredicho el éxito de los programas de reincorporación para guerrilleros. Dos días después de conocerse esta noticia, los grupos étnicos en Colombia, representados por Comunidades Construyendo Paz en los Territorios, Conpaz, dejaron al descubierto que el Gobierno todavía no ha incorporado un componente étnico en el Plan Marco de Implementación de los Acuerdos de Paz (PMI).

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Desde las dos de la tarde de este miércoles comenzó una álgida discusión en las instalaciones de la Vicepresidencia, donde estuvieron presentes delegados de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic) – con sus pares de Conafro, Conpi, Conpa y Gobierno Mayor–, el viceministro del Interior, Luis Ernesto Gómez, Jesús Santrich, de las Farc, y delegados de la Oficina del  Alto Comisionado de Naciones Unidas, incluyendo también a los representantes de los países garantes: Noruega, Suiza y Cuba. En teoría, la reunión definiría cuál es el componente étnico del Plan Marco de Implementación, un asunto clave, pues si este componente queda por fuera, en los próximos planes de desarrollo pensados para el posconflicto no habrá programas específicos para los grupos indígenas y las poblaciones afro.

Al tomar la palabra, Luis Fernando Arias, consejero mayor de la Onic, le pidió claridad al Gobierno, pues según él, “se están dilatando las conclusiones sobre el componente étnico. Estamos de reuniones en reuniones que no llevan a soluciones concretas”. A esta voz de inconformidad se sumó la de Santrich, quien cuestionó el alcance de la reunión: “Todo se está dilatando a través de reuniones técnicas que no tienen ningún impacto. Debo decir que ni siquiera se ha garantizado el 0.7% del presupuesto nacional para la implementación de los acuerdos. Si tenemos en cuenta esto y que el proyecto de reincorporación no arranca, qué podemos esperar del componente étnico”.

El viceministro del Interior trató de calmar los ánimos reconociendo los problemas que ha tenido la alta instancia con los pueblos étnicos. “Más allá del Plan Marco, recordemos que tenemos una alta instancia en la que se analiza el Plan Marco de Implementación. Reconocemos que en esta instancia pasamos de tener 9.000 millones de pesos a 1.300 millones de pesos, pero el Plan Marco tendrá componente étnico”.

El tema presupuestal es clave para sacar adelante la elaboración del componente étnico en los acuerdos. El problema, como lo dijo el director de la Onic, es que “esos recursos los aprueba Rafael Pardo, el ministro del Posconflicto. Sin embargo, él ni siquiera está en esta mesa, qué podemos esperar. Él es el que decide sobre los fondos de paz y la verdad esperaríamos una reacción de él”. Arias también mostró su afán por llegar a una concertación con el Gobierno cuanto antes, pues que el componente étnico quede incluido en el plan también depende del Congreso, organismo que lo deberá avalar vía fast-track.

Ni siquiera el ministro del Posconflicto resistió 

Pasadas las 3:00 p.m. llegó Rafael Pardo. Se sentó en una de las últimas filas del recinto, escuchando las duras palabras de los representantes de los pueblos étnicos. Cuando Arias se percató de que el ministro estaba en el lugar, se refirió a él y lo invitó a la mesa central : “Ya que está aquí, doctor Pardo, por favor háganos saber la hoja de ruta que se tiene para gestionar los recursos”. Herméticamente, el ministro respondió: “Yo no puedo responder a eso, Luis Fernando, yo vine a ver el Plan Marco”.

El viceministro del Interior, Luis Ernesto Gómez tuvo que representar al Gobierno en la mesa y soportar la indignación de las minorías. Foto: Sara Gómez Toro.

En ese momento la sala quedó en silencio. La reunión se tornó tensa y los indígenas comenzaron a reprochar la actitud de Pardo. La paciencia de los indígenas llegó al límite cuando el Gobierno demostró que no tiene un plan concreto sobre cómo incluir el componente étnico. Los líderes le pidieron a los delegados del Departamento Nacional de Planeación (DNP) que presentaran la propuesta para definirlo.

Lina García, funcionaria del DNP, pasó a la mesa y dijo que no había presentación, que en ese momento estaban “trabajando en traducir el discurso de los Acuerdos de Paz en el lenguaje de política pública. “Vamos a acompañar al Ministerio en este escenario. Es muy importante lo que quede plasmado aquí porque será incluido en los próximos planes de desarrollo”, aseguró García. El Plan Marco, vale la pena decirlo, no se ha cerrado porque no están definidos los compromisos del Gobierno y de las Farc, un tema que trasciende al DNP.

Cuando quedó claro que la propuesta del Gobierno todavía está por definirse, Rafael Pardo se salió del recinto y los líderes indígenas cuestionaron la seriedad del ministerio. No le quedó otra salida al viceministro Gómez que proponer una mesa permanente de concentración con los grupos indígenas y las poblaciones afro.

De acuerdo con el calendario, el 6 de octubre debe quedar lista la propuesta de inclusión de las etnias. Una tarea difícil, pues el DNP, a través de sus delegados, reconoció en la reunión que todavía no ha cerrado el Plan Marco de Implementación, entre otras razones, por la dificultad de aterrizar los compromisos del acuerdo final. Cada oración, como señalaron, “podría traducirse en una política pública”. Definirlas, y decidir qué entidad las ejecutará, ha retrasado la presentación del plan.

De hecho, solo hasta el 14 de septiembre se conocerán los integrantes que ayudarán a construir el enfoque étnico que deberá aparecer en el Plan. Hasta el momento la población Rom no tiene representantes y, como lo señalaron varios líderes,  es necesario ampliar la convocatoria con diferentes organizaciones étnicas. Los días 18, 19, 20 y 21 de septiembre esperan tener lista una matriz de indicadores con el DNP, una tarea nada sencilla. La revisión de lo que definan en estas negociaciones será revisado por el Gobierno Nacional entre los días 25 y 30 de septiembre.

De momento existe un plan elaborado por la Comisión Étnica, en el que participó la Onic. Sin embargo, los líderes indígenas cuestionan al Gobierno por no reconocerlo. La Procuraduría, a través de un delegado para poblaciones étnicas, dejó claro que ve con buenos ojos la propuesta de esta población y catalogó como “preocupante” la descordinación del Gobierno, pues de momento no hay indicadores claros en el plan de implementación que midan el cumplimiento de los programas enfocados en estos grupos. Mucho menos existe un plan presupuestal que indique cómo van a cumplir con esos indicadores.

El capítulo étnico no ha quedado reflejado, según la versión del DNP, porque la ruta de definición de componentes quedaría en manos del Gobierno y las organizaciones indígenas. Esto quiere decir, en otras palabras, que está en ceros la inclusión de un componente étnico en los acuerdos de paz. Y lo más preocupante: la financiación de este componente tampoco está aprobado.

De acuerdo con los nuevos planes, este y otros puntos deberán ser acordados antes del 6 de octubre. ¿Alcanzarán?

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